Diario de León

MÚSICA

Ramoncín: "Donald Trump es El Rey del Pollo Frito"

"Al rock lo llevan matando desde el día en que murió Buddy Holly", afirma el cantante madrileño, que este sábado ofrece un concierto en Ponferrada a punto de cumplir 50 años de carrera

Ramoncín, en una imagen promocional.

Ramoncín, en una imagen promocional.DL

Carlos Fidalgo
Ponferrada

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Desde el barrio de Vallecas donde surgió a mediados de los años setenta cantando rock en castellano, a los escenarios de hoy, donde el reggaeton le roba los focos a los grupos emergentes, pasando por las tertulias de televisión, Ramoncín, el autor Hormigón, mujeres y alcohol (más conocida por su estribillo, Litros de alcohol, corren por mis venas), de El Rey del Pollo Frito y de Marica de Terciopelo, sigue en la carretera. Y la carretera le lleva este sábado 23 a la Sala H de Ponferrada, a partir de las 21.00 horas y con un repertorio que reúne lo mejor de 45 años de trayectoria. Antes responde a este cuestionario sobre el pasado y el futuro del rock, la sombra de Donald Trump y los tertulianos que no tienen voz propia, y las nuevas canciones que llegan. Aunque ya no las escuches en las emisoras.

-Al rock and roll ya lo mataron por primera vez el día en que la avioneta de Buddy Holly y Richie Valens se estrelló en un campo nevado de Iowa en 1959. Pero es verdad que cada vez cuesta más ver a una banda de rock en las listas de éxitos...

-Pues sí, efectivamente, lo llevan matando desde aquel día. Pero no era que el rock murió, el tema American Pie de Don McLean dice 'el día en que la música murió'; el accidente de avión de Buddy Holly y Richie Valens. Tengo en un disco, Arañando la ciudad, del año 80, una canción que se llama Putney Bridge donde  me pregunto 'si muere el rock, ¡cómo vas a disfrutar?' Que el rock está muerto lo he oído desde el primer día que empecé. Los tiempos cambian, las listas de éxitos ahora mismo son completamente distintas, pero  tengo una opinión al respecto; el gusto musical en España lleva mucho tiempo secuestrado por una emisora, que es la que más se oye y que ha optado por otro tipo de música. O si pone rock es porque es una cosa muy mainstream y muy soft. La gente sigue tocando, todos los fines de semana hay quinientos grupos que están tocando por todas partes y van surgiendo chavales jóvenes que hacen rock. Es lo que hace Alcalá Norte; un grupo que está teniendo muchísimo éxito. Está muy bien que haya mucho donde elegir. Pero dentro de nada, el rock va a cumplir un siglo. Y es una duración impresionante. Así que yo no me preocuparía demasiado por eso.

-Los Rolling Stones, que han pactado con el diablo, es evidente, siguen en los escenarios. Y Paul McCartney. Y otros rockeros que se han hecho viejos como Springsteen. ¿Hay relevo? ¿Hay alguien nuevo relevante o el rock and roll vive de la nostalgia?

-Mick Jagger es una fuerza de la naturaleza. Un señor de ochenta y pico años que se ha sobrepuesto a un problema de corazón y sigue estupendo. Los otros (stones) no tienen la necesidad de gastarse tanto como Mick Jagger, porque no están en el front. Y los que estamos ahí delante somos los que hacemos la mayor parte del trabajo. McCartney está estupendo también. Conserva el timbre de la voz. Y Springsteen tiene seis años más que yo. Al jazz lo vimos envejecer y prácticamente desaparecer; a las grandes figuras del jazz, Thelonious Monk, Miles Davies y toda una cantidad de músicos extraordinarios. El blues, igual. Quedaba B.B. King y ya ha desaparecido. El rock and roll primitivo, igual. El último que quedaba era Jerry Lee Lewis y ahora vemos envejecer al rock de los años sesenta, sobre todo quienes nos habíamos acostumbrado a que nuestros ídolos eran jóvenes y se morían jóvenes. No hemos visto envejecer a Jimi Hendrix, a Janis Joplin, ni a Jim Morrison, ni a Brian Jones, a Amy Winehouse más tarde o a Kurt Cobain, (esto del club del veintisiete, una estupidez como otra cualquiera). Pero ahora los vamos a ver envejecer. Si alguien me dice en los años setenta que iba a ver a Mick Jagger con ochenta años subido a un escenario, habría mirado a mi alrededor y habría visto a la gente de ochenta años, entre ellos mi abuelo y hubiera dicho 'eso es imposible, eso no va a suceder'. Y ahí está con 80 y 82 años Dylan, McCartney, Jagger y los Stones, y Springsteen, aunque este sea un poco más joven. No pasa nada. Si el nivel de creatividad es tan alto como el del último disco de los Stones es tremendo. Si ese disco lo llega a hacer un grupo joven la gente estaría diciendo que acababa de aparecer la salvación del rock. Y no hay que confundir lo que se difunde y lo que suena con lo que hay. Ese es el mayor problema que existe. Sobre todo con la música que se hace en los Estados Unidos. Este año he grabado con tres músicos jóvenes, con Quique Ruiz, con una banda de mi barrio que se llaman Bajo Licencia, y con Efe Rock, un grupo de Teruel. Estos chicos están tocando, buscándose la vida y haciendo lo posible para poder vivir de la música. Unos con más fortuna que otros. Y son gente desconocida que no suena en la radio, que no van a sonar, y he grabado con ellos tres temazos extraordinarios. 

Si a Ponferrada fuese este fin de semana una de las estrellas del reggaeton habría un alboroto tremendo y todo el mundo hablaría de ello. Nosotros estamos mal vistos, ocupamos otro espacio en el tiempo. Eso me pasó a mí cuando era joven. Cuando empezaba e iba a algún sitio, era una celebración absoluta y seguramente alguien de una época anterior diría que no le prestaban la suficiente atención. Este es un negocio de crestas y valles y hay que pensar que no se puede estar siempre en la cresta y no se está siempre en el valle si quieres tener una carrera larga. Yo llevo cuarenta y cinco años haciendo esto.  Y no hay mayor censura que la falta de difusión.  Aquí se decidió en un determinado momento no difundir un tipo de música o difundirla poco, especialmente por la cadena que todo el mundo oye. Eso es tremendo, es muy dañino, porque no sabes si el disco de estos chicos, Bajo Licencia, es una obra extraordinaria. Y no lo vas a saber por qué no lo van a difundir. Ahora los medios difunden otra cosa. Los anuncios de televisión se hacen con otra cosa. Y me pregunto qué va a pasar dentro de veinte años. Ahora entro en un sitio y me pasa como a Harrison Ford, que ponen una canción mía, Hormigón, mujeres y alcohol,  o ponen el Déjame, de Los Secretos, o el Lobo Hombre en París, Qué hace una chica como tú en un sitio como este, o Yo para ser feliz quiero un camión. Eso es lo que tocan en las fiestas y con lo que la gente se pone a saltar. Vamos a ver si dentro de veinte años Bud Bunny resiste el paso del tiempo y ponen su música. Personalmente lo dudo.

-Los grupos jóvenes, ¿lo tienen más difícil en tiempos de spotify, del streaming? ¿Cuánto ha cambiado la industria musical desde que tocaba 'El Rey del Pollo Frito, Hormigón, mujeres y alcohol0 o 'Ángel de cuero'?

-Tienen que hacerlo de otra manera. Lo nuestro era muy complicado. Tenías que conseguir instrumentos, un local donde ensayar, que alguien viniera y te grabara. Que alguien te pusiera las cintas en la radio, darle vueltas. A mí me salió muy bien desde el principio, pero desde que di mi primer concierto en el 76 con canciones mías hasta finales del 77 que firmé, no paré de ir, de ver, de llamar, de tocar todas las puertas. Sabía muy bien el contrato que quería firmar y al final lo firmé con una multinacional, el primer artista rockero de esa nueva oleada. El primer disco que sale en 1978 que deja atrás a los cantantes melódicos que habían dominado esa década fue el mío. En la industria nunca me han puesto pegas, pero tienes que pelear. Y es que la industria musical no existe ya. Ahora es una mezcla. En Spoty, en streaming, tienen participación las tres o cuatro grandes compañías que se dedican a sacar cajas, recopilatorios, a buscar aniversarios y de vez en cuando a alguien que cree que puede ser el futuro. ¿Cómo una industria se va a negar a grabar a Carol G. si llena cuatro veces el Bernabéu? Lo que no sabemos es si hay una Janis Joplin tocando en un club, a la que no van a grabar, y nos quedaremos sin saberlo. Esa es la pena. La falta de difusión. En aquel tiempo podía cantar Hormigón, mujeres y alcohol o cantar las veleidades de El Rey del Pollo Frito, que es un dibujo exacto de Donal Trump; 'mira un gilipollas'. Una canción que escribí originalmente en tercera persona, nunca en primera. Pero como digo, ahora no hay ojeadores. Aparece una banda como Alcalá Norte y me alegro mucho, ¿pero cuantas se han quedado por el camino? Yo destaqué porque hacía algo que no hacía nadie entonces, grabar en castellano, y no hemos cambiado mucho. Si El loco de la calle hablaba de problemas mentales en el 78, fíjate si no hay problemas mentales ahora. 

-Rockero y tertuliano en televisión. Ha dicho recientemente que en la tele no hay mucha gente con opiniones propias. Hay tertulianos de periódico o de partido. ¿Es la decadencia del debate en los platós? ¿El debate se ha convertido en un espectáculo?

-A mi me gusta más ser analista. Hay mucho tertuliano que tiene detrás un partido político o una cabecera. Antes de que abran la boca ya sabes lo que van a decir. Y te encuentras quienes te dicen en bambalinas que creen en otra cosa, pero no les queda más remedio.  No son lo suficientemente sinceros para decir lo que piensan. Y la gente lo que quiere es que hagan un análisis desde su punto de vista. Yo no quiero ser la voz del pueblo, pero digo lo que oigo y lo que veo, lo que hablo con mis hijos y con mis amigos en mi barrio, por la calle. Y cuando me siento, como analista, no como tertuliano, digo lo que pienso. Y siempre pienso antes lo que voy a decir. Esa gente de la que te hablo van a la oficina, es su trabajo, sentarse en una mesa de televisión y decir lo que les dicen quienes les están pagando. También hay gente que tiene una ideología y dice lo que cree, pero les cuesta mucho reconocer que se han equivocado. Ahora estamos con el debate de la Dana y, ¿cómo puede ser que un partido político importantísimo, que ha gobernado y gobernará España con ocho millones de votos mienta de esa forma para salvarse el culo, sin cortarse, sin vergüenza...? Tratan de tapar una cosa echándole la culpa a otro. A lo mejor engañas a tus clientes, pero alguno ya se está dando cuenta de que eso que dices no es verdad. Y no hablemos de la maquinaria del bulo, porque eso es terrible.

-Pregunta de tertuliano. ¿Hacia dónde va el mundo con Trump?

Ya te he dicho, Donald Trump es el Rey del Pollo Frito. Lo llevaré a mi casa, lo meteré en una lata porque yo soy el Rey del Pollo Frito'. Me preocupa mucho lo que pueda ocurrir en Estados Unidos. Tengo familia, he viajado mucho y creo que es un país que no entendemos. Nosotros entendemos un país con Nueva York, Los Ángeles y Hollywood y San Francisco y eso no es ese país. Ese país es Nebraska, Idaho, un montón de estados cuadriculados del centro donde el noventa por ciento de la gente no tiene pasaporte y un porcentaje muy alto de la población no va a ir nunca a Nueva York o a Los Ángeles. Los de Nueva York les parecen todos cómicos y los de Los Ángeles, maricas. Donald Trump comprende cómo es su país perfectamente y les ha cogido por donde los tenía que coger: América primero. Pero es asombroso que gane un tipo que dice que (los inmigrantes) cocinan y se comen a los perros y a los gatos. Yo me pregunto, si alguien votaría a Abascal si se atreviera a decir algo así, que en Cuenca los inmigrantes están cocinando gatos. Yo creo que no. Y él tampoco diría una cosa así. 

Está en las antípodas de lo que pienso y lo que creo. En aquel país infantilizado sí votan a un tipo que dice esas cosas, un tipo que es un delincuente convicto. Le ha condenado por treinta y pico delitos y tiene pendientes un montón más. Y todo el mundo sabe que va a hacer lo posible para que no le juzguen o para auto-amnistiarse. Es un país que tiene una Constitución que permite a un tío que está en la cárcel, por el delito que sea, presentarse a la Presidencia de los Estados Unidos y ser presidente desde la cárcel. Inmediatamente le harían un impeachment y dejaría de serlo. El problema es que hay ochenta y pico millones de personas que han votado a este tipo que va a influir en todos nosotros. A mí me da mucho más miedo Elon Musk que Donald Trump. Donald Trump me parece un payaso, un personaje impresentable, un mastuerzo, un tipo que no tiene nada. Pero Elon Musk sí, y sabe lo que quiere, que es dominar el mundo. Lo que hace (Musk) en la red X supera con creces lo que hace Trump. A lo mejor resulta que llega ahora y acaba con la guerra de Ucrania. ¿Por qué Biden les está dando armas y munición? Porque saben que cuando llegue Trump se acabó; America First, se acabó este rollo. Los que están haciendo daño al mundo se llaman Netanyahu, Putin, Meloni, Orban... Y Donald Trump por supuesto, a la cabeza de todos ellos. Pero no deberíamos preocuparnos solamente de él.

-Empezó en la escena punk. De toda su discográfica, ¿con qué canción, con qué álbum se queda?

-Marica de terciopelo, de mi primer disco, es una canción que tiene una letra en métrica libre de sesenta y dos versos que..., en fin, no quiero compararme con nadie, pero sé muy bien lo que he hecho y lo que he escrito. Hormigón, mujeres y alcohol, 'Litros de alcohol', es un acierto. Es una canción que después de cuarenta años sigue poniendo a la gente de pie. Eso es un milagro. Y sé que después de que palme va a seguir pasando. Y la canción que yo considero redonda por el ambiente, por la letra, por lo que dice, por lo que tiene que ver conmigo, es el tema Miedo a soñar, del álbum del mismo título. Cuando me suba a cantar el sábado (en Ponferrada), la gente va a oír canciones de todos los discos, las que yo considero que en este momento debo cantar. Tenemos un repertorio de cuarenta y cinco temas y tengo que elegir veinte, veintiuno o veintidós.

-Y prepara nuevas canciones. ¿Hacia dónde va el rock de Ramoncín?

-Hemos montado muy bien un tema que se llama No volarán. Si se oye la letra se entiende muy bien lo que quiero decir. Hay canciones como esta que son latigazos. Es un rock muy americano, con una banda muy grande y guitarras que se modernizan.  Y modernizarse no significa seguir las pautas de los indies. Yo escribo latigazos, donde no queda ninguna duda de lo que pienso. En Miedo a soñar una canción del 86, hay una frase que dice; hay un tipo contando dinero sentado sobre un ataúd lleno del millón de promesas que no cumplió. Pues coge esa frase y pégasela a quien quieras de ahora mismo. Es como si la hubiera escrito hoy. Ese es el valor de las canciones, que lo que señalen, lo señalen durante décadas.

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