Diario de León

Las Médulas: escarpado rojizo con menos verde

La tragedia respetó parte de la vegetación a los pies del cortado paisaje de Las Médulas. Patrimonio de la Humanidad, su máxima proteccción que no le defendió de la ira del fuego. Ya se diseña la recuperación

Los restos calcinados del mirador de Orellán dejaban ver ayer en el fondo parte de la vegetación que ha logrado sobrevivir en Las Médulas.

Los restos calcinados del mirador de Orellán dejaban ver ayer en el fondo parte de la vegetación que ha logrado sobrevivir en Las Médulas.dl

María Jesús Muñiz Prieto
León

Creado:

Actualizado:

Es un escenario «especialmente representativo de la historia de la Humanidad». Una espectacular visión de modelado antrópico (un resultado provocado por la acción del hombre). Una muestra de la brutalidad de las explotaciones mineras que dejó hace siglos un paisaje de recovecos rojizos sobre laderas de intensa vegetación, también modelada por los intereses humanos, y cuya preservación ha logrado que el marco se conserve casi intacto. Incluso a pesar de haberse convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de la provincia, con no pocos desencuentros a la hora de fijar unas normas de explotación coherentes con la protección y la convivencia con los habitantes de la zona.

El espacio único de Las Médulas, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997 (además de ser Bien de Interés Cultural, Monumento Natural y Monumento Histórico desde hace décadas) pareció sucumbir entre el sábado y el domingo al voraz incendio forestal que arrasó gran parte de su entorno. Esta valiosa herencia ha sufrido daños irreparables, quizá no tan graves como se preveía al principio. El entorno creado durante décadas para poner en valor su función como atractivo turístico sí ha resultado totalmente devastado.

El fuego acorraló el escarpado juego de cárcavas y cortados hasta el sábado de intenso color rojizo, hoy algunos teñidos de negruzca brizna. Y cercenó parte de los castaños centenarios que adornaban su base. Se temió lo peor, pero al final el grueso del excepcional conjunto heredero de la minería romana del oro, y conservado como pocos a través de los siglos, ha salvado parte de su estructura.

Esa que hace posible a los visitantes (más de cien mil al año) entender sobre el terreno no sólo cómo se explotaban las montañas y cómo la privilegiada ingeniería romana excavó en roca más de 300 kilómetros de canalización de aguas para arrojar sobre los huecos horadados su fuerza con el sistema de ruina montium. Sino cómo todo un entramado social y de cultivos se articuló en torno a esas bases casi hasta nuestros días.

Ahora la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, que dirige Gonzalo Santonja, anuncia que destinará «todos los recursos humanos y materiales necesarios para iniciar la rehabilitación del patrimonio cultural dañado» en la zona del incendio.

Para ello coordinará con la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio los estudios previos necesarios, junto con el resto de administraciones implicadas. De momento, y como primera medida tomada ayer, Santonja ha negociado con la Secretaría de Estado de Turismo redirigir los fondos que estaban pendientes de ejecución para el proyecto del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de Carucedo a la recuperación del patrimonio cultural. El objetivo es que no se pierda el proceso de consolidacion como nodo turístico de la zona que se había desarrollado en los últimos años.

La Consejería de Cultura señaló ayer que en cuanto se controle el incendio, para no interferir en el operativo y garantizar la seguridad de los profesionales, se realizará «una primera evaluación técnica para determinar el grado de afectación del patrimonio cultural dañado, y detallar las necesidades de inversión para su completa recuperación». En los próximos días se reunirá el Patronato de la Fundación Las Médulas.

tracking