El oso del Bierzo hace incursiones en Valdeorras y daña varios colmenares
Las autoridades investigan si la muerte de un caballo está relacionada con el plantígrado

Imagen de un oso pardo de no mucha edad comiendo cerezas, tomada por técnicos de la Fundación Oso Pardo Cantábrico.
Es obvio y evidente que los animales salvajes no entienden de fronteras provinciales, autonómicas nacionales u otras líneas políticas. Y el oso, mucho menos. Hace años causó sorpresa que el plantígrado bajase de las montañas de Ancares y del Alto Sil y lograra cruzar el impedimento que supone para ellos la barrera de la autovía del Noroeste, la A-6, permitiendo así su avance hacia el sur. Ahora, la semana que acaba de terminar, el oso ha sido localizado por la zona de Valdeorras y según los técnicos de la Xunta de Galicia, podría proceder del Bierzo o de las montañas de Trevinca, próximas a la cordillera que se ve desde Ponferrada y que conforman los montes Aquilianos, con el Morredero, Aquiana y Silla de la Yegüa.
En teoría, se cree que el oso se está moviendo por las tierras gallegas limítrofes del Bierzo y la Cabrera, e incluso por las zamoranas de Sanabria, pero como un nómada volvería a la zona del Bierzo. De hecho, así fue identificado en sus incursiones hace ya cuatro años, en el 2021, cuando fue localizado causando destrozos en colmenas de la zona valdeorresa de O Bolo y próxima a Viana.
Lo último que se sabe y que ha saltado a la actualidad de la zona es que un oso quiso comer miel en colmenas de un pueblo llamado Valdín, en el municipio de la Vega del Bollo, que como es sabido cuenta con estribaciones de las altas montañas de Trevinca y conforman ese vértice de tres provincias (León, Zamora y Orense). El animal dejó huellas y pelo, según los datos recabados por los técnicos medioambientales de la comunidad autónoma vecina. En el caso de las colmenas de Valdín, otro oso causó similares daños en colmenas hace ahora cuatro años. Entre las especulaciones se indica que el animal tiene memoria de dónde y cómo consiguie el alimento que tanto le gusta y precisa; y por eso vuelve al lugar.
Pero esta vez, aunque no está confirmado oficialmente, hay un problema de sospecha añadido. Se cree que la aparición de un caballo muerto en el monte, envuelto en un charco de sangre, pudiera estar relacionado con el letal zarpazo del oso. Se investiga el caso, sin pruebas aún concluyentes, pero los comentarios circulan entre los vecinos.
Además de los desperfectos en un colmenar de la aldea de Valdín, en la zona del Bollo hay otro caso que ha despertado el temor de los apicultores y vecinos, así como de las autoridades. En Viana también hay denuncia de otro apicultor que ha puesto en conocimiento de la Guardia Civil los daños causados en colmenas, y que atrobuye a la acción de un oso. Aunque sin certezas, se estima que pueda tratarse del mismo animal que ha sido detectado por la zona en las últimas semanas.
Uno de los últimos censos de osos en la comunidad gallega, fechado hace dos años, tenía constancia de la presencia de al menos once plantígrados. Fueron detectados por la zona de los Ancares lucenses, límítrofes con los del Bierzo, así como en la zona del Courel, además de la vecina Valdeorras. El oso podría habérselas ingeniado para ir y venir, cruzar estas fronteras autonómicas, provinciales y comarcales son grandes impedimentos.
Hace poco menos de un mes, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, decía en una conferencia que, en menos de tres décadas, las poblaciones de oso pardo han pasado de menos de 70 ejemplares a más de 400. También contaba que se han plantado 150.000 árboles y arbustos productores de frutos de verano e invierno y 25.000 castaños injertados. Pero, también incidía que el cambio de temperaturas está impactando en la producción de frutos silvestres de los que se alimenta la especie y algunos, como el arándano, se resienten, con merma también de hayas y robles atlánticos. A ello se sumaría el hecho de que los osos hibernan menos tiempo o incluso no lo hacen.