Diario de León

Europa incluye 2 plagas del Bierzo en su primera base de datos de daños forestales

Investigadores de la ULE aportan la información recogida sobre la avispilla y la lagarta peluda

Una imagen de los pinos de Fresnedo afectados por la plaga de lagarta peluda en 2013. L. DE LA MATA

Una imagen de los pinos de Fresnedo afectados por la plaga de lagarta peluda en 2013. L. DE LA MATA

María Carro
Ponferrada

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Una plaga de lagarta peluda, como comúnmente se conoce a la Lymantria dispar , afectó seriamente a 140 hectáreas de los bosques de Pinus radiata de Fresnedo y Villabuena entre los veranos de 2012 y 2014. Fue un hecho inusual estudiando por investigadores de la Universidad de León que atrajo hasta el Bierzo incluso a expertos del Servicio Forestal Americano. Una perturbación biótica registrada en el Bierzo que ya está recogida en la primera base de datos europea de plagas y enfermedades forestales. Se denomina Base de Datos de Perturbaciones por Insectos y Enfermedades de los Bosques Europeos (DEFID2), ha sido promovida por el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea y en su elaboración han participado 20 institutos de investigación y servicios forestales de toda Europa, incluida la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal (Eiaf) del Campus de Ponferrada, de la mano de los investigadores Flor Álvarez Taboada y Fernando Castedo.

Además de aportar toda la información recogida sobre la plaga de Lymantria dispar de Fresnedo, los dos profesores del Campus también han contribuido con datos sobre la más reciente plaga de avispilla del castaño. La Eiaf es el único centro de Castilla y León que participa en este proyecto y, junto a la Universidad de Santiago de Compostela, los dos únicos españoles. De hecho, en el caso de la avispilla, ambos van de la mano.

De momento, el proyecto ha echado a andar con el registro de datos de ocho países europeos (Chequia, Finlandia, Italia, Rumanía, Eslovaquia, España, Suecia y Suiza), pero los datos recogidos —tanto en trabajos de campos como con el uso de satélites y teledetección— cubren grandes gradientes ambientales representativos de la mayoría de los tipos forestales europeos y ya pueden servir para la realización de estudios a gran escala de afecciones forestales causadas por insectos y/o enfermedades. De hecho, comprende más de 676.000 registros georreferenciados y cartografiados de daños ocurridos entre 1963 y 2021 en los bosques europeos. En total, los registros de la base de datos comprenden una superficie forestal de más de 590.000 hectáreas afectadas por insectos o enfermedades.

En la Base de Datos de Perturbaciones por Insectos y Enfermedades de los Bosques Europeos (DEFID2) figuran aspectos como la gravedad y los síntomas del daño, los agentes, las especies de árboles hospederos, los factores que han desencadenado la afección favorecidos por el clima, las prácticas silvícolas y las intervenciones sanitarias.; además de imágenes de satélite de las superficies afectadas.

«Las perturbaciones bióticas han aumentado significativamente en Europa en las últimas décadas y se intensificará aún más en frecuencia y magnitud con el calentamiento global. Un régimen de perturbaciones profundamente cambiante desempeñaría un papel importante en la forma en que el cambio climático remodela los bosques europeos y afectaría aún más a su estabilidad y sostenibilidad. Pese a la importancia de esta cuestión, todavía hay muchas lagunas de conocimiento y metodológicas que han obstaculizado la evaluación cuantitativa de sus efectos», recoge el documento base en el que se explican los fundamentos de este proyecto europeo, donde también se explica que la creación de la base de datos pretende llenar ese vacío partir de los trabajos de investigadores que se dedican a cartografiar los daños forestales.

La información que facilita esta nueva herramienta, de acceso gratuito, puede resultar fundamental para «mejorar nuestra comprensión de los procesos ecológicos que subyacen a la perturbación biótica de los bosques, para monitorear su evolución en el espacio y el tiempo y para simular su dinámica en modelos terrestres y climáticos».

«Es un proyecto muy interesante porque es un trabajo conjunto de investigadores de varios países y es a nivel europeo», destacó la profesora e investigadora del Campus de Ponferrada, Flor Álvarez Taboada.

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