Diario de León

¿Gaudí vió el monasterio de Carracedo?

Un recorte de prensa de 1923 asegura que el genio catalán se basó en la arquitectura del monasterio berciano para su magna obra en Astorga Lo que sí es conocido es que la piedra empleada en su construcción fue granito del Bierzo

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Manuel C. Cachafeiro
Ponferrada

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Las voces autorizadas no lo desmienten, pero tampoco lo afirman. Hace un siglo, en una visita a Ponferrada para pedir la declaración como Monumento Nacional para el Castillo de los Templarios, la Comisión de Monumentos presidida por el entonces gobernador civil viajó también al monasterio de Carracedo, donde visitaron sus «bellísimas construcciones», «con arcos de ladrillo en los que, como en el resto del edificio, parece debió inspirarse el arquitecto Gaudí para la técnica y decoración del palacio episcopal de Astorga».

La última frase entrecomillada pertenece a la henmoroteca de Diario de León. Se publicó en la edición del 9 de julio de 1923, hace casi cien años, al dar cuenta de la reunión de la Comisión de Monumentos en la capital berciana. «A mí no me cuadra; no veo relación visual entre Gaudí y el monasterio de Carracedo», dice Manuel Carriedo, medievalista y estudioso de la obra del arquitecto catalán en la provincia, donde dejó dos obras, el Palacio Episcopal de Astorga y Casa Botines, en León.

Sí está estudiado que Gaudí empleó piedra del Bierzo para los muros de su obra en la ciudad bimilenaria. El granito gris berciano es respetuoso con el entorno, en especial con la catedral que se encuentra al lado.

El Palacio Episcopal es un edificio de estilo neogótico, circundado por un foso, que consta de cuatro fachadas flanqueadas por cuatro torreones. La principal y trasera, con sus ventanales apuntados, confieren al edificio un carácter de templo gótico.

En Carracedo se conservan los restos de una antigua abadía fundada en el siglo X por Bermudo II, rey de León. Aúna elementos románicos, cistercienses y protogóticos, y presenta estancias de gran belleza, como el famoso Mirador de la Reina, el Refectorio, el amplio patio, la iglesia, los claustros, la Cocina de la Reina, la Biblioteca…

La primera pregunta que uno se puede hacer es por qué se cita a Gaudí en un texto sobre la Comisión de Monumentos reunida en Ponferrada. En el texto se dice que, tras visitar «detenidamente» el Castillo de los Templarios, sus miembros se desplazaron hasta el municipio de Carracedelo «donde quedan bellísimas construcciones sin rival en la provincia, tales como el panteón, la cámara de doña Sancha, el claustro, ya de estilo gótico, con arcos de ladrillo...».

En 1923, el Palacio Episcopal de Astorga ya se había terminado, y no sin polémica. Gaudí hacía tiempo ya que no era su arquitecto. A Astorga llegó por iniciativa del obispo Juan Bautista Grau y Vallespinós, natural de Reus como él. Primero en diciembre de 1888 para conocer el solar y el ambiente arquitectónico y un año después cuando salieron a subasta pública las obras, adjudicadas en 168.520 pesetas. El 24 de junio de 1889, onomástica del prelado, se colocó la primera piedra.

«Tenían previsto terminar las obras del Palacio en junio de 1894, pero el obispo fallece en 1893 y este hecho cambiará radicalmente el curso de las obras, paralizándose por el antagonismo entre Gaudí y la Junta Diocesana», se explica en la web del hoy museo. Finalmente Antonio Gaudí renunció al cargo de arquitecto director, muy enfadado por el trato recibido y dejó aquella frase de: «Serán incapaces de acabarlo y de dejarlo interrumpido“.

No hay constancia escrita del paso de Gaudí por el Bierzo, salvo esa cita de la Comisión de Monumentos, al menos entre los historiadores consultados por este periódico.

En 1905, monseñor Julián de Diego y Alcolea, que regía la diócesis de Astorga, intentó convencer a Gaudí para su vuelta a las obras del palacio pero no lo consiguió, inmerso en su gran obra de la Sagrada Familia.

Tras nombrar arquitecto a Ricardo García-Guereta, el palacio episcopal de Astorga concluyó el el 12 de octubre de 1913.

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