Operativos las 24 horas del día
La lucha de los alcaldes a pie de obra
Son cabeza de familia de los pueblos, de demostrada valía en Puente, Benuza, Carucedo, Borrenes, Ponferrada, Oencia, Corullón, Igüeña, Páramo, Priaranza, Peranzanes

Arsenio Pombo, a pie de incendio desde el primer momento.
Son la cabeza de la familia de los pueblos, los que tienen el teléfono operativo las 24 horas, porque algún anciano les pide ayuda médica o no hay agua, o no hay cobertura, o no hay ... Son los alcaldes de municipios muy pequeños, con escasos recursos, en donde en ocasiones tienen que pagar de su bolsillo una acción en beneficio público. En los últimos 16 días, si alguien ha destacado como los muchas veces callados protagonistas de la ayuda en los incendios que han quemado el Bierzo, ésos son los alcaldes y alcaldesas.
El primer día de esta locura, iniciada por el fuego de Yeres, el alcalde de Puente de Domingo Flórez, Julio Arias, durmió poco. Recuerdo que hablaba con él y subía en el todoterreno cargado de bocadillos y agua para la gente que intentó hacer lo que pudo y contener la tragedia. Pasaban los días y la desgracia natural y humana crecía. En Ponferrada, Marco Morala se percató desde el primer momento de lo que se venía encima y creó un operativo de gestión para movilizar todo lo que se podía. Lo mismo hizo el alcalde de Corullón, Luis Alberto Arias, que con la gente hizo rozas y esperaron las llamas armados.
En Páramo del Sil, la alcaldesa Alicia García, clamaba ayuda de forma desesperada. Ardía el Pico Miro y los espacios naturales del oso y los amantes de la naturaleza. Fue una agonía. En Igüeña, Alider Presa, también al pie del cañón, como el resto de alcaldes, les afectara o no de forma directa. Lo sabe bien el alcalde de Carucedo, que casi le arde la casa. También estuvo en todo momento con los vecinos al pie del cañón y echando una mano en todo lo posible la alcaldesa de Peranzanes, Henar García, quien se ha ganado a sus paisanos arrimando el hombro como la que más. Al de Molinaseca le tocaba ayer también la parte mala.
Pero si hay un alcalde que lo ha pasado extremadamente mal, ése es el de Oencia. A Arsenio Pombo no lo localicé en los momentos más duros de la quema de casas en Lusío y Gestoso. Sus pueblos están tan aislados que no tenían cobertura de telefonía móvil y fija. Lleva clamando en el desierto desde hace años, pero han tenido que arder todas las casas de Lusío para que todas las cámaras de televisión de España y del mundo se fijen en sus pueblos. Todo muy bonito para dar pena en los telediarios, pero lo que aquí sufrieron sólo ellos lo saben.
El alcalde de Oencia, Arsenio Pombo, decía ayer que las primeras 24 horas «fueron terribles». La ayuda llegaba con cuentagotas porque los servicios de extinción estaban desbordados. Había fuegos por todos lados. «Fueron momentos de angustia e incertidumbre, en los que fueron los vecinos quienes, con valentía y entrega ejemplar, estuvieron desde el primer instante al pie del cañón, trabajando sin descanso para defender nuestras casas», dice. Nunca olvidará a la brigada que decidió quedarse aquella primera noche para vigilar con la gente de Oencia. También agradece la ayuda al resto del operativo, al delegado de la Junta y al consejero de Medio Ambiente, por estar en contacto permanente con ellos. Pero, Arsenio añade que «la victoria sobre las llamas no borra la terrible huella que nos deja este incendio».