DESDE MI RINCÓN Rita Prada
El curso que comienza
Un año más las fiestas de La Encina han terminado y un año más abren sus puertas escuelas y colegios para dar comienzo al nuevo curso escolar cuya andadura finalizará allá por el mes de Junio sin puentes ni acueductos que permitan descansos prolongados, deseados por alumnos y profesores pero denostados por las familias que tienen que plantearse que hacer con la prole durante esos interminables fines de semana invernales que por caprichos del calendario se han convertido en 3 ó 4 días de asueto sin la venia familiar. Pero no sólo estrenamos curso escolar sino que el curso político abre también sus puertas y comienza el principio del fin de las corporaciones municipales nacidas en mayo de hace cuatro años. Al contrario del curso escolar, el curso político va a ser corto, diría que muy corto. El periodo fuerte de trabajo no va a ir más allá de mediados de diciembre y después del descanso tradicional y cuasi religiosamente obligatorio de las Navidades comenzará un nuevo tiempo de arrebatada y frenética faena encaminada a exaltar y publicitar las cualidades y bondades, rara vez las posibles miserias, de las diferentes formaciones políticas que puntualmente acudirán a la liza. Los valores humanos más importantes, no siempre del gusto de los ciudadanos, de cada grupo político harán su presentación por todo lo alto ante los ciudadanos con derecho a decidir. Allá por el mes de febrero empezarán a confeccionarse las nuevas candidaturas que representarán a los partidos políticos ante el electorado y arrancará una campaña electoral pesada y agobiante que oficialmente tendrá una fecha de apertura pero que oficiosamente ya ha dado comienzo, incluso antes de que las puertas de este nuevo curso se hayan entreabierto. Entre precampaña y campaña llegaremos al último domingo de mayo un poco cansados y aturdidos pero, supuestamente, convencidos de lo que debemos y tenemos que hacer cuando el juego democrático nos llame a las urnas y con nuestra acción poder aferrarnos al derecho, aunque algunas veces sólo el del pataleo, de la crítica y la protesta cuando no se responde a las expectativas deseadas. Así entre Encina y Encina, entre septiembre y septiembre, entre otoño y otoño se habrá producido una renovación y, quien sabe, una regeneración de la vida política en nuestra ciudad, repitan o no los mismos actores. Quiero recordar que se cumple un año del atentado que por su brutalidad y crueldad conmovió al mundo. El 11-S quedará registrada como una fecha de destrucción y muerte en nuestras mentes.