Diario de León

IVÁN MELLA (IZAL) | TECLISTA

«La música no es un producto de consumo, es arte y no sólo hay que pensar en el negocio»

Los integrantes de Izal, en una de las imágenes de promoción de la gira en la que están inmersos.

Los integrantes de Izal, en una de las imágenes de promoción de la gira en la que están inmersos.

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maría carro | ponferrada
Ponferrada

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Mikel Izal, Alejandro Jordá, Emanuel Pérez ‘Gato’, Alberto Pérez e Iván Mella son Izal, la cabeza de cartel del Planeta Sound Festival que se celebrará en Ponferrada del 19 al 21 de julio. Una apuesta por la revolución indie que enfrenta su primera edición con el objetivo de consolidarse y que ha elegido a una de las bandas con más empuje del momento como padrinos.

—‘Autoterapia’ es el título de vuestro último álbum. ¿Un viaje introspectivo para apagar vuestros propios miedos?¿O es fuera donde está el malo?

—Autoterapia es la evolución natural de Copacabana, que lo fue a su vez de Agujeros de Gusano y, este, de Magia y efectos especiales. Llevamos nueve años como banda haciendo canciones, discos, giras, videoclips... Durante estos nueve años hemos vivido experiencias de todo tipo a nivel profesional y personal. Son muchas horas, muchos días, infinidad de lugares en los que vives el presente a cada momento y un rato después solo te quedan sensaciones y recuerdos. Y de eso se habla en nuestros discos. De la vida, de la felicidad y del sufrimiento. De esperanza y de desesperación. De luchar o rendirse.

—Y ¿Quién es el malo?¿Contra quién lucháis?

—Por lo general, cada uno es ‘Uno y sus circunstancias...’ Con lo cual, cada persona tendrá sus propios malos y miedos. La intolerancia, la corrupción, el maltrato animal, la esclavitud de la sociedad, las puertas giratorias... Todo esas cosas y muchas más son nuestro enemigo. El enemigo de quien cree en un mundo mejor.

—Siguiendo el hilo de la psicología. La música es terapia. ¿También para vosotros?

—Un músico, normalmente, lo es por vocación. En algún momento de tu vida, te das cuenta de que la música es imprescindible. Lo único imprescindible. Y eso es lo que te lleva a dejarlo todo, liarte la manta a la cabeza e ir a por todas para poder subsistir haciendo lo que te apasiona. Es una vida llena de inseguridades y penuria económica por lo general; pero al músico de vocación eso no lo amedrenta. Al contrario, siente una satisfacción personal por estar ahí, haciendo música, compartiendo con otros músicos, intentando crecer cada día. No creemos que exista mejor terapia que la de dedicarte a lo que te apasiona.

—Siempre habéis reivindicado la independencia y vuestra propia identidad ¿Os molesta que os comparen con otras bandas?

—No nos molesta en absoluto y la razón es muy sencilla. Cuando alguien compara algo con algo es un acto, en su mayor parte, subjetivo. Cada uno puede decir lo que le de la gana. Nosotros somos un grupo nacido de la autogestión y así seguimos. Somos 100% independientes desde el minuto cero. Eso quiere decir que no hay una sola decisión de cualquier ámbito que ataña a la banda que no gestionemos y decidamos nosotros. Y estamos muy orgullosos y muy felices de que eso sea así. Obviamente, a medida que el proyecto crece todo tiene que crecer con él. Para eso, nos rodeamos de una pequeña familia de grandísimos profesionales que allanan el camino y entre todos hemos conseguido una identidad propia: el equipo Izal.

—Y ¿que digan que otros grupos son una copia de vosotros mismos?

—Nos remitimos a la pregunta anterior.

—¿Copia o admiración? Tal vez, quien busca un sonido similar al vuestro es porque admira lo que hacéis. ¿Vosotros lo habéis hecho?¿Tomar referencias de otros?

—Todo el mundo tiene sus referencias musicales y, con total seguridad, van a estar presentes en la música original que desarrolle. Eso es incontestable. Otra cosa es como de original sea la parte que tu propones. Nosotros somos un grupo que, desde el primer tema que grabamos, hemos tenido la necesidad de usar diferentes colores, texturas, timbres, estructuras, sonoridad, ritmos. No se nos puede tachar de no ponerle empeño a la innovación en nuestro trabajo. Luego ya cada uno tendrá su opinión. Nuestras referencias musicales son muy eclécticas: Queen, Arcade Fire, Alt-J, The Police, Rory Gallagher, Lisandro Aristimuño, Jorge Drexler, Jeff Buckley, Paul Simon, Gustavo Cerati, Jack White, Billie Eilish, Dire Straits, Pink Floyd, Ismael Serrano, Phoenix, Yes...

—¿Habéis pasado de tocar en un garaje a llenar el Palacio de Deportes, a ser portada de revistas y cabeza de cartel en festivales?¿Cómo se vive ese proceso?¿Quién era y quién es Izal?

—Izal eran y son cinco músicos que siempre han soñado con dedicarse a esto y poder vivir dignamente. La mayor diferencia que pueda haber surgido en este periodo es que antes, durante los tres o cuatro primeros años, comíamos arroz y ahora comemos arroz con cosas.

—¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de estos nueve años?

—Lo mejor, sin duda, las noches de emoción pura que nos ha brindado el público en nuestras actuaciones. Eso es algo indescriptible e inolvidable. Lo peor que nos ha pasado han sido situaciones de las que hemos aprendido a cómo llevar nuestra vida para ser más felices. En las situaciones más difíciles es cuando te das cuenta de qué o quién vale la pena y quien no. Y saber eso es muy útil para estar bien.

—Y ¿una canción? Todos tenemos una.

—Copacabana, La increíble historia del hombre que podía volar pero no sabía como, Pausa, Pequeña gran revolución, El Baile, El Pozo... Es lo que tiene el hacerlas nosotros, que nos gustan todas; sino, no las sacaríamos en un disco ni las tocaríamos en directo.

—Estáis en una rueda que nunca deja de girar, como dice la letra de ‘Bill Murray’. La música es una rueda de modas. ¿Tenéis miedo al fracaso después de haber tocado la cima?

—No creemos haber tocado la cima. Siempre se puede aprender y crecer como músico. Empezamos hace ocho años tocando para diez personas. Ahora viene a nuestros conciertos alguna más, pero todavía hay muchísima gente que no nos conoce ni ha oído hablar de nosotros, ni nos ha visto nunca en directo. Con lo cual, creemos que objetivamente hay margen de crecimiento respecto a la cantidad de público. Pero también es verdad que como eso es algo que no está en nuestra mano, no nos preocupa demasiado. Nunca nos preocupó. Se nos ha dado así y toca disfrutarlo. El fracaso es no ser feliz y no tener ilusiones. Nosotros de ilusión vamos sobrados. ¡Somos músicos!

—Nueve años y cuatro discos de estudio después ¿Seguís haciendo la música para vosotros o pensando en quienes la consumen?

—Siempre hemos hecho la música que nos apetecía y contado lo que necesitábamos contar. La música no es un producto de consumo. Es arte y el arte no se consume, se disfruta o no. Nosotros disfrutamos muchísimo con lo que hacemos y lo hacemos para pasarlo bien nosotros mismos. Si luego llegas a la gente y hacen suyas las canciones, pues mejor, porque eso te permite vivir esos momentos de emoción de los que hablábamos al principio. Es más, nos consta que nuestras canciones tienen un significado muy diferente para dos personas distintas, lo que haría imposible escribir o hacer algo intentando que cale de forma premeditada.

—El Planeta Sound ha apostado por vosotros como cabeza de cartel. Será la primera edición de un proyecto que nace para quedarse. Vosotros siempre seréis los padrinos ¿Qué hace que un festival triunfe?

—Pues suponemos que para que un festival funcione y se sostenga es necesario que se cumplan una serie de requisitos como que se realice en buena fecha, una buena promoción y comunicación, el mejor cartel posible, buen trato y buenas instalaciones. En definitiva, hacer las cosas con cariño y no solo pensar en el negocio.

—¿Cuál es el secreto de vuestro propio triunfo?

—Es imposible responder a esa cuestión. Lo único que tenemos claro es que nosotros hemos llegado hasta donde estamos a base de puro esfuerzo, trabajo, dedicación, honestidad y mucho cariño puesto en cada acción. Luego, ya es el público el que te escucha o no entre la infinita variedad musical existente. ¡Gracias por elegirnos!.

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