Tres guerrilleros acribillados y la campesina que todavía mira a la casa donde los mataron
Se cumplen 80 años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla; el 5 de junio de 1945 mataron a tres huidos ocultos en un falso techo y a la mujer y al hombre que los escondían

La vivienda del número 61 de la calle Real donde ocurrió el tiroteo, con su balcón de madera, y enfrente, la talla de 'La Campesina'.
En los números 59 y 61 de la calle Real de Columbrianos, en el extrarradio de Ponferrada, un viejo cartel de una inmobiliaria descolorido por la indiferencia anuncia que el edificio de una planta y un viejo balcón de madera está en venta. Y no es un edificio cualquiera. Es la vivienda donde hace ahora ochenta años, un 5 de junio de 1945, la guerrilla antifranquista que sobrevivía en la clandestinidad desde el final de la Guerra Civil sufrió el golpe que precipitó su final. No solo porque allí murieron tres guerrilleros escondidos en un falso techo, y porque después asesinaron a la dueña de la casa y a su sobrino, que había construido el escondite, sino porque el desmantelamiento de aquel refugio debido a una delación hizo saltar por los aires todo el esquema de enlaces y colaboradores que entonces sostenían a la Federación de Guerrillas de León-Galicia.
«Dio como resultado la detención de decenas de mujeres y hombres de todo el Bierzo y zonas limítrofes. Alguno optaría por huir al monte antes de ser detenido, pasando a engrosar las filas de la guerrilla», cuenta el investigador Santiago Macías ochenta años después de un suceso que ya ha recogido en su long-seller sobre la actividad de la guerrilla; El monte y la muerte.
Cuenta Macías que una antigua enlace de la Federación guerrillera, Evangelina Álvarez Álvarez, natural de Odollo, en La Cabrera, había traicionado a la guerrilla y había comunicado a las fuerzas del régimen que aquella casa de Columbrianos solía ser un refugio para los huidos. La guerrilla también conocía su delación y sus miembros habían recibido órdenes de no acercarse a la vivienda. Tres combatientes —Miguel Cuellas Gómez, apodado Artillero y natural de Columbrianos, Robustiano Arias Carujo, de sobrenombre Felipe y natural de San Esteban de Valdueza, y Manuel Moreno Casado, natural de Porcuna, en Jaén, y fugado del destacamento penal de Casaio (Ourense) el año anterior— no hicieron caso y consideraron que el inmueble era seguro porque el sobrino de la dueña de la casa, Pedro García Tirado, había construido un escondite en el falso techo de madera de una de las habitaciones y la casa ya había sufrido un registro con guerrilleros dentro sin que los descubrieran. Así que los tres aprovecharon las fiestas locales para refugiarse allí.
Un nutrido grupo de guardias civiles al mando del capitán Felipe Romero Alonso y varios soldados, avisados, entraron por la fuerza en la casa en la madrugada del 5 de junio. Ni su dueña, Catalina Martínez Núñez, ni la joven que la ayudaba en las tareas domésticas, Oliva Amigo Martínez, delataron a los guerrilleros. Pero el adolescente Antonio Botas Valcarce, que apenas tenía 15 años y también ayudaba en la casa, no resistió el interrogatorio y confirmó que había hombres escondidos.
Durante cinco horas, los guardias registraron una y otra vez todas las habitaciones sin dar con nadie. Hasta que alguien se fijó en que la altura del techo de una estancia era diferente al resto de la vivienda. Descubrieron una suerte de trampilla y encontraron a los tres guerrilleros. El atestado de la Guardia Civil narra que uno de los guerrilleros dejó caer una granada, sin causar ninguna baja. Otros testimonios recogidos por Macías aseguran que «los guardias abrieron fuego a quemarropa desde el piso inferior hacia el falso techo, hasta que las tablas agujereadas comenzaron a teñirse de sangre». Y al abrir la trampilla, hallaron a los tres hombres, «totalmente acribillados sin ofrecer resistencia alguna».
Catalina Martínez y sus sobrino fueron detenidos. Y murieron asesinados. Aunque el atestado justificara sus muertes como un intento de huida. En 1999, el escultor Rixo recreó la figura de una mujer tallada en un negrillo en la plaza del Concejo que hay enfrente de la casa. Rixo, cuenta Macías, quiso llamar Catalina a la escultura que miraba a la vivienda. «Pero la propuesta no fue tenida en cuenta» y hoy se llama ‘La campesina’. En 2015, siendo alcalde de Ponferrada Samuel Folgueral y el propio Macías concejal del equipo de gobierno, al callejón que desemboca en la calle Real, junto a la vivienda que lleva años a la venta sin despertar ningún interés, le dieron el nombre de 5 de junio.

La vivienda del número 61 de la calle Real donde ocurrió el tiroteo, con su balcón de madera, y enfrente, la talla de 'La Campesina'
Ochenta años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla en el Bierzo

La vivienda del número 61 de la calle Real donde ocurrió el tiroteo, con su balcón de madera, y a lado del número 59, en venta.
Ochenta años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla en el Bierzo

La vivienda del número 61 de la calle Real donde ocurrió el tiroteo, con su balcón de madera, y enfrente, la talla de 'La Campesina'
Ochenta años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla en el Bierzo

La vivienda del número 61 de la calle Real donde ocurrió el tiroteo, con su balcón de madera, y a lado del número 59, en venta.
Ochenta años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla en el Bierzo

Marcas de disparos en la fachada, bajo el balcón.
Ochenta años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla en el Bierzo

La casa de Columbrianos, en una imagen de hace algunos años.
Ochenta años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla en el Bierzo

Robustiano Arias Carujo.
Ochenta años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla en el Bierzo

Manuel Moreno Casado.
Ochenta años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla en el Bierzo

Miguel Cuellas Gómez.
Ochenta años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla en el Bierzo

Frontal de la escultura 'La campesina', que Rixo quiso llamar 'Catalina'.
Ochenta años de la traición de Columbrianos que marcó el declive de la guerrilla en el Bierzo

Plano que el arquitecto Mirones hizo de la casa donde ocurrió el tiroteo.