ÁNGEL ALONSO DIRECTOR EN EL CENTRO ALEMÁN DE INVESTIGACIÓN DEL CÁNCER
«La investigación del cáncer se hace de pequeños y continuos avances»
El bembibrense Ángel Alonso es profesor del Departamento de Patología Experimental del Centro Land Baden-Würtemberg y dirige el Departamento F0500 en el Instituto de Virología

El científico Ángel Alonso pasa sus vacaciones en Bembibre
Es berciano, pero tiene aspecto nórdico. Sencillo en todas sus actitudes, elude los calificativos «desmesurados» con los que se le ha distinguido muchas veces. - Alcanzar un puesto profesional de tanta responsabilidad es todo un gran logro - Ni mucho menos. Soy tan solo unos de los 40 profesores del instituto alemán de investigación sobre el cáncer, en el que actualmente trabajamos 1.700 personas. Lo que sí podemos destacar es que soy el único berciano y, tal vez, el hecho de tener un puesto permanente, que generalmente los ocupan alemanes. Las aproximadamente 300 plazas de extranjeros son para periodos de estudios al finalizar los cuales vuelven a sus paises. - Profesor e Investigador, ¿qué porcentaje de tiempo dedica a cada actividad? - El centro es federal, y por tanto está separado de la Universidad. Pero los profesores estamos naturalmente asociados a la universidad, por lo que compatibilizamos las dos actividades. Las clases las damos en la Universidad, en mi caso son treinta horas por semestre de una asignatura optativa en la Facultad de Medicina, el resto del tiempo lo dedico a investigar. - Siempre ha destacado el ambiente familiar como base del desarrollo personal e intelectual. - Yo creo que la familia y la relación social predetermina la situación en la que uno va a encontrarse después. Si las condiciones familiares son adecuadas las posibilidades de éxito aumentan después. En mi caso concreto recuerdo muy especialmente la costumbre de mi madre de leer con nosotros, de ahí siempre le queda a uno la afición, por una parte a leer y por otra a conocer más. La lectura es un hábito que debería ampliarse. En España, desgraciadamente se lee muy poco y yo recomendaría que se esté en contacto con la literatura, porque después abre los otros caminos. - ¿Dedicarse a la investigación fue una decisión repentina? - Yo sabía desde un principio que quería dedicarme a la investigación. Todo lo que hice fue encaminar mi futuro hacia un instituto de investigación. Uno es investigador desde que nace, después tienen que coincidir las condiciones adecuadas, que en mi caso encontré en Alemania. - ¿Fue difícil integrarse en la sociedad alemana? - Me fui de España hace casi 34 años y he ido pululando por diferentes países de Centro Europa hasta quedarme definitivamente en Alemania. Para integrarse bien en una sociedad lo primero que hay que hacer es conocer perfectamente el idioma, porque sino no hay posibilidad de integración. Ahora también hay que reconocer que la Unión Europea ha facilitado mucho las cosas mitigando las divergencias existente entre muchos paises. - Pese a estar 34 años fuera sigue apegado a Bembibre - Sí, sí. Me gusta muchísimo volver cada año. Simplemente llegar al Manzanal y ver hacia abajo, siento que estoy en mi tierra. Para mí sería muy duro tener que renunciar al menos a un par de semanas en Bembibre, por la gente, el paisaje, la cultura, la vida en sí. - Ese cariño se le devolvió en buena medida con el homenaje popular en el que dieron su nombre al centro de salud. ¿Como lo vivió? - Creo que expresaron demasiado su cariño hacía mí, no soy tan importante. Me siento orgulloso de ser bembibrense y esa muestra de cariño aumenta el orgullo. - Retornando a su papel profesional. ¿Cómo nos explicaría al común de los mortales su labor de investigación contra el cáncer? - Mi papel se centra sobre todo en investigar el papel que el virus del papiloma humano juega en el desarrollo del cáncer de piel y el cáncer de cervix en los humanos. Un virus que tiene una importancia menor en el desarrollo del cáncer de piel, pero importantísimo en el de cervix, si consideramos que diez de cada cien mil mujeres van a desarrollar un cáncer de cervix. Pero la incidencia del papiloma humano es tan importante que es independiente del porcentaje de personas afectadas. El trabajo concreto es averiguar el papel que una proteína del virus realiza en la división de las células. - ¿Nos podría avanzar algún logro de esta serie de investigaciones en el centro? - Lo más destacado de este momento es el desarrollo de vacunas contra el virus del papiloma humano, que podrán emplearse en prevención de la infección del virus. Estamos en fase experimental, aún no sabemos cuanto tiempo llevará el desarrollo completo, pero es casi seguro que en seis u ocho años ya dispongamos de vacunas que impedirán la entrada del virus en las células. - ¿Supondría eso el freno definitivo en la lucha contra el cáncer? - No, desgraciadamente. El virus solo no produce un tumor. Sobre el 30 por ciento de las mujeres entre 20 y 40 años están infectadas con el virus, pero solamente 10 de cada cien mil desarrollan un tumor maligno en cervix, pero con la vacuna habremos eliminado el más importante de los cuatro o cinco factores que provocan el desarrollo del cáncer. - ¿Cual sería su descubrimiento soñado? - Naturalmente cada uno de nosotros tiene el sueño de realizar el descubrimiento de su vida, pero todo esto es hipotético. Realmente los experimentos, si funcionan, que en el cincuenta por ciento de los casos no lo hacen, añaden solo un pequeño paso en este camino. A mi me gustaría descubrir los mecanismos que utiliza esa proteína para abolir el control de las células infectadas sobre las normales. Tengo aún unos años y espero lograrlo. La investigación del cáncer no se hace con grandes experimentos, sino con pequeños y continuos avances.