Diario de León

LA GAVETA César Gavela

La capital del vino en disputa

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León

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Cacabelos es la vieja capital del vino del Bierzo aunque hay otras villas y pueblos de la comarca que también son vinateras, como Ponferrada, sin ir más lejos, que tiene unos viñedos muy amenos al sur de su casco urbano. O como Villafranca y sus anejos, que también elaboran caldos cada día más fecundos y sabrosos. E igualmente son tierras de buenos vinos Cabañas Raras -con su nombre inconcebible-, Arganza -con su sonar de quimera- o Toral de los Vados/Villadecanes, que es un topónimo muy burocrático. Lo mismo Camponaraya. En cualquiera de estos lugares hay buenas bodegas, buenos empresarios y buenos enólogos y entre todos han logrado que el vino del Bierzo esté ya muy lejos de la modestia y la resignación que tanto lo arrinconaron. Y es precisamente ahora, en tiempos de tan trabajada bonanza, cuando ha estallado la guerra entre Cacabelos y Ponferrada, dos poblaciones que se disputan ser la sede del consejo regulador del vino. Por lo que advierto, se trata de una pugna muy frontal, y en ella no tiene cabida el fácil recurso de situar en medio de los dos burgos la sede del consejo, decisión que favorecería a Camponaraya. Hay, pues, que decidir entre Ponferrada y Cacabelos y uno, humildemente, opta por Cacabelos y por varias razones. La primera, claro, porque allí es donde más vino se recoge y factura, y la segunda, porque es bueno que las poblaciones del Bierzo que no son Ponferrada sean sedes de instituciones comarcales. Ello les da vida y esperanza, y también prudencia, justicia, fortaleza y templanza; ésta última si se bebe con moderación. Queda, además, un último argumento que también favorece a la villa del Cúa. A mí es la razón que más me convence, y paso a argumentarla: Cacabelos es, de todo el Bierzo, el lugar que mejor ha sabido labrar una mística del vino. Un mundo color sepia que está muerto y que está vivo al mismo tiempo. He visto algunas estampas aleccionadoras sobre ese reino de la uva y de los años. Por ejemplo, unas viejas fotos de las bodegas Guerra, sin duda las más célebres durante décadas. En esas imágenes perduran los operarios y las camionetas que tanto recuerdan las campañas publicitarias de un whiskey de Tennessee. Tiempo lento de las tardes junto al río y de las cubas venerables. Cacabelos levantó una leyenda con el vino, doblada de fiestas populosas y, lo que es más importante, multiplicada por una realidad actual de mucha presencia, que también sostienen las otras pedanías del céntrico municipio. Por eso yo, que soy ponferradino, voto por Cacabelos.

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