Las obras del viaducto dejan también el asfaltado de la carretera a El Castro
El último pueblo berciano antes de Piedrafita ha sido testigo de programas y visitas de políticos

Nunca El Castro, el último pueblo del Bierzo antes de llegar a Piedrafita, había tenido tantas visitas ilustres. Políticos como la exministra Raquel Sánchez, el presidente de Galicia, Alfonso Rueda, consejeros... todos se acercaron a contemplar el viaducto del Castro desde esta pequeña localidad donde apenas son cuatro vecinos en invierno.
En estos años, el pueblo también ha sido decenas de veces centro de emisiones en directo de las televisiones para telediarios, programas... Y testigo de curiosos y cargos públicos, como los representantes del BNG que casi vieron en directo el segundo derrumbre, el 15 de junio del mismo año 2022.
El Castro tenía, y tiene, la mejor vista. Desde que se derrumbó el viaducto por primera vez aquel 7 de julio de 2022, todo cambió. «Ha venido mucha gente, pero hemos estado perjudicados dos años, como todos», se lamenta el pedáneo, Marcial Santín, que lo es también de otro pueblo del Ayuntamiento de Vega de Valcarce, Laballós.
Las obras del Estado no benefician las arcas municipales. Están exentas de pagar tasas por licencias. Y así ha sido en Vega de Valcarce, explica su alcaldesa, María Luisa González Santín. «No, no hemos recibido nada por las obras de El Castro», confirma.
En Piedrafita de Cebreiro, su alcalde, José Luis Raposo Magdalena, reconoce que han sido dos años difíciles, por el trasiego de camiones y coches por el casco urbano, debido a los desvíos de la A-6 por las obras, «pero también es verdad que muchos negocios se han beneficiado».
A la vista de ambas respuestas, está claro que el Bierzo no ha sido recompensado apenas por las obras del viaducto, acabadas el pasado 30 de diciembre. Si acaso, el pueblo de El Castro, donde los carteles de entrada reivindican que se escriba en gallego O Castro —como hacía el Ministerio de Transportes en sus notas de prensa— . Al menos, la carretera que atraviesa el pueblo se ha asfaltado con cargo al Ministerio. Un vial donde quedan también las cámaras de seguridad, que vigilan 24 horas el nuevo viaducto. «Arreglaron la carretera pero en Laballós, por ejemplo, había que hacer un rodeo para bajar a Vega, y en El Castro también», afirma Marcial Santín. Y es que el desvío por la antigua N-VI cerró el acceso directo al pueblo por seguridad. Después de 90 millones de inversión, los nuevos viaductos forman parte ya de la historia de la Ingeniería Española. Habrá quien venga a estudiar su situación geográfica, y El Castro será siempre el mejor lugar. La reconstrucción de estas grandes infraestructuras se ha llevado a cabo en un terreno de orografía muy complicada, con montañas impresionantes a ambos lados. En El Castro, la vida sigue centrada en la ganadería, mientras vuelve a oírse el tráfico por la A-6 como algo normal del paisaje. 3.000 camiones al día y miles de coches.