Flor de nenúfares chamuscados y la rana viva del lago
Junto al lago Sumido depositaron kilos de maíz y trigo para que puedan comer y beber los pocos animales de monte que quedaron vivos, tras convertir en algo así como un campo de golf negro todo lo que hace unos días era un monte plano frente a Médulas

Los nenúfares del lago Sumido de las Médulas se quemaron, pero la flor sigue viva.
La vista de lo que es la llanura central de Las Médulas, en las inmediaciones del lago Sumido, y también desde el alto de Pedrices, pasando por el pueblo de Médulas y siguiendo hacia Carucedo y todas las variantes de caminos de tierra qu conducen a Salas de la Ribera, Puente y Yeres, es completamente desoladora. Todo negro, ni un árbol vivo. Todo arrasado por el fuego. Todo, menos una parte de lo que flota en las aguas del lago Sumido, donde dicen que en esas noches de luna de verano se puede ver el resplandor de la espada de un rey allí enterrada.
La espada no existe, pero sí se han mantenido viva la colonia de nenñufares, esa vegetación acuática que flota sobre el agua con forma de platos verdes y con unas flores de pétalos de blancos saliendo de un intenso círculo amarillo. Ayer jueves 14 de agosto, esos nenúfares resplandecía desde lo lejos entre tanto manto negro de cenizas y árboles desnudos con los dedos mirando al cielo.
Enfilamos con el coche hacia el lago Sumido y toda esa zona se convirtió en una ratonera atrapada por una chimenera de fuego que dibuja una especie de cárcaba. Los juncos del agua que aún se acumula en este verano seco y caluroso estaban ayer negros, como si un cepillo abrasador de siderúrgica los hubiera peinado con raya al medio. De camino al lago Sumido nos cruzamos con un todoterreno. Loconduce una mujer con la que no podemos cruzar palabra. Viene de depositar uns fardos de maíz y de trigo en lass inmediaciones del lago Sumido de Médulas, a donde desde hoy, o más bien desde la pasada noche, se podrán acercar a comer y a beber agua los pocos animales que aún podrán corretear por un monte desnudo. No hay maleza, ni una brizna de hierba que llevarse a la boca. Los pocos conejos que quedaron vivos y que correteaban se los comieron las águilas que vigilaban desde el cielo y no hay rastro visible de las manadas de jabalíes que merodeaban por la zona. Naturaleza muerta rodeando la poca vida natural que queda entorno al lago Sumido.

En esta zona fue donde se perdió una turista alemana y varios meses después fue encontrada por unos cazadores muerta en el fondo de un barranco. Pues bien, el fuego arrasó hasta la zona montañosa por donde se perdió hace años la turista alemana, que llegó con su marido en autocaravana y se desorientó con la noche al ver las luces en la lejanía del pueblo de San Pedro de Trones.
Recorrer ayer a pie la zona era como hacerlo en un negro campo de batalla desalojado, que daba cuenta de las proporciones de desastre casi bíblico girando la cabeza 380 grados. Nada volverá a ser lo mismo durante muchos años en este lugar. Cuando vuelva el invierno y las lluvias, y de nuevo las estaciones hagan brotar la hierba, todo el entorno de monte quemado próximo a Médulas podrá parecerse en algo a un cepillado campo de golf. Los castaños son duros y si no ardió en modo chimenea, volverán a brotar, dicen los que más saben en los pueblos de este corazón del Bierzo herido.