Diario de León

Miguel San Remo, historia viva de 51 años de hostelería

Jubilado del hotel Madrid, cafetería Abanico, San Remo nuevo, London y St. Louis. Ha vivido la pujanza y crisis de Ponferrada

Miguel de la Pinta Chico (segundo por la derecha) con compañeros de 16 años de hotel Madrid.

Miguel de la Pinta Chico (segundo por la derecha) con compañeros de 16 años de hotel Madrid.dl

Manuel Félix López
Ponferrada

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Se llama Miguel de la Pinta Chico; acaba de jubilarse con 65 años y es la historia viva de los últimos 51 años de hostelería en Ponferrada. A Miguel de la Pinta se le conoce por ‘Miguel, el del San Remo’, la emblemática cafetería situada en el corazón de la ciudad, cuyo edificio fue demolido y dio pie al actual establecimiento.

Miguel San Remo sabe mucho de Ponferrada y de sus gentes. Detrás de la barra ha escuchado y vivido muchas cosas, tantas como las que pueden entrar en una dilatada carrera de más de medio siglo de camarero. Frente a él, todas las mañanas, tardes y noches pasaron generaciones de ponferradinos, de bercianos, de aquí y de allá.

Trabajó un verano con 13 años en la heladería La Moderna, y con 14 años empezó de botones en el hotel Madrid, el mismo donde Juanito Valderra dijo que compuso el primer verso de su mítica canción «El emigrante». Desde 1974 estuvo en el Madrid 16 años, con compañeros que hace unos días asistieron a su jubilación. Miguel es un hombre echado para adelante, de los que no le gustan las medias tintas y por eso, aunque le tocó hacer la Mili en regulares de Melilla, él prefirió enrolarse en la Legión, algo que marca tu vida.

En 1990 da el salto como autónomo y se pone al frente de la Cafetería Abanico, frente al parque del Plantío, donde las parejas jóvenes pasaban la tarde en un salón viendo películas con copa a baja luz. «Entrabas a las nueve y salías a las doce, y los viernes y sábados a las cuatro o cinco de la madrugada. Se ganaba dinero y no tenías tiempo para gastarlo», confiesa.

En 1993 abre el nuevo San Remo y ahí es el alma del trabajo de esta cafetería 30 años, hasta que lo deja en 2023. En esos 30 años también tuvo el pub London, desde 1999 hasta el 2022, que lo cogió otro mítico de la hostelería, Mundi. Miguel también abrió Entrevinos. En 2023 el curtido hostelero se toma 4 meses de descanso. Cuenta que lo dejó «por saturación», pero se incorporó a otro negocio del que también ha formado parte hasta hace días, la cafetería St Louis, cerca de la iglesia de San Pedro. También regentó 13 años la cafetería de la Universidad, con su hermano Julio Carlos, como alma que siempre estaba detrás echando una mano. En el St Louis sigue ahora Luis Guapo y Miguel ha pasado a disfrutar de la riqueza de disponer de tiempo libre. Preguntado por el balance, confiesa que lo mejor es el contacto con el público, la atención, la responsabilidad, la educación, el saber perdonar, calmar situaciones de problemas que lleva la gente que se asoma a una barra. Resalta que echa de menos a amigos que se han ido, gente que incluso venía a su bar a despedirse por una enfermedad. Toda una vida de vidas en tránsito ante la barra de Miguel.

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