Diario de León

El Bierzo empieza a recuperar "un poco de normalidad"

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Ponferrada

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El fuego que nació el pasado 9 de agosto en Yeres no solo puso en riesgo el paraje de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad, sino también la tranquilidad de cientos de vecinos de la comarca berciana, que a día de hoy, siguen en vilo el desarrollo de los incendios. Durante el fin de semana, en la pedanía de Compludo, las llamas y el humo obligaron a desalojar a la población. Y así, el sábado se vivió con nerviosismo, y el domingo, con el avance del incendio, el miedo se multiplicó.

«Sentimos un susto enorme, no sabíamos qué iba a pasar», cuentan los vecinos, muchos de los cuales tuvieron que abandonar sus casas apresuradamente. Otros, sin embargo, decidieron quedarse y permanecieron en el pueblo para intentar protegerlo.

La ayuda de once efectivos del Servicio de Bomberos del Ayuntamiento de Valencia está siendo clave. Trabajan día y noche de apoyo a los equipos forestales y comprobando los focos que aún amenazan la zona. Cuentan que su relevo está previsto para el viernes, pero aún no saben si será posible.

En Compludo, un pueblo de apenas doce habitantes en invierno y que en verano llega a acoger a más de doscientas personas, se vive días de angustia y miradas al cielo.

Por su parte, la Guardia Civil y la Policía Municipal de Ponferrada mantiene patrullas en la zona para vigilar y garantizar que no se produzcan rebrotes ni incidentes que pongan en peligro a la población. De hecho, su presencia ha dado tranquilidad extra a los vecinos, que saben que no están solos en este difícil trance.

La evolución favorable de este fuego originado en Yeres que tiene ya el 90 % de su perímetro estabilizado ha permitido que vecinos de una veintena de localidades evacuadas durante el fin de semana, entre ellas Bouzas, Manzanedo de Valdueza y San Cristóbal de Valdueza, hayan podido regresar a sus viviendas.

Con el paso de las horas y el esfuerzo conjunto, el incendio se ha reducido a nivel 1 de gravedad. En la zona siguen trabajando brigadas, cuadrillas y bulldozers, que vigilan que las llamas no regresen.

Ayer, Ponferrada y su comarca respiran un poco más tranquilas. Tras el miedo, llega el alivio, aunque la memoria de estos días quedará marcada en todos. Como dicen los vecinos, con una mezcla de resignación y esperanza. «Día a día, no nos queda otra».

Por otra parte, el Grupo de Rescate de la Junta de Castilla y León auxilió en la tarde de este miércoles a una mujer de 32 años que se indispuso mientras participaba de forma voluntaria en los incendios de la provincia de León. Cuando se desmayó, se encontraba en una zona inaccesible para vehículos en el Monte Catoute, en Igüeña. El suceso se produjo a las 16 horas y el rescate de la mujer fue coordinado por el Centro Coordinador de Emergencias, que, tras tener conocimiento por el 1-1-2 de Castilla y León de lo ocurrido, realizó una multiconferencia con Emergencias Sanitarias.

A última hora de ayer se ordenó el desalojo de Colinas del Campo de Martín Moro Toledano y el alcalde confía en que el trabajo de la maquinaria y los medios aéreos frenen las llamas y no tenga que ser desalojada también la población de Igüeña por las llamas.

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