Diario de León

EL MOLÍN AMPUERO Manuel Cuenya

En busca de la memoria histórica

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

En la columna del pasado lunes contaba, o intentaba contar, cómo la amnesia nos invade en lo tocante a nuestro pasado de guerra civil, y aun de posguerra, tal vez porque este pasado espantoso nos produce una gran angustia. Tendemos a obviar lo que nos incomoda. Lo cual no deja de ser un extraordinario mecanismo de defensa, que por otra parte nos ayuda a sobrevivir en este mundo antropófago. La recuperación de la memoria histórica es ahora un tema en candelero. Y en nuestro Bierzo hay una Asociación, o algo por el estilo, que trata de esclarecer los hechos y dar con los cadáveres de nuestro pasado más guerrillero. En el Bierzo, como supongo que en muchos otros lugares de la geografía española, y durante la guerra civil/incivil, se enterraba a la gente en cualquier lugar. Los montes bercianos deben estar abarrotados de muertos. Incluso en mi pueblo hay un sitio, conocido como El Sardonal, donde se dice que hay algún que otro fiambre oculto tras los «sardones». Cuentan quienes lograron sobrevivir a estas hazañas bélicas, sangrientas, que a algunos, casi todos republicanos, hasta los enterraban vivos. O bien les rajaban la panza y se la rellenaban con cantos rodados. Qué barbaridad. Esto de cantos rodados me está quedando como muy poético. La poesía debe resurgir, sobre todo, en los momentos más adversos, putañeros, cuando el hombre se torna feroz en su alcoba de amor infiel y pasión desmedida, convulsa, asesina. A otros, a buen seguro del bando rojo, los enterraban en fosas comunes. Todos al mismo agujero. Qué más da, dirían los nacionales, si estos machos cabríos están poseídos por el demonio, y no creen en nuestra España unitaria, grande y libre. Las tierras bercianas parecen sembradas de muertitos rojillos. Y ahora se pretende que estos seres -o lo que queda de ellos-, vayan a parar a los cementerios como dios manda, que ahí es donde deben reposar las almas de los fallecidos. Europa entera es un enorme y oloroso cementerio. Nuestra Europa común descansa feliz sobre un montón de huesos. Y España aún no se ha recuperado de las atrocidades cometidas durante esta época negra, goyesca, devastadora. Todas las guerras son estúpidas, pero las guerras entre vecinos y/o hermanos provocan náuseas existenciales. «Antes de pegarle a un hermano, me dejaría cortar una mano», llegué a oírle decir a un querido paisano, ya muerto, luego de una gresca entre dos hermanos. Nadie se llega a recuperar del todo cuando uno vive bajo el machete del terror. Y por supuesto resulta harto difícil recuperar la memoria histórica. De ahí que todos seamos un poco amnésicos y un poco bestiales.

tracking