Diario de León

Las restricciones por el oso asfixian a una ganadería en auge en Palacios

Ayuntamiento y ganaderos piden a la Junta medidas para poder compatibilizar ambos mundos

La representante del Monte 191, el teniente de alcalde y un miembro de la Junta Vecinal de Valseco. BARREDO

La representante del Monte 191, el teniente de alcalde y un miembro de la Junta Vecinal de Valseco. BARREDO

Ponferrada

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A los ganaderos de Palacios del Sil no les salen las cuentas. Ni las de las hectáreas de pastos admisibles para las ayudas de la Política Agraria Común (PAC), ni las de las autorizaciones del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León para la limpieza y apertura de caminos que permitan acceder a nuevas zonas de pasto, ni las de las áreas acotadas al ganado según el Plan de Recuperación del Oso Pardo, ni las de las subvenciones de cobertura de los daños provocados por esta especie. Y así llevan desde 2019, asfixiados por la normativa y por «el silencio administrativo» de Medio Ambiente, que «ni siquiera contesta ya a las solicitudes que presentamos reiteradamente para poder abrir caminos», asegura el teniente alcalde de Palacios, José Losada. También por las normas impuestas para la protección del oso, aprobadas en los años 90, cuando la población osera era muy inferior y apenas había ganado. Hoy, los osos se cuentan por cientos y hay diez explotaciones de ganado vacuno a título principal en todo el municipio.

«Necesitamos compatibilizar la gestión del oso con el sector ganadero y apícola. Necesitamos coordinación y diálogo y un cambio en las normas o, por lo menos, que se hagan compatibles para la ganadería, porque lo que nos está dando actividad ahora mismo son las vacas, no los osos. A decir verdad, los osos nos dan problemas y es la Junta de Castilla y León quien tiene que dar soluciones», defendió Losada.

Cuando se aprobó el Plan de Recuperación del Oso Pardo, Palacios era un municipio minero en el que la gran mayoría de sus vecinos se dedicaban al carbón. Con la minería desaparecida, el ganado se ha convertido en la salida económica y personal para varias familias de parejas jóvenes que viven exclusivamente de ella. Cada vez hay más cabezas de ganado, pero las hectáreas de pastos no siguen la misma progresión. Están bloqueadas por la imposibilidad de realizar desbroces, reabrir caminos rurales que hace años lo fueron y recuperar zonas en la que otrora pacieron las vacas y actualmente están comidas por el monte.

Ahora mismo, hay quince solicitudes para poder acondicionar el mismo número de caminos en el aire, sin respuesta, tal y como denuncian los afectados. En los últimos cuatro años —dice el teniente alcalde de Palacios del Sil— únicamente se les ha autorizado un camino en una zona de piornos de la braña de Zarameo, pero con condicionantes que imposibilitan el paso de un tractor para poder hacer desbroces. Les conceden una senda «donde en su día hubo un camino carretero». Y aseguran presentar memorias que justifican su existencia pero que no son valoradas.

Los problemas que están lastrando la ganadería en los pueblos de Palacios no son nuevos. Este periódico dio cuenta de la situación de «indefensión» que los afectados denuncian ya en 2021. Desde entonces, «las cosas no solo no han mejorado, sino que están peor», asegura el representante de la Junta Vecinal de Valseco, Carlos Merillas. Han tenido varias reuniones con responsables de la administración, incluido el consejero de Medio Ambiente, y no se ha avanzando nada.

«Lo que queremos es que se inicie una ronda de diálogo y que se valore la adaptación de los planes de recuperación del oso y el urogallo para poder hacerlo compatible con la ganadería. Se ha demostrado que es posible con el sector cinegético y se puede convivir si se aligeran las restricciones. Ya hemos tenido muchas reuniones, pero ninguna efectiva; por eso pedimos también técnicos de campo que no tomen las decisiones desde un despacho en León. Hace falta un equipo nuevo de gente que negocie todo esto en serio y nosotros estamos dispuestos a colaborar en lo que haga falta», afirmó José Losada.

«No estamos pidiendo dinero, pedimos autorizaciones para poder trabajar. El Ayuntamiento y la Mancomunidad tienen fondos para poder hacer los desbroces, lo que queremos es abrir caminos de unos dos metros o dos metros y medio en laderas sin apenas impacto ambiental. Queremos poder acceder a pastos para mantener la actividad ganadera y asentar población en nuestros pueblos. Eso es defender la España vaciada», asegura la presidenta de la Mancomunidad del Monte 191 (Matalavilla, Valdeprado, Palacios, Cuevas y Susañe», Sara Ludgero. En la misma situación están los del Monte 190 (Valseco, Salientes y Salentinos).

Los dos montes suman unas 20.000 hectáreas (8.000 el 190 y 12.000 el 191), pero «solo 2.000 son admisibles para la PAC». Sin limpiezas y desbroces, Agricultura no las considera pastos pese a que las vacas pueden comer en «el 80%» del territorio. «En el 191 hay 600 UGM (Unidad Ganadera Mayor) y no hay hectáreas admisibles para eso número, pero antes llegó a haber 2.000 UGM y nunca hubo problemas por falta de pastos», explica Ludgero. Con ese antes se refiere a cuando Palacios era ganadero antes de ser minero.

«Lo que pedimos es que en las zonas en las que hay oso se pueda acceder a los pastos y que las vacas puedan entrar en áreas ahora restringidas. Muchos pastizales se han ido perdiendo por la protección del oso y hay muchos caminos catastrados que lo fueron toda la vida y los tienen como sendas», explicó el teniente de alcalde, que insistió en que «a la mayoría de lo que solicitamos a Medio Ambiente no nos contestan y cuando lo hacen no nos dejan hacer lo que necesitamos. Solo mejoras manuales por las que no puede pasar un tracto ni tampoco los vehículos de extinción de incendios en caso de que se declare un fuego».

De hecho, «el urogallo necesita limpieza y los montes no están limpios porque no podemos acceder. Es todo una contradicción. Lo que creemos es que a la administración esta zona no le importa nada, porque en Babia no pasa lo mismo y en Asturias ni digamos», concluyó Ludgero.

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