La Ribera del Duero soriana toma al Bierzo como ejemplo de trabajo con el vino
La asociación Viñas Viejas de Soria ve a la DO berciana como un espejo en el que mirarse para progresar y crecer y ensalza el valor de los pequeños proyectos y la clasificación de los vinos

Los bodegueros sorianos, en los viñedos de Descendientes de J. Palacios.
La asociación Viñas Viejas de Soria se constituyó hace seis años, de la mano de un grupo de bodegas pertenecientes a la Ribera del Duero soriana, para diferenciarse del resto de la Denominación de Origen y poner en valor una forma de trabajar muy diferente a la que manda en ésta (de grandes extensiones y masificada), en una zona marcada por el minifundismo, con un viñedo mantenido de manera tradicional, no industrializado y centenario. Un territorio vitivinícola no muy dispar al Bierzo al que siempre han tomado como ejemplo, como un «espejo en el que mirarse», asegura Nacho León, el alma mater de Demencia Wine, con proyecto también en Soria, y la llave que ha abierto las puertas de la comarca a varios bodegueros de esta otra tierra de Castilla y León interesados en ver de cerca cómo se trabaja aquí.
Durante tres días, los representantes de seis bodegas sorianas han estado visitando y catando vinos del Bierzo de la mano de sus enólogos, viticultores y bodegueros y del propio equipo técnico del Consejo Regulador. «Un viaje de profundización y familiarización», aseguran desde la asociación, en el que la comitiva mostró especial interés por la clasificación de los vinos del Bierzo en unidades geográficas menores, porque «permite dar valor y reputación a la zona». «Han compartido sin miedo y sin esconder sus vinos», destacó el presidente de Viñas Viejas de Soria, Bertrand Sourdais, tras conocer de primera mano los proyectos de Raúl Pérez, Descendientes de J. Palacios, Verónica Ortega, Demencia, Cantariña, Ventua, Valle del Recunco, Vinos Cariñosos, Siete Cuartales y Palacio de Canedo.

Visita al Consejo Regulador de la DO Bierzo, en Cacabelos.
«Han quedado fascinados», asegura Nacho León, explicando que ha sido «el microclima, las posibilidades vitivinícolas en cuanto a suelo y condiciones geoclimáticas y la gran diversidad de variedades que tenemos en el Bierzo» de lo que más ha llamado su atención. También «los pequeños proyectos, la personalidad de los vinos, la tipicidad, el factor humano y, por supuesto, la calidad. Curiosamente, destacaron como muy buenos los godellos respecto a otros de Valdeorras», añadió. En definitiva, lo que atrae a las bodegas de la Ribera del Duero soriana es «la caracterización única del Bierzo como una región diferenciada».
Sourdais elogió el «buen trabajo» que se está realizando en la Denominación de Origen Bierzo. «Están dispuestos a que se muevan cosas» y, con relación a la clasificación de los vinos, apuntó que «aunque es innovadora, lo que hace es actualizar algo que ya existía y darle un valor legal y reconocido». Entre los vinos catados en su visita al Bierzo no faltaron La Muria 2021 de Raúl Pérez, que se lazó con los 100 puntos Parker, y dos añadas de La Faraona de Descendientes de J. Palacios que también obtuvieron la máxima puntuación de la lista Parker.

Los bodegueros sorianos en la bodega de Verónica Ortega.
Representantes de las bodegas Taruguín, Cuarto Lagar, Hispanobodegas Gormaz, Antídoto, Dominio de ES y Galia son los que se desplazaron hasta el Bierzo no solo para conocer a varios de sus enólogos insignes y aproximarse al trabajo del Consejo Regulador y de los viticultores e impulsores de los pequeños proyectos que han hecho de la comarca un territorio vitivinícola diferenciado; sino también para compartir e intercambiar experiencias y problemas conjuntos y, desde luego, «disfrutar de una cena conjunta donde se confraternizó alrededor de buenos vinos», celebraron fuentes de una asociación que actualmente aglutina a 20 bodegas.
«Esta experiencia nos ha permitido no solo estrechar lazos entre los ocho participantes de las bodegas sorianas, sino también aprender, conocer y admirar el trabajo de otros compañeros en otra región vitivinícola que permite ampliar horizontes y poner en perspectiva el trabajo diario», concluyeron desde Viñas Viejas de Soria.

En las instalaciones de la bodega de Raúl Pérez.