Los niños kosovares mutilados fueron agasajados ayer con la fiesta de bienvenida organizada por «Bierzo Ayuda»
Olvidando la guerra
Marcados por una guerra que no podrán olvidar jamás, los nueve niños kosovares traídos por la asociación «Bierzo Ayuda» disfrutaron ay

Los niños, recibiendo los regalos con que fueron agasajados por sus familias bercianas
Son nueve, aunque podrían ser más. La presidenta de la asociación «Bierzo Ayuda», Loly Rodríguez, señaló que, la lista de niños atendidos en el hospital de Pristina por amputaciones traumáticas se elevaba a 43, por lo que la experiencia podría repetirse. La asociación está punto de recaudar los 7 millones de pesetas que tuvieron que invertir para poder financiar el viaje y las prótesis de los niños, que en algunos casos ya disfrutan. La fiesta de ayer, en la que los niños recibieron regalos además de una apetitosa merienda, sirvió para que los niños pudiesen percibir el apoyo y cariño que les dispensan los que serán sus padres durantes este mes. Eliseo Castro ha acogido en su casa a Krenar. «El niño se ha integrado muy bien», apunta Eliseo, que añade que sus dos hijos se encuentran «encantados» con la presencia de Krenar. El grado de adaptación del niño es tal «que ya le toma el pelo a mi hija», señala Eliseo, que ya acogió durante cuatro años a niños procedentes de Bosnia. Sara ya es una veterana a la hora de acoger a «niños de la guerra». Durante siete años colaboró solidariamente albergando también a niños procedentes de la extinta exyugoslavia. Se muestra entusiasmada al hablar de Quendrin, un pequeño de diez años, al que su hija de 22 años «ya ha cogido un cariño enorme». Todos los padres coinciden al afirmar que los niños tienen una mentalidad fuera de lo común para su edad. «Son muy responsables y aprenden el idioma con una facilidad pasmosa», afirma Maribel, que acoge en su hogar a Fatimia, la única niña del grupo. Ahora sólo les queda poder olvidar todo el sufrimiento.