El cierre de la Gran Corta y Salgueiro agota la minería del carbón en el Bierzo
La liquidación de Uminsa acaba con las dos últimas explotaciones a cielo abierto y de interior en la comarca.

Vista general de la Gran Corta de Fabero, en una imagen del año 2001. L. DE LA MATA
c. fidalgo/m. Á. cebrones
ponferrada/bembibre
El siglo del carbón termina esta semana en el Bierzo. El cierre previsto para hoy jueves del cielo abierto de la Gran Corta de Fabero y el fin de la actividad en Antracitas de Salgueiro, la última mina de interior de la comarca que todavía funcionaba en Torre, anunciada para mañana, suponen el certificado de defunción de la minería en el Bierzo, a la espera de saber si el 1 de enero de 2019 puede haber una tímida resurrección.
La liquidación de Unión Minera del Norte (Uminsa) a los veinte años de su constitución se ha llevado por delante los últimos restos de actividad minera en una comarca que creció con el carbón durante todo el siglo XX. Y donde más se está notando el declive es la cuenca de Fabero, donde la treintena de trabajadores que todavía realizaban labores de mantenimiento en el enorme cielo abierto de la Gran Corta dejarán hoy de trabajar. «Va a ser un día muy triste —valoraba ayer la alcaldesa, Mari Paz Martínez—, aunque la gente no ha sido consciente de lo que implica. Produce desasosiego pensar que allí llegaron a trabajar más de quinientas personas».
La mayoría de los últimos trabajadores de la Gran Corta, que ocupa una cuarta parte del municipio y se adentra por terrenos de Berlanga, pertenecen a subcontratas de Uminsa, y por lo tanto, quedarán fuera del acuerdo de prejubilaciones para el sector firmado entre el Gobierno y los sindicatos, recordaba ayer Martínez. «Se quedan desasistidos. Se van a la calle», lamentó.
La mayoría de los algo más de ochenta trabajadores de Uminsa, que además de la Gran Corta y Salgueiro cierra su explotación asturiana de Tineo tras una década en concurso de acreedores primero y en liquidación ahora, se acogerán a las prejubilaciones y el resto a las bajas incentivadas. Pero no habrá futuro en el sector si alguna de las tres empresas que sobreviven al ajuste, como el grupo Viloria, explica el teniente de alcalde de Fabero y ex sindicalista de la desaparecida Combustibles de Fabero, Pedro Monasterio, no se decide a retomar la actividad en el cielo abierto. «Lo de mañana (por hoy) es la puntilla a una agonía de seis o siete años. Se veía venir. Aunque nos quede la esperanza de que todo ese carbón que queda en la Gran Corta puede extraerse en un futuro, porque ahora mismo Fabero es un desierto industrial», añade Monasterio. El teniente de alcalde recuerda que Fabero llegó a tener empadronados más de ocho mil habitantes a finales de los años setenta y una población flotante que supera con creces los diez mil. «En la cuenca había cinco mil mineros», recuerda. Fabero cuenta ahora con una población censada de algo más de 4.600 personas.
La situación se repite en Torre del Bierzo, que mañana viernes verá como cierra Antracitas de Salgueiro, con apenas una veintena de productores. La misma sensación de vivir el final de una época la transmitía el alcalde de Torre, Gabriel Folgado. «Es muy triste, pero era una muerte anunciada desde que se firmó el cierre de laminería al 31 de diciembre de 2018. Es triste para el municipio y para toda la provincia, especialmente por los trabajadores, porque no sé cuantos podrán acogerse al plan de transición ecológica, pero sé que también afecta a muchos jóvenes que se quedan sin nada».
Folgado entiende que hay muy pocas alternativas al carbón en Torre. Desde Coalición (por el Bierzo) siempre hemos apostado por mantener el carbón, con los pertinentes estudios de protección medioambiental y demás, pero esperanzas de recuperar ahora hay pocas o ninguna.En cuanto a los planes de futuro que se puedan anunciar, lo que necesitamos ahora son planes de presente, el problema está ahora y el futuro irá diciendo», explicó.
Y el que fuera miembro del comité de empresa de la desaparecida Alto Bierzo, la empresa más emblemática de la cuenca, Rubén Fernández también tiene claro que el fin del carbón deja al Bierzo «muerto y como un solar». Y añade que «lo pero vendrá más adelante, porque el hachazo que le pegaron a la minería y lo que significaba para la producción energética generará que el precio de la electricidad se dispare». Fernández tiene claro además que «la muerte del carbón solo se ha debido a motivos políticos, porque no es el carbón el responsable del cambio climático, hay muchas cosas más que afectan y en mayor grado».