Fabero abre el museo de la lucha minera con la espina de una transición industrial fallida
La alcaldesa, Mari Paz Martínez, junto con los sindicatos UGT y CC OO vuelven a ser reivindicativos

Alejandro Martínez, Omar Rodríguez, Eloísa Terrón, Elena Blasco y Mari Paz Martínez, este viernes en la apertura del Museo de la Lucha Obrera de Fabero.
Fabero no quiere olvidar su pasado vinculado al carbón y espera que su presente y su futuro siga hundiendo las raíces en su larga historia minera. Este viernes el Ayuntamiento que preside la alcaldesa Mari Paz Martínez, con la ayuda de los sindicatos comarcales de UGT y CC OO, junto con el profesor e historiador Alejandro Martínez y la documentalista Eloisa Terrón, inauguraron el Museo de la Lucha Obrera. Abre en el viejo edificio de los sindicatos y lo hace con la espina clavada de que la prometida «transición justa» industrial fue fallida y todo menos justa. Lo decía la alcaldesa, refrentada por el ugetista Omar Rodríguez y la dirigente provincial de Comisiones, Elena Blasco Martín.
Los vecinos arroparon la apertura de este incipiente museo, que pretende ir a más y espera ayuda de otras administraciones, dado que lo existente ha sido sufragado íntegramente por el Ayuntamiento, con la cesión de los sindicatos que dirigen en la comarca Omar Rodríguez por la UGT, y Roberto Echegaray por CC OO, aunque el convenio de colaboración fue firmado por el anterior dirigente sindical, Ursicino Sánchez.
El museo lo integra 18 piezas (con fotos y documentos), en las que se explica la evolución y los principales hitos de la lucha minera. Realizado por el historiador y profesor del instituto de Fabero, Alejandro Martínez. Referido a la cuenca de Fabero, comienza con una referencia al Sindicato Único Minero, seguido de la revolución de 1933 y la lucha por la amnistía de 1936. También se alude al paso del martillo al fusil, con los mineros en defensa de la República, También se ofrecen datos y documentos del sindicato vertical franquista, así como las huelgas de 1962 y la lucha antifranquista, la transición en la cuenca, los derechos conquistados «a sangre y fuego», Los inicios de la lucha en 1978 para salvar Antracitas de Fabero. También se alude a Joaquín Suárez como mártir de los mineros de Fabero y los diferentes encierros en la mina.En los años 80 se habla de la conquista de derechos de la defensa del carbón, de los 8 de Cofasa y las mejoras en seguridad y salid. Igualmente se cita el Plan Fabero de 1993 y la lucha de las mujeres, así como los diferentes planes del carbón. También se recogen las últimas grandes luchas y manifestaciones mineras y se cierra como la cultura minera y el pozo que no cierra.
La alcaldesa de Fabero explicó que el museo representa a una época de lucha de los mineros y especialmente mantener su memoria. «Somos conjunto etnográfico y no sólo es mantener el patrimonio industrial, sino además el modo de ser, el modo de trabajar, el modo de defender unos derechos; justo ahora, que parece que todo está en contra de hablar de lucha obrera. Esto es para dignificar el trabajo que se ha hecho desde hace muchísimos años».
El ugetista Omar Rodríguez destacó que llevan tiempo denunciando que la transición del carbón hacia una nueva reindustrialización ha fallado estrepitosamente. "La transición de justa no ha tenido nada, sino todo lo contrario. No la hemos visto. Este museo es un impulso para Fabero y esta zona, tan fuertemente castigada tras el cierre de la minería y espero que sea una iniciativa para atraer gente y vuelva a vivir como se hacía anteriormente", dijo Omar, quien abundaba en que en relación a lo prometido por las administraciones se sienten "engañados y defraudados or la transición. Se cerraron las minas sin tener prevista la alternativa. Lo que no se puede hace es cerrar y luego buscar alternativas", concluía.
Por su parte, la secretaria general de CC OO León, Elena Blasco Martín, destacaba la importancia de este nuevo museo y archivo de la memoria de lucha obrera y sindical, no sólo de la minería sino de la industria de toda una provincia, comarca y comunidad autónoma. Sobre la reconversión y transición minera, Blasco coincidía en que el propósito con el que se vendió la transición justase podría denominar de otra forma. "El dinero llegó, pero desgraciadamente se alimentaron ciertos proyectos que considerábamos desde CC OO que las administraciones utilizaron para otros compromisos y en ningún caso fueron la esa transición o reindustrialización de las comarcas mineras y el dinero también volvió a caer en manos de ciertos empresarios que volvieron a empoderarse, a los que se les pagó el cierre de las minas", dijo la responsable sindical de Comisiones.