PLENO DE PONFERRADA
Morala: "Con la aprobación del Reglamento Interno de Ponferrada hoy es mal día para el transfuguismo"
La normativa de gestión y organización de la corporación, en la que hubo pleno entendimiento entre PP, PSOE y CB, entrará en activo en 2027 con el nuevo mandato

El alcalde de Ponferrada, el popular Marco Morala, al inicio del pleno junto al concejal Iván Alonso, previo a la aprobación con los de Olegario Ramón del Reglamento Interno del Ayuuntamiento.
El Ayuntamiento de Ponferrada cuenta desde este viernes con la aprobación de su primer Reglamento Interno desde que existe democracia, que viene a ser algo así como la Constitución o texto que agrupa una serie de normas por las que se regirán las próximas corporaciones del municipio, a partir de 2027, a la hora de organizarse para gestionar mejor los fondos públicos. El tema no es menor, dado que, como decía el alcalde, el popular Marco Morala, que ha agradecido la colaboración y ayuda, y ha dado también pleno protagonismo al grupo socialista que dirige Olegario Ramón, se trata de "un hecho histórico" que trasciende en el tiempo.
Regula no sólo los emolumentos que cobrarán grupos políticos, los alcaldes y concejales de las próximas corporaciones, en función del número de habitantes, sino también la transparencia informativa y el coto al protagonismo que pudiera tener un concejal tránsfuga, que con su voto pudiera desequilibrar por temas económicos la correlación de fuerzas políticas dimanadas del voto ciudadano en las urnas.
El asunto salió adelante con los votos del PP de Morala, los bercianistas de CB de Iván Alonso y los socialistas de Olegario Ramón.
Marco Morala cerraba el pleno con su intervención sobre este tema. Dijo que es "un punto trascendente, fruto del esfuerzo de consenso y voluntad de diálogo, hablando y no imponiendo". Señalaba que no se trata de salvar una situación coyuntural para un mandato, dado que está llamado a perdurar, "dejando las cosas claras para cualquier cambio de orientación política". "Es una cuestión de municipio. Nace con vocación de servir a este momento y adaptarse a cambios sociales y tecnológicos; da libertad y seguridad jurídica, y sobre todo transparencia", remarcó.
Morala recalcaba que es un hecho histórico, por ser su primer reglamento y dijo que "no es mérito de la alcaldía, es un acierto de la corporación". Indicaba que con este reglamento aprobado con la ayuda de partidos divergentes se constata que "en la diferencia hay predisposición a encontrar acuerdos" y "se hace servicio a la democracia". "No hay democracia de calidad sin equipos dinámicos y contraste de opiniones de los grupos políticos", enfatizaba. Morala resaltaba que "lo importante hoy no es ponernos medallas sino ponernos más al servicio de la ciudadanía. Este reglamento es un mecanismo de gestión más ágil y de control político, con máxima transparencia. Es un tema vital", resaltó. Por eso, incidía en que "la desafección ciudadana por la política se combate aumentando la transparencia".
"Esto hace que nos organicemos mejor, con colaboración y cooperación con otras administraciones, empezando por las asociaciones vecinales y agentes sociales. (...). Es un instrumento de servicio a la ciudadanía, tiene proximidad y amplia la transparencia y busca la racionalización de los trámites, a veces farragosos. También citaba que solventa el régimen de retribuciones y dedicaciones "con criterios objetivos". "Se refuerza el derecho a la información y se regulan los grupos políticos, grupo mixto y los no adscritos, junto con las infraestructuras. Con su aprobación afirmo que hoy es un mal día para el transfuguismo. Es ponerse más exigentes que lo que marca la normativa general. La transparencia facilita el debate y la crítica" resaltaba el alcalde Marco Morala, quien se mostró orgulloso de que su nombre "se asocie a este reglamento y orgulloso de la participación de los grupos". "Creo que es un acierto duradero", concluyó.
INTERVENCIÓN COMPLETA DE MARCO MORALA
"En el ayuntamiento nos toca gestionar el día a día. Porque también para eso nos han puesto los ciudadanos, para atender a sus necesidades cotidianas desde los servicios públicos que trabajan permanentemente pensando en el bienestar de las personas de Ponferrada. Otras veces toca impulsar y aprobar grandes proyectos de ciudad, que tienen traslación a nuestras calles, que pueden verse, que pueden disfrutarse por la ciudadanía. Y en otras ocasiones, como en esta, los temas que tratamos tienen también enorme importancia, pero no se ve tanto. Por eso quiero llamar la atención sobre la trascendencia del punto que aprobamos para dotarnos de un reglamento orgánico municipal. Pero no quiero hacerlo sin comenzar por agradecer el esfuerzo de consenso, la voluntad de diálogo demostrada de la mejor forma que es hablando, la convicción de que para los grandes asuntos debemos llegar a acuerdos a pesar de las legítimas diferencias de ideología y de programa que nos han traído aquí en representación de los ciudadanos.
Porque aprobar un reglamento orgánico no es salvar una situación coyuntural para un solo mandato, sino que por su naturaleza este reglamento está llamado a perdurar durante varios mandatos, dejando las cosas claras para cualquier cambio de orientación política que los ciudadanos deseen impulsar en el ayuntamiento. Tener un reglamento orgánico es, pues, una cuestión de municipio. De ahí la relevancia del acuerdo y en consonancia con ello mi agradecimiento a los grupos que lo han hecho posible.
Este reglamento orgánico nace con vocación de servir a este momento y a los que vengan por delante. Tendrá que adaptarse a cambios sociales, políticos, económicos y tecnológicos que quizás en este momento no sepamos ni siquiera aventurar. Tiene que dar libertad, dando seguridad jurídica y transparencia. Creo que con las sugerencias y aportaciones de todos hemos logrado este primer objetivo, trabajar hoy pensando en el mañana y posibilitar que quienes tienen qué representar en este consistorio a la ciudadanía puedan hacerlo de la mejor forma posible.
En segundo lugar, quiero recalcar que este es un hecho histórico para este ayuntamiento, puesto que es su primer reglamento orgánico. No es un mérito del alcalde, sino un acierto de la corporación. Así entiendo la confianza para aprobarlo y seguro que así lo reconocen los ciudadanos. Hay suficiente espacio político para debatir muchas otras cosas, y creo que es muy necesario dar de vez en cuando el mensaje de que en la diferencia hay una especial predisposición a buscar puntos de encuentro. Este es un hecho histórico porque cambia la forma de afrontar el día a día de trabajo municipal en este salón de plenos, en las comisiones y en general en la corporación, quizás parezca que de una forma apenas perceptible, pero este es el mejor servicio que puede hacer un reglamento orgánico a la democracia local.
Porque este es el tercer hito que quiero destacar hoy. No hay una democracia de calidad sin gobiernos locales dinámicos, transparentes, abiertos al diálogo y la participación ciudadana y al contraste de opiniones entre los grupos políticos. Cuando se habla de una democracia de calidad, de una democracia más deliberativa, más participativa, más inclusiva y creo que siempre más transparente, no es algo que afecte únicamente a la Administración General del Estado, sino que como administraciones más cercanas a los ciudadanos los ayuntamientos tienen un insustituible papel que jugar en los avances democráticos en España.
Eso no puede lograrse sin unas reglas de juego prefijadas, sin una adaptación de la normativa a las coyunturas de cada momento, sin tener en cuenta los valores y principios que la ciudadanía nos demanda fuera de la casa consistorial, y sin todas las cotas de transparencia y de rendición de cuentas que podamos devolverle a esa ciudadanía. Estoy convencido de que este reglamento orgánico trabaja en ese sentido. Por eso lo verdaderamente importante hoy no es ponernos medallas, sino ponernos más abiertamente al servicio de la ciudadanía y trasladarle el mensaje de que con este reglamento orgánico será más fácil comprender el trabajo, la responsabilidad y los límites a los que nos enfrentamos en la gestión de las políticas públicas locales.
Si hay mecanismos para facilitar esta gestión más ágil, los hay también para reportar el control político y la fiscalización administrativa buscando la plena transparencia del ayuntamiento. No es un tema menor. Por el contrario, es un tema verdaderamente vital. Cuando tantos estudios nos hablan del carácter disolvente de la democracia que tiene una excesiva polarización, un alejamiento de la ciudadanía de la gestión pública, esa desafección que va mucho más allá de la abstención en las elecciones y que alcanza también a no valorar el trabajo que se hace en el ayuntamiento, es necesario dar pasos decididos por aumentar la confianza aumentando la transparencia. Esa ha sido siempre mi convicción antes y es mi objetivo en el momento de aprobar este reglamento orgánico.
Que tengamos autonomía para auto organizarnos implica que tenemos la obligación de organizarnos mejor. Y que lo hagamos aplicando el principio de colaboración dentro del ayuntamiento y de cooperación interadministrativa con otras administraciones y con entidades también privadas que buscan el interés general en nuestra ciudad, empezando por las asociaciones vecinales y los agentes sociales, pero que lo hagamos también con los ciudadanos.
Con todo, lo que me parece que va a ayudar al comienzo de funcionamiento de corporaciones futuras, es tener clara la estructura de los órganos municipales, el ámbito en el que se deben mover las delegaciones competenciales, las funciones del alcalde y el alcance y naturaleza de sus resoluciones, pero también el primordial papel del pleno como órgano en el que la ciudadanía se hace presente en el gobierno local.
Creo que podemos enorgullecernos todos de haber contribuido a un instrumento que reforzará la vocación de servicio a la ciudadanía, que buscará más decididamente la proximidad a los ciudadanos, que facilita y actualiza los instrumentos de participación, que amplía la transparencia, pero que también busca la racionalización de los procedimientos administrativos que a veces son excesivamente farragosos e incluso incomprensibles para la ciudadanía. Como también es fundamental trabajar en mejorar desde la lealtad institucional la responsabilidad en la gestión pública, que los ciudadanos nos demandan sea ejemplar. De todo esto va este Reglamento orgánico. Oponerse a él significaría enfrentarse a la mayor transparencia, a la mejor eficacia y a la dación de cuentas a quienes nos ponen en estos sillones, que no son nuestros partidos políticos, sino los ciudadanos.
De hecho solventamos a través del artículo 17 una cuestión siempre tan necesitada de claridad como el régimen de retribuciones e indemnizaciones de los miembros de la corporación, así como los regímenes de dedicación exclusiva y parcial. Y esto se hace con criterios prefijados y objetivos, con algunos índices que nos sitúan en lo que se hace a nivel global, para evitar suspicacias en la calle y debates en los medios cada vez que empieza un mandato. Permítanme el chascarrillo de que aunque solo sea por esto, las futuras corporaciones nos estarán agradecidas.
Pero se refuerza también el derecho a la información de los miembros del ayuntamiento para desempeñar el trabajo para el que los eligen los ciudadanos y se hace de forma detallada para facilitar el trabajo de todos los miembros de esta corporación. Con igual espíritu constructivo y de facilitar el trabajo se regulan los grupos políticos, y también el grupo mixto y los miembros no adscritos, así como las infraestructuras de los grupos, que tampoco son para nuestra comodidad, sino para hacer un trabajo esencial para la democracia municipal. Asignar algunos medios materiales y económicos al funcionamiento de los grupos es permitir un trabajo más ágil del ayuntamiento y también un mejor desempeño de las labores de la oposición. Con la aprobación de este reglamento orgánico municipal, puedo afirmar que hoy es un mal día para el transfugismo en Ponferrada.
Regulamos la elección del alcalde, pero también su sometimiento a los mecanismos democráticos de la confianza y la censura, y también hacemos nuestra previsión genérica de las competencias que le corresponden a este pleno en la representación de los ciudadanos, la propuesta de proyectos y políticas locales y la fiscalización de la gestión municipal. Hay quien podría pensar que eso ya estaba previsto normativamente y que poco aportaremos con el reglamento, pero a mí no me parece poco que nos pongamos más exigentes con nuestra labor incluso de lo que nos exige la normativa.
Fijamos reglamentariamente la transmisión integra de las sesiones de pleno, saliendo de la mera voluntariedad de hecho y consagramos la posibilidad de intervención en el pleno de las entidades ciudadanas inscritas en el turno de ruegos y preguntas una vez levantada la sesión. Todo esto es transparencia. Toda la transparencia es facilitación del debate, y con ello, de una participación activa, informada y crítica de los ciudadanos.
Por todo ello yo estoy orgulloso y satisfecho de que mi nombre como alcalde se asocie a esta aprobación del reglamento orgánico municipal, que a mi juicio tanta falta le hacía a este ayuntamiento después de décadas de andadura democrática. Por eso, gracias a los grupos que lo han hecho posible porque estoy seguro de que cada uno de nosotros tenía una idea un poco distinta de lo que quería incluir, pero todos teníamos la misma idea de que es mejor acordar en beneficio de la transparencia, la responsabilidad y la rendición de cuentas a los ciudadanos que seguir defendiendo planteamientos que podían habernos separado.
Gracias a todos, creo que esto es un acierto duradero".