Diario de León

Los alumnos de Bachillerato Artístico del Instituto Gil y Carrasco organizan un mercadillo callejero para mostrar su talento con el dibujo y la artesanía

Cantera de artistas

Tienen vocación de artistas y a algunos no les importa viajar a diario desde Villablino, Be

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C. F. C. Redacción - PONFERRADA.
Ponferrada

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Esculturas en barro, retales pintados, camisetas decoradas, cintos, collares, pendientes, pañuelos, marroquinería, grabados. Todo eso, y algo más, ofrecieron ayer en la calle los alumnos de los dos cursos de Bachillerato Artístico del instituto Gil y Carrasco, que improvisaron un mercadillo a las puertas del centro para mostrar su trabajo durante el curso, y de paso tratar de vender alguna pieza nacida de su incipiente creatividad para comenzar a financiar el viaje de fin de curso del año que viene. Hay quien piensa que aún necesitan rodaje, hay quien dice que tienen demasiados pájaros en la cabeza, pero por lo general, se muestran brillantes cuando se trata de preparar las asignaturas más creativas y saben que vivir del arte es una quimera casi inalcanzable. Nadie puede negar, tampoco, que no sepan llamar la atención. Una drag queen, una pareja de zíngaras, una maga... Algunos de los casi 50 estudiantes del Gil y Carrasco que aspiran a ingresar en una facultad de Bellas Artes o en escuelas de diseño no dudaron ayer en disfrazarse o lucir ropas llamativas para servir de reclamo al mercado. Susana María Delgado, de 18 años, y Laura Carrera, de 16, se consideran gente normal, aunque ayer vestían de zíngaras para promocionar su puesto de cinturones y bisutería. «¿El futuro?, muy difícil como no sea ser profesor de instituto», decía Susana mientras trataba de venderle al periodista un cinto de colores chillones. Desde un euro y si la huelga no lo impide, los estudiantes volverán a colocar hoy sus productos en la calle. Javier Manceñido, 18 años, quería que la gente se fijara en sus esculturas de barro. Tiene alma bohemia. «Puedes acabar muriéndote de hambre, pero esto también es lanzarse a la aventura», asegura cuando reconoce su deseo de estudiar diseño gráfico. En el centro reconocen la valía de todos ellos. «Tienen mentalidad de artistas, son brillantes en sus materias, pero les cuesta hacerse a la idea de que tienen que estudiar otras asignaturas», asegura la directora, María Olga Cabezas, mientras muestra la calidad de los graffitis que decoran el patio interior del centro gracias a la pericia de un antiguo alumno. «Y estamos orgullosos de todos», concluye por si aún hubiera alguna duda.

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