Diario de León

El desarme de Anllares

De símbolo a escenario de guerra

La voladura de los silos de almacenamiento de cenizas y escoria de la central térmica despierta nostalgia en quienes añoran el pasado de bonanza

María Carro
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

Su construcción y puesta en funcionamiento fue uno de los símbolos de la prosperidad del Bierzo y el Alto Sil y hoy parece más un escenario de guerra. Los trabajos de desmantelamiento de la central térmica de Anllares (Páramo del Sil), iniciados el pasado mes de septiembre, avanzan y con ellos se van despejando unos terrenos ocupados hace casi 40 años. Quienes nacieron en los pueblos del entorno después de 1982 han crecido con la imagen de la caldera, la torre de refrigeración y la chimenea siempre en el horizonte. Allí estaba la central, como un elemento más conciliado con un entorno natural envidiable. Dos polos para algunos opuestos pero para otros muchos necesarios. Basta con recordar el empleo directo e indirecto generado y los ingresos que ha supuesto para el Ayuntamiento de Páramo del Sil.

Interior de la térmica de Anllares. DL

Ahora cuesta asumir su adiós. La central térmica de Anllares se desconectó de la red eléctrica en diciembre de 2018. Ese fue su fin, pero desde entonces los trabajos de desmantelamiento desarrollados por la empresa Lezama Demoliciones se han centrado en elementos que, en la distancia, no variaban mucho la imagen general. Importante es el proceso de desamiantado actualmente en marcha y que marca los tiempos para poder empezar a desmontar el grueso de la estructura. No obstante, en la tarde del jueves se produjo la primera voladura. Los silos de almacenamiento de cenizas y escoria ya no están donde estaban y es solo el principio.

El grueso, a final de año

Las voladuras definitivas están previstas para final de año, pero los plazos pueden haberse alargado

Lo mismo sucederá con el resto de la instalación, pero para eso habrá que esperar todavía unos meses, según explicó el alcalde de Páramo del Sil, Ángel Calvo. En principio, las voladuras definitivas que van a dejar huérfano el terreno ocupado en Anllares están previstas para finales de año, pero Calvo estima que el plazo se alargará un poco más por la influencia del coronavirus. Sea como fuere, el tiempo está contado y el estridente sonido de la primera voladura ha despertado la nostalgia entre los vecinos de la primera central de España que se apagó.

Vista de la estructura central de la térmica. DL

La estructura de hormigón de los silos saltó por los aires y con ella parte de la historia de una cuenca minera con pocas perspectivas de futuro, que siente añoranza cuando mira atrás y recuerda los años de bonanza económica en los que nadie cuestionaba la supervivencia de los pueblos, tocados por la mano del carbón. Hoy de todo eso no queda nada y por eso cuesta decir adiós a la térmica, porque se ha convertido en un símbolo que acabará dinamitado.

El hormigón y los metales resultantes de la voladura realizada el jueves serán recogidos y reutilizados. Algunos para nivelar los propios terrenos y otros para la industria. Así, en un abrir y cerrar de ojos llegará el final de una central que tenía asignados 350 megavatios.

tracking