Diario de León

Pagola se desvela en Villafranca

El artista vasco expone su animalario de divertidos monstruos en el Palacio Cangas-Torquemada de la villa del Burbia, que cumple diez años como galería de arte a los pies de la calle del Agua

Pagola en la galería de arte  Palacio de Cangas-Torquemada de Villafranca del Bierzo. GAITERO

Pagola en la galería de arte Palacio de Cangas-Torquemada de Villafranca del Bierzo. GAITERO

Ana Gaitero
León

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Javier Pagola (San Sebastián. 1955) presenta en El Bierzo su ‘razón pictórica’, tamizada por el inconsciente y atravesada por la sonrisa que provocan en el espectador sus divertidos monstruos. El artista protagoniza con un ramillete de su vasta producción la exposición que se puede ver hasta el 25 de agosto en la galería Palacio de Cangas-Torquemada de Villafranca del Bierzo.

«Yo dibujo como respiro y podría estar dibujando todo el día», asegura Pagola. El artista, vinculado leoneses como los García-Alix y Andrés Trapiello, ha elegido una muestra de su trabajo en los últimos veinte años para asomarse a este singular espacio que, desde hace diez años, sus propietarios, Ignacio Ferrari y Paloma de Villota, dedican a divulgar el arte a los pies del Camino de Santiago.

Son grabados, papeles al óleo y dibujos en papel japonés, recientísimos, que muestran el universo figurativo de Pagola, que roza la abstracción, con su «animalario de divertidos monstruos», como ha sintentizado Javier Rioyo el «divertido caos» de este artista.

Dice Andrés Trapiello, escritor leonés al que Pagola ilustró su libro El arca de las palabras , que «no hay figura suya que no veamos con una sonrisa, como nos sucede con las películas de Charlot, por cruel que sea la realidad que nos muestran». Muchos le comparan con Saura y de influencias picassianas y él se confiesa influido por Goya, como mencionó el pintor Eduardo Vega de Seoane en la inauguración. Meterse en el universo pagoliano es toparse con «cientos de personajes surgidos de su prodigiosa imaginación, llenos de ironía ,muy a menudo también de erotismo y plenamente surrealistas que son 100 por 100 pagolescos», subrayó. En la emblemática calle del Agua, esta joya del barroco civil se expone esta obra que también tiene algo de barroca, según escribió Laura Revuelta para la exposición Yo-Tú que realizó en el Museo Abc: «Saura y Pagola son almas gemelas en ese averno de la tradición española que a ratos es barroca y que cuando deja de serlo, no puede evitar regodearse en la misma y enriquecida salsa».

Javier Pagola, ciudadano del mundo que nació en Euskadi y reside en Madrid y que ha vivido en Berlín y en Cuenca, abandonó los estudios de arquitectura para dedicarse por entero a la pintura en los años 80 y ha recibido becas y premios entre los que destaca la de la Academia de Bellas Artes de Roma, Endesa, Marcelino Botín o el primer premio Internacional de Artes Plásticas de Valdepeñas, entre otros.

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