DESDE MI RINCÓN Rita Prada
Recogida y limpieza (II)
La semana pasada tocaba el tema del coste económico del nuevo contrato de recogida de residuos urbanos y limpieza viaria y la repercusión monetaria que pudiera producirse en algunos bolsillos de los contribuyentes, así como la mentalización de una no muy lejana tasa que entrará en vigor cuando el vertedero provincial abra sus puertas. La necesidad de mantener nuestras ciudades dignamente limpias y transitables obliga a un desembolso extra que todo ciudadano debe asumir ya que mejora la atmósfera ambiental y la calidad de vida personal. No sólo la tasa económica contribuye a esta mejora sino que los comportamientos y conductas de todos y cada uno de los ciudadanos será esencial para que estas condiciones se produzcan. El viejo refrán "no es más limpio el que más limpia sino el que menos mancha" no ha pasado a mejor vida. Si utilizamos las papeleras para el fin que fueron creadas y colocamos las bolsas de basura y otros desechos en los contenedores habilitados para tal uso, colaboraremos a que nuestras calles presenten un aspecto limpio, donde el paseo por ellas no nos obligue a sortear papeles, colillas, chicles y hasta algún que otro desperdicio orgánico. La colaboración es más satisfactoria cuando percibimos que los responsables de crear las condiciones idóneas de limpieza cumplen con las obligaciones para las que fueron contratados y no se limitan a ejercer de correcalles inscritos en el recorrido de la milla urbana. Me estoy refiriendo a que la empresa adjudicataria de realizar la labor tiene que aumentar necesariamente los medios humanos, así como la maquinaria, para que el tajo encomendado a cada trabajador tenga la medida justa que pueda desarrollar y no que pactado contractualmente un determinado incremento de personal, éste se reduzca a la mínima expresión y descarguen en los habituales, ya de por sí escasos, las faenas correspondientes a los que nunca dejaron de ser, tan sólo, papel escrito. La vigilancia del cumplimiento del contrato es obligación del Ayuntamiento y su responsabilidad. Esperemos que en el futuro el abandono que sufren algunas de nuestras calles y plazas, unas no muy lejos del cuidado centro y las más fuera del alcance visual de la mayoría de los ciudadanos pero tangible para sus vecinos, alcancen la limpieza a que tienen derecho. Mientras, les invito a que den un paseo por la Plaza del Ayuntamiento a partir de las diez de la mañana y andando desemboquen en la Plaza de Tierno Galván a cualquier hora del día o de la noche. En ambas se amontona la suciedad y la miseria. En la primera existe falta de colaboración ciudadana y la segunda está dejada de la mano de Dios.