Se comercializan 255.000 kilos de Botillo con el sello de calidad al año
Entre el 1 de octubre de 2024 y el 30 de septiembre de 2025 se contempla un aumento del 3%

Es un producto característico del frío y de la comarca berciana.
El frío en la comarca berciana es, sin duda, sinónimo de su embutido estrella: el botillo. Entre el 1 de octubre de 2024 y el 30 de septiembre de 2025, se han comercializado 255.000 kilos de botillo amparado por la Indicación Geográfica Protegida (IGP), lo que supone un 3% más que en la campaña anterior. Actualmente, la IGP cuenta con siete empresas inscritas que producen y comercializan este producto, garantizando su calidad y características tradicionales, según indica el presidente de la IGP, Óscar Ramos. No solo es el regreso de las bajas temperaturas lo que impulsa su consumo; las Jornadas Gastronómicas del Bierzo, que se celebran entre octubre y diciembre, también contribuyen a su promoción y venta. La demanda sigue siendo mayoritaria en la propia comarca del Bierzo, pero ha ido ganando terreno en ciudades como Madrid y Barcelona, donde el botillo reforzó su presencia mediante su participación en la Feria del Gourmet de Madrid y la Feria Agroalimentaria de Barcelona. Aunque tradicionalmente se asocia al consumo en épocas de frío, la IGP ha detectado un aumento del consumo de botillo en verano, especialmente ligado al turismo. Paralelamente, surgen nuevas aplicaciones culinarias, como arroz con botillo, lasaña o croquetas, que buscan ampliar el público sin perder la identidad del producto. Desde la IGP subrayan que la innovación gastronómica es compatible con la conservación de la singularidad y tradición del botillo. Con Óscar Ramos al frente, la IGP afronta un ciclo que combina crecimiento moderado, proyección nacional y adaptación culinaria, sin renunciar al carácter que convierte al botillo en un emblema reconocible dentro y fuera del Bierzo. La apuesta continúa siendo consolidar su calidad, fomentar su consumo en nuevos mercados y mantener viva una tradición que ha definido a la comarca durante generaciones. «Donde hay un berciano, hay botillos», resalta.
Además de su relevancia comercial, el botillo representa un verdadero patrimonio gastronómico y cultural del Bierzo. Su elaboración sigue métodos tradicionales transmitidos de generación en generación, utilizando carne de cerdo seleccionada, adobada con especias y ahumada de manera artesanal, lo que le confiere ese sabor único que lo diferencia de otros embutidos. La IGP vela porque estas técnicas se mantengan, asegurando que cada pieza cumpla con los estándares de calidad y autenticidad que esperan los consumidores. El futuro del botillo también pasa por promoción turística. Este impulso permite que el botillo no solo siga siendo un símbolo local, sino que también gane reconocimiento , posicionándose como un referente de la cocina tradicional española con potencial de convertirse en un producto gourmet apreciado.
Escaparates
Uno de los mayores escaparates para este producto es la Fiesta Nacional del Botillo de Bembibre, declarada de Interés Turístico Nacional, y desdes esta semana Internacional y celebrada cada mes de febrero desde 1973. Durante ese fin de semana, la villa del Boeza se convierte en el epicentro gastronómico del Bierzo, acogiendo a miles de comensales que se reúnen alrededor de una cena multitudinaria —el tradicional Banquete del Botillo— en la que participan chefs, autoridades, figuras del mundo cultural y periodistas gastronómicos. El evento incluye además pregón, reconocimientos institucionales y actividades paralelas centradas en el producto.
Más allá de Bembibre, el botillo protagoniza numerosas citas a lo largo del calendario en distintos puntos del Bierzo y de fuera de la comarca. Municipios como Fabero, Cacabelos, Ponferrada o Villafranca del Bierzo celebran jornadas populares dedicadas al embutido, con concursos de recetas, degustaciones y menús temáticos en restaurantes.