Un galardón de la FEMP y la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género
Premio al programa que rescata a mujeres del Bierzo golpeadas por el machismo
El proyecto Alba del Consejo Comarcal recibe respaldo nacional tras haber atendido a 171 víctimas de todo tipo de violencia desde noviembre de 2021

El presidente del Consejo y la consejera de Igualdad, junto a varias profesionales del servicio.
Hace algo más de tres años que el Consejo Comarcal del Bierzo incorporó el Programa Alba a su cartera de servicios para brindar apoyo integral (psicológico, jurídico, laboral, etc) a las mujeres víctimas de violencia de género. Desde entonces, el equipo de profesionales que sostiene este proyecto ha atendido a 171 mujeres de Ponferrada (45%) y el entorno rural (55%), con edades comprendidas entre los 18 y los 75 años. Todas maltratadas, víctimas de diferentes tipos violencia (física, psicológica, sexual, obstétrica, vicaria y económica, entre otras). Ahora, este programa acaba de ser reconocido por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, que le han otorgado uno de los premios de Buenas Prácticas Locales contra la Violencia sobre las Mujeres.
«Además de ser un reconocimiento al trabajo realizado, este premio es también un impulso para seguir avanzando», aseguró la consejera comarcal de Igualdad, Carmen Doel; mientras que el presidente de la institución, Olegario Ramón, explicó que lo que los convocantes del concurso han valorado del Programa Alba es «su carácter innovador, las posibilidades de aplicación en otros contextos y la eficacia real». El próximo lunes, día 14, recogerán el galardón en un acto que se celebrará en la sede de la FEMP en Madrid.
Loli Haro es la coordinadora de este programa de atención a mujeres víctimas de violencia machista y ella misma asegura que las 171 atendidas de que se puso en marcha, en noviembre de 2021, es una cifra muy elevada. Son mujeres de diferentes perfiles y edades, muchas de las cuales llegan al ‘Alba’ a través de la agencia de colocación de la propia institución comarcal. Es decir, toman contacto con el Consejo porque buscan empleo y ahí subyace un problema mucho mayor del que, en no pocos casos, no son conscientes. Se trabaja, incluso, con mujeres viudas que ya no conviven con su maltratador, pero que «no son capaces de superar la situación de violencia que han vivido», explica Haro.
En torno al 40% de las mujeres que han recibido el apoyo directo de los profesionales de este servicio comarcal han denunciado. El 60% restante no lo ha hecho, pero una gran mayoría sí logra salir del contexto de violencia en el que vivía. «Nuestro objetivo es que la mujer tome la decisión por sí misma. Nosotros les asesoramos y ayudamos en lo que necesiten, pero no queremos empujarlas», dijo también la coordinadora, quien explica que lo que estas víctimas buscan es, sobre todo, «recomponerse emocionalmente».
De las 171 mujeres con las que se ha trabajado (un total de 641 sesiones), 128 son casos directos de violencia machista y las otras 43 han sido atendidas en el programa de empleo. Las que acceder al servicio desde el medio rural lo suelen hacer derivadas por los propios ayuntamientos y también centros de acción social y, prácticamente todas, prefieren desplazarse hasta Ponferrada para recibir el apoyo aunque el servicio es itinerante y puede acercarse a su población. Quienes nunca llaman al teléfono del programa para alertar sobre la situación que está viviendo una mujer son hombres. «Es llamativo», asegura Haro.
Además del apoyo psicológico, jurídico y laboral, el Programa Alba también ayuda a estas mujeres a obtener el carné de conducir (han sido 11 en estos años) y en la homologación de su título académico (ha habido 7 casos). En general, es un servicio vivo que «ofrece herramientas para que las mujeres rehagan sus vidas» y se va adaptando en función de las necesidades detectadas. Por eso, se creó Alba Empleo y, más recientemente, un Punto de Emancipación Juvenil para jóvenes de entre 16 y 25 años. Otra de las novedades señaladas por la consejera de Igualdad es el acompañamiento seguro a la mujer para acudir, por ejemplo, al juzgado o a la oficina de empleo. «Muchas tienen miedo», aseguró.
Mentorización para jóvenes en un contexto de violencia
Uno de los últimos servicios que el Consejo ha puesto en marcha dentro del Programa Alba es un Punto de Emancipación Juvenil en el que se ofrece acompañamiento y mentorización individual y personalizada para la búsqueda de empleo y el desarrollo personal a jóvenes que han crecido o viven en un contexto de violencia o vulnerabilidad psicosocial y/o económica. El objetivo de este servicio reciente que ya trabaja con cinco jóvenes es atender dos necesidades detectadas. Por un lado, dar cobertura a hijos de mujeres maltratadas que necesitan trabajar. Por otro, ayudarles a superar «barreras emocionales» porque «no saben desenvolverse en el ámbito laboral», explicó Loli Haro. Ya se trabaja con cinco jóvenes.