TRIBUNALES
Suspendido el juicio contra el clan acusado de cultivar marihuana
El juicio contra un clan de 15 personas acusado de producir drogas en viviendas de Cubillos y San Miguel, suspendido este lunes en la Audiencia al acudir un acusado sin defensa, revela el aumento de una práctica detectada por el consumo eléctrico

Un momento del juicio de hoy. J.NOTARIO
Tienen vínculos familares, son un clan de 15 personas, y este lunes y martes se sientan el banquillo de la Audiencia Provincial de León acusados de cultivar marihuana en dos viviendas de Cubillos del Sil y una en San Miguel de las Dueñas para después traficar con la droga. El juicio de los detenidos en la llamada Operación Watio —el nombre no es arbitrario— revela el aumento de una práctica como es el uso de viviendas, sótanos o locales comerciales en desuso para cultivar plantaciones de marihuana, que la Guardia Civil, la Policía Nacional y las policías municipales están detectando porque tiene un talón de Aquiles; la factura eléctrica.
La Fiscalía pide hasta 15 años de cárcel para el supuesto cabecilla del clan por delitos contra la salud pública de sustancias que no causan grave daño, por defraudación del fluido eléctrico y por tenencia ilícita de armas y penas que oscilan entre los cuatro y los diez años de prisión, multas aparte, para el resto de los supuestos miembros del grupo. El elevado número de acusados que se sientan en el banquillo ha llevado a la Audiencia a programar dos jornadas de vista oral en una de las causas más importantes contra el tráfico de marihuana en el Bierzo, pero en los siguientes meses, habrá ocasión para juzgar a los detenidos en dos operaciones posteriores que en los últimos seis meses han servico para atajarel tráfico de la misma droga en Ponferrada.
La Fiscalía de Área de Ponferrada considera probado que entre abril y octubre de 2020, en los meses más duros del confinamiento y la pandemia de covid 19, los 15 acusados unidos la mayoría por vínculos familiares «se dedicaron de forma profesional, permanente, jerarquizada y con vocación de permanencia al cultivo masivo de plantaciones de marihuana bien» en el interior de viviendas y en espacios habilitados como invernadero. En el grupo, había un tercer escalón, relata la Fiscalía, dedicado a «las labores más ingratas» como la vigilancia de las plantaciones, el riego, abonado, cortado y cosechado de los cogollos que además «a menudo viven en condiciones de gran penosidad en inmuebles mal acondicionados para la vida cotidiana de una persona». Y es que las casas que usaban en el Bierzo —dos en Cubillos y una en San Miguel— se acondicionaban para el cultivo de marihuana y descuidaba la salubridad. De la jerarquía de la organización da una idea que esas personas en el escalón más bajo del clan era llamados «lacayos o lacorros», en el argot del cultivo y tráfico de marihuana y «su posición es de extrema vulnerabilidad a todos los niveles» . Y añade el escrito de calificaciones del fiscal que «cada uno de ellos está asociado a un miembro de la familia en calidad de sirviente, llegando a estar a disposición de la misma de forma integral y a tiempo completo.
Petición de prisión
El fiscal pide penas de entre cuatro y 15 años de cárcel y el pago de 30.443 euros por la electricidad
En junio de 2020 la Guardia Civil desmanteló la vivienda de San Miguel, donde localizó 410 plantas de marihuana, además de extractores de aire, lámparas y transformadores eléctricos. La investigación comprobó después que los acusados había comprado propiedades en Cubillos que el clan se apresuró a desmantelar y a trasladar todo el material a la zona de Veguellina de Órbigo, donde continuaron con el cultivo masivo de marihuana hasta su detención el 4 de octubre.
El fiscal también pide que indemnicen a la compañía UFD Narurgy con 30.443 euros por la factura de la electricidad consumida de forma fraudulenta.