La modernización del Canal Bajo del Bierzo avanza a toda máquina como gran obra comarcal
A día de hoy están ya soterrados más de 10 kilómetros de tuberías de regadío Se han colocado 62 hidrantes de conexión a las fincas En Carracedelo pasan a diario por la oficina técnica unas 400 personas

A la hora de apreciar de verdad los avances de una gran obra pública se nota muy mucho cuando hay dinero y cuando lo sueltan a cuentagotas. En el caso de la modernización de los regadíos de fincas en la olla central de la comarca, los que dependen del Canal Bajo del Bierzo, la obra avanza a toda máquina. Las mejoras son visibles a cada semana que pasa, y todo porque hay sobre el terreno y sobre la mesa de la Administración cuatro grupos de trabajo que operan de manera coordinada. A día de hoy, la modernización del Canal Bajo del Bierzo es la gran obra pública del momento, dado que, la esperada autovía de Ponferrada a Orense no acaba de arrancar, pese a las numerosas promesas políticas incumplidas.
Según el secretario de la Comunidad de Regantes del Canal Bajo del Bierzo, Humberto Merayo, en la actualidad —ayer 20 de octubre de 2024— ya están canalizados 10 kilómetros de nuevas tuberías por donde circulará el agua de riego. También avanza un dato significativo y es que, de los ramales de conexión ya han colocado una primera partida de 62 hidrantes, que es el artilugio donde se conectará la salida de agua para las fincas particulares.
«Ahora mismo hay tres grupos de trabajo y la semana que entra actuará un cuarto grupo, con nuevas palas abriendo zanjas y personal colocando más tuberías, con maquinaria cerrando detrás. Además, a todo ello se une la gente de Tragsa, que va por delante marcando el terreno y señalando por dónde van las tuberías y resto de infraestructura», explica Merayo.
Los trabajos se habían dividido en cuatro sectores de actuación, en los que hay que tener en cuenta la aplicación a la par de las 6.000 expropiaciones en fincas no concentradas, para evitar que los dueños paralicen las obras. En este sentido, en la oficina técnica que lleva este tema en la zona de Carracedelo, desde el pasado lunes vienen recibiendo todos los días entorno a 400 personas, dueñas de fincas que deben acogerse al justiprecio de expropiación fijado por el Seiasa, para que puedan pasar la tubería por las tierras. En algunos casos es ocupación temporal, se echa tierra de zanjas o se mete la tubería, y eso requiere poder entrar en las fincas con todos los permisos.
Una historia de regadío que nace en el año 1933
«A partir de 1963 se llevaron a cabo las obras necesarias para completar la red de acequias y desagües del sistema de regadío, a la vez que se articulaban los mecanismos de ocupación del área regada, como la nivelación y parcelación de las tierras de cultivo, la definición de los accesos a las mismas y la fundación de nuevas poblaciones», indica el técnico.
La Comunidad de Regantes del Canal Bajo del Bierzo aprobaba la modernización de su zona regable en la Junta General Extraordinaria celebrada el 2 de septiembre de 2019. El 30 de septiembre de 2021 se aprobaba el estudio técnico previo, y el 7 de octubre de 2022 el informe de Impacto Ambiental de la concentración parcelaria de la zona regable del Canal Bajo del Bierzo.
La mayor parte de la superficie regable en la actualidad se dedica al cultivo de frutales, además de un poco cereales y hortícolas. Hoy en día, la toma del aprovechamiento de agua para riego se realiza en la Presa del Azufre.
«Sí; la obra avanza muy bien y ya hay un volumen de obras en las que ya se ve un trabajo importante», señala el técnico secretario del Canal Bajo del Bierzo.
La previsión con la que trabajan ahora mismo es que a final de año se tenga terminado el actual tramo de actuación de la zona de Villaverde, Posada del Bierzo, Carracedelo y Villadepalos. Todas estas tuberías estarían ya canalizadas y llegarían a la red general del canal central, la arteria principal de agua, que parte del enlace de la gran tubería en las inmediaciones del polígono de Cabañas Raras en dirección a Camponaraya y Carracedelo.
Más avances
«La previsión también contempla que en este invierno comiencen las obras del canal principal, en su parte final, por la zona de Carracedelo. Ahora mismo estamos trabajando en el sector de entubado más grande, que más o menos supone el 30% del total de la obra. Pues bien, de ese 30% del total, en la actualidad está hecho o llevamos acometido otro 30% del parcial», explica Humberto Merayo.
Cabe señalar que se trata de una obra de dimensiones considerables, dado que la superficie de la zona regable objeto de todo este proyecto de modernización alcanza las 4.016 hectáreas. De esta cifra, un total de 2.227 hectáreas es la superficie de la zona a modernizar, cuyo sistema de riego en un futuro será por aspersión o goteo y 1.789 hectáreas no modernizadas que mantienen el sistema de riego tradicional por gravedad, tal y como se ha heredado de las obras hechas en tiempos del franquismo.
Ahora mismo, según los estudios previos elaborados por Daniel Cuervo García, ingeniero agrónomo del Instituto Tecnológico Agrario de la Junta de Castilla y León, y recogido en un informe de más de mil páginas en las que se detalla historia previa, situación y planes de mejora, «el riego consiste básicamente en dejar abierta la compuerta del canal para cada acequia principal, dándole un determinado caudal continuo día y noche, independientemente de que lo utilicen los regantes o no. Esto hace que se pierda mucha más agua por las colas de las acequias que por filtraciones debidas al deterioro de la red». Precisamente para evitar esta situación actual es por lo que se acometen esta obras millonarias de modernización, dado que más del 50% del agua que circula ahora por el canal es devuelta a los desagües o al río.
«De este modo, en el Canal Bajo, se utiliza un caudal máximo de unos 7 metros cúbicos por segundo y tal y como se refleja en el Anteproyecto, gran parte del agua retorna al río más o menos directamente. El cambio del sistema de aplicación, de riego por gravedad (también denominado a manta) a riego por aspersión tiene beneficios ambientales, además de la reducción de las demandas de agua en la zona modernizada. Al disminuirse la escorrentía superficial, se incrementa la absorción edáfica», dice.