Un paso más de puesta en valor de un territorio
Valle de Ancares apuntala su identidad
El municipio aprueba su primer escudo un año después de ejecutar el cambio de nombre, que antes era Candín, con once pallozas de oro por cada uno de los pueblos y alusiones a su entorno natural y su pasado minero

El escudo de Valle de Ancares sobre una imagen de la zona.
En marzo del año pasado, el municipio de Candín dejó de ser Candín para llamarse Valle de Ancares. El Consejo Comarcal del Bierzo aprobó el cambio, que días después se oficializó con su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), aludiendo a justificaciones históricas y a que dicha modificación, promovida por el propio Ayuntamiento, no confrontaba con otras denominaciones ya existentes. Aquello fue un paso de gigante en la defensa y la puesta en valor de la identidad de un territorio y sus gentes que ahora se acrecenta con la aprobación de un escudo, hasta el momento inexistente.
Once pallozas de oro por cada uno de los once pueblos que conforman el municipio (Balouta, Candín, Espinareda de Ancares, Lumeras, Pereda de Ancares, Sorbeira, Suárbol, Suertes, Tejedo de Ancares, Villarbón y Villasumil). Un pico y una pala puestos en aspa que simboliza la minería de oro que los romanos desarrollaron en la zona. Un yunke y un martillo de herrero en alusión a su pasado ligado a la industria del hierro. Las montañas y el río que dan nombre al municipio. Un rebeco y una rama de castaño de cinco hojas que simbolizan la fauna y la flora de una Reserva de la Biosfera y también Reserva Regional de Caza. Todo ello envuelto por una bordura azul de los cielos claros que se disfrutan en este territorio. Así es el primer escudo de Valle de Ancares, el que no solo viene a cubrir el hueco vacío que, hasta ahora, había que dejar en los documentos oficiales por falta de uno (a veces ocupado con el escudo nacional), sino que —y sobre todo— viene a reforzar un sentimiento, el de pertenencia a un lugar, y unos valores concretos.
«Era una idea que teníamos desde hace mucho tiempo, pero primero decidimos centrarnos y dar prioridad al cambio de nombre del municipio. Una vez avanzado en eso, empezamos a trabajar sobre el escudo. De ello hará dos años», explica el alcalde, José Antonio Álvarez Cachón. El resultado —dice— ofrece mucha información. «Todos los elementos tienen su sentido y se identifican perfectamente con lo que es Ancares. No es un mero papel o un mero dibujo», añade el regidor, que tiene previsto hacer una presentación oficial una vez concluya el período de exposición pública que se ha iniciado tras la publicación de la aprobación del escudo en el BOP esta misma semana. De su desarrollo gráfico se ha encargado la Sociedad Española de Vexilología.
Respecto al cambio de la denominación que ya se asume como oficial y se emplea de tal modo, el alcalde recuerda que está pendiente la resolución del recurso que hace, aproximadamente, un año presentó la Diputación de Lugo ante el Contencioso-Administrativo del Tribunal de Justicia de Castilla y León contra el acuerdo plenario del Consejo Comarcal. Para defender los Ancares lucense, la institución argumentó que la medida adoptada en el Bierzo «carece de fundamentación histórica rigurosa y completa» e «ignora el hecho indiscutible de que Ancares es una realidad territorial mucho más amplia que un solo municipio», entre otras razones.
El siguiente paso será una bandera que tomará como base el escudo aprobado en el último pleno municipal. Un emblema que les define y les representa, que llena un vacío administrativo y emocional.