Diario de León

SOS por el patrimonio etnográfico que afloró con el incendio en Arnado

El fuego desnuda el paraje Las Vallinas y deja ver el conjunto de cortines de siglos de antigüedad

Los cortines que los vecinos de Arnado usaron para sus colmenares durante siglos, calcinados por el incendio de Gestoso.

Los cortines que los vecinos de Arnado usaron para sus colmenares durante siglos, calcinados por el incendio de Gestoso.m. rivera

Ana Gaitero
León

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Los cortines de piedra que durante siglos protegieron los colmenares de Arnado emergen entre las cenizas. El extraordinario conjunto de construcciones circulares de piedra que ha emergido como un fantasma del pasado en el paraje Las Vallinas de Arnado, en el municipio de Oencia, es parte del patrimonio cultural asediado —y calcinado— en la descomunal ola de incendios que afectó de manera cruenta en El Bierzo oeste.

El fuego ha descarnado Las Vallinas y las construcciones de piedra que generación tras generación usaron para colocar sus colmenas y pequeños huertos con hortalizas y árboles frutales.

Estos cortines no forman parte del patrimonio de la humanidad pero para los vecinos y descendientes de Arnado es parte de su identidad y un bien preciado. Algunos han lanzado un SOS para que se rescaten estas piedras que fueron sustento económico en épocas pretéritas y se protejan de la cantera cuya aprobación se hizo pública en mitad de la tragedia.

De Arnado, al que sus vecinos conocen desde tiempos lejanos con sobrenombres como Albares y Luna en Cuarto Menguante, por la forma del poblamiento a los pies de dos montes, se dice que tienen orígenes celtas y se señala con cierto asombro la magnitud de construcciones tan sencillas. «En la parte más alta hacían paredes con losas impresionantes y allí colocaban las colmenas», apunta Marisa Rivera, descendiente del pueblo.

Los cortines de piedra se asentaron sobre una ladera.

Los cortines de piedra se asentaron sobre una ladera.M. RIVERA

Las paredes altas eran la forma de proteger a las colmenas del oso y son el indicio de que su función era acotar las explotaciones apícolas desde tiempo inmemorial.

El catastro de Ensenada, del siglo XVIII, da cuenta de las magníficas dimensiones de la actividad apícola en Arnado. La feligresía de Gestoso, Arnado y Lusío contaba en 1753 con 593 colmenas.

El vecindario estaba obligado a pagar el diezmo al cura: 40 fanegas de centeno, dieciocho fanegas de castañas, un cuartal de legumbres, cuatro libras de lino, dos corderos, ocho cabritos, una cañada de miel, dos libras de cera, diez libras de manteca de cerdo y 60 huevos todo el año por razón de un quinquenio.

Los tres lugares eran un señorío propiedad del Marquesado de Villafranca, por el marquesado de Villanueva de Valdueza, dentro de la Merindad de Aguiar y, como tal, tenía gobernador y alcalde. En el imaginario colectivo ha quedado la memoria de la mucha leña que se llevaron de sus montes.

«La parte occidental de la provincia de León (El Bierzo, Cabrera y Laciana) cuenta con innumerables cortines, muy insuficientemente conocidos. spero que no desaparezcan por causa de la cantera que se encuentra próxima al oeste, a menos de 200 metros», señala el arqueólogo Julio Vidal.

Forman parte de un patrimonio tan desconocido como poco valorado. El fuego también destruyó en Arnado una ferrería del siglo XV, según Marisa Rivera. La que data del siglo XVIII se ha salvado.

Los cortines de Arnado son de planta subcircular. Los vecinos temen que, además del daño por el incendio, puedan terminar sus días por culpa de esta cantera cuya explotación fue aprobada en medio de la tragedia del fuego.

Hay también, en esos territorios, «corrales de lobos», recintos de piedra, también de planta subcircular, para cazar el lobo. Se colocaba un cebo en su interior y el animal entraba por una parte del recinto era accesible pero luego no podía salir y era muerto a pedradas.

El municipio de Oencia carece de ordenanzas urbanísticas y no hay ninguna norma que proteja estas construcciones tan singulares que se encontraban ocultas bajo la vegetación aunque algunos vecinos las mantenían accesibles.

Vista del pueblo de Arnado con los cortines al fondo.

Vista del pueblo de Arnado con los cortines al fondo.M. RIVERA

Ni están protegidos ni han sido estudiados para una datación correcta. Algunos las asocian con construcciones típicas de los poblados celtas, pero falta una investigación exhaustiva sobre el terreno.

El arqueólogo e investigador de la Universidad de Valladolid (1983-2015) Tomás Mañanes Pérez puso una interrogación en el nombre de Arnado en el catálogo de castros de la Edad del Hierro de la provincia de León, donde dejó constancia de castros prerromanos en los vecinos pueblos de Castropetre, Sanvitul y Villarrubín. En Arnado hay una zona llamada «El castro», pero no existen restos visibles y la toponimia de castro puede referirse a época prerromanas o medieval.

«Espero que no desaparezcan por causa de la cantera que se encuentra próxima al oeste, a unos 200 metros»

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