Un robot para echar abajo 170 metros de chimenea
Endesa ejecuta en Cubelles, Barcelona, el derribo de una central térmica de fuel con un sistema pionero para este tipo de trabajos.

Imagen del robot instalado por Endesa en lo más alto de la chimenea de Cubelles. LA VANGUARDIA
m.c.c.r. | ponferrada
No es que la misma máquina vaya a venir al Bierzo. Entre otras cosas, porque aún no se ha completado la tramitación para el inicio de trabajos similares, pero... ¿cómo se echa abajo una chimenea como las de las centrales térmicas?.
Son pocos los ejemplos de desmantelamiento de este tipo de infraestructuras en España. De hecho, en estos momentos, sólo se está ejecutando uno en Cataluña, en una térmica también propiedad de Endesa en Cubelles, un municipio a 50 kilómetros de Barcelona. En este caso, de fuel. En el año 2015, la compañía eléctrica anunció su cierre definitivo después de recibir la autorización del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, aún en tiempos del Gobierno de Rajoy. Aunque desde 2010, sólo hacía uso de la planta en periodos de punta de demanda o para resolver situaciones de restricciones en la red de transporte eléctrico, la compañía alegó como causas el «exceso de potencia instalada» y su apuesta por «el desarrollo de tecnologías de generación con mejor rendimiento».
En abril de 2017 se iniciaron las obras de desmantelamiento, que llegaron el pasado verano a su gran prueba de fuego con los trabajos de echar abajo la chimenea, de 170 metros de altura, que era el símbolo industrial de esta localidad barcelonesa. Una obra compleja que se está realizando todavía con la ayuda de un robot con un martillo mecánico pionero en este tipo de trabajos. Según explicó el jefe de obra, Fernando Jover, en el inicio de la obra, los escombros caen hacia dentro y se eliminan por una gran ventana que hay en la parte inferior de la chimenea, antiguamente utilizada como salida de gases de combustión.
Fabricada con ladrillos y hormigón, el robot tiene cinco brazos y se apoya sobre la coronación de la chimenea. Funciona por control remoto y los operarios se sitúan sobre una plataforma, dos metros por debajo, desde donde se realizan las maniobras. Cubelles también está poniendo fin a su historia eléctrica. En su caso, el Ayuntamiento ha perdido 600.000 euros al año en ingresos.