Ponferrada ya es Bien de Interés Cultural
La Junta de Castilla y León aprueba el reconocimiento en la categoría de Conjunto Histórico y cumple con un anhelo que Ponferrada espera desde hace casi medio siglo

La concha del Camino de Santiago en la plaza de la Encina de Ponferrada, con la basílica al fondo.
El Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León ha aprobado la declaración de Ponferrada como Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Conjunto Histórico. Un anhelo que la ciudad ve cumplido décadas después de su primera solicitud y que reconoce y pone en valor la labor de recuperación y protección del patrimonio que se ha venido realizando. No hay que olvidar que el expediente llevaba casi medio siglo incoado, desde que el Ayuntamiento iniciara los trámites, y que ha sido el actual equipo de gobierno el que le dio un nuevo impulso para llegar a la situación de reconocimiento actual, entendiendo el patrimonio histórico y artístico como una palanca de futuro para la promoción de esa Ponferrada cultural que se afana en empujar el ejecutivo de Marco Morala.
El expediente para la declaración de Ponferrada como BIC ya fue sacado a información pública a mediados de septiembre y era cuestión de tiempo que la decisión se hiciera firme, reflejando sobre papel oficial lo que ya se ve en un paseo por la capital del Bierzo: que Ponferrada conserva parte de su tejido antiguo, especialmente en el recorrido entre el Castillo de los Templarios y la plaza de la Encina, siguiendo por la calle del Reloj hacia la plaza del Ayuntamiento y hasta llegar a la antigua iglesia de San Antonio.
Así mismo -recoge también el expediente de BIC- el conjunto conserva, además del omnipresente Castillo, "elementos de destacado valor arquitectónico o histórico" y cita el puente sobre el río Sil; la Basílica de La Encina, el Convento de las Concepcionistas Franciscanas, la iglesia de San Andrés, el Hospital de la Reina, la iglesia de San Antonio del Campo, la Real Cárcel, la Torre del Reloj, la capilla de Nuestra Señora del Carmen, la casa consistorial, la Casa de los Escudos, la casa de los Macías y las Cuadras.

Una balconada típica del Bierzo en el casco histórico de la capital berciana.
"Ciudad con un pasado histórico remarcable, desde épocas prerromanas, pasando por el período medieval vinculado al Camino de Santiago y el auge de la industria del hierro y carbón de principios del siglo XX, Ponferrada mantiene la huella de todos los valores históricos, artísticos y paisajísticos que la hacen merecedora de esta declaración", concluye la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte.
Morala: "Este reconocimiento nos hace redoblar esfuerzos"
El alcalde de Ponferrada, Marco Morala, no ha tardado en celebrar la noticia con "profunda satisfacción". "Esta es una antigua aspiración de la ciudad, de los vecinos y de todos los interesados por el desarrollo cultural municipal que ahora se ve recompensada con un reconocimiento por el que este equipo de gobierno se ha interesado repetidas veces ante la Junta de Castilla y León", ha dicho el regidor, que considera que la declaración de BIC "es, sin duda, un atractivo de primer orden para la visita turística, pero para nosotros es mucho más porque es parte de nuestras vidas. Todos los ponferradinos tenemos experiencias y vivencias personales relacionadas con estas calles, con el Castillo, con la plaza de la Encina o del Ayuntamiento, con sus monumentos, con su historia y su presente”.

La calle del Reloj de Ponferrada.
Morala garantiza que “este reconocimiento nos hace redoblar esfuerzos por preservar nuestro legado centenario a las futuras generaciones". "De la misma forma que hemos defendido insistentemente esta declaración, la aprovecharemos en beneficio de la ciudad, porque nuestro casco antiguo es una seña de identidad del municipio para todos los que nos visitan, y así lleva siendo casi un milenio", apuntó.
La historia detrás del BIC
El origen del asentamiento urbano tiene lugar en una meseta delimitada por los ríos Sil y Boeza. Los orígenes documentales de Ponferrada datan de finales del siglo XI, con la decisión del obispo astorgano Osmundo de construir un puente sobre el río Sil para facilitar el paso a los peregrinos hacia Compostela, el Pons Ferrata, que dio lugar a la ciudad y su nombre. El momento de esplendor que vivía el Camino de Santiago y la estratégica situación geográfica de Ponferrada fueron determinantes en la consolidación del núcleo urbano.
Sobre el solar que ocupó un antiguo asentamiento de la primera Edad del Hierro, se levanta en el siglo XII el que fuera castillo de los Templarios. En 1178 el primitivo castillo fue donado por los Reyes de León a la Orden del Temple para la protección y vigilancia de la región y de los peregrinos jacobeos. Esta orden construyó el actual edificio entre el 1218 y el 1282 y estuvo presente en la villa hasta comienzos del siglo XIV, asumiendo el señorío sobre Ponferrada, sus alfoces y todo su portazgo. El antiguo recinto medieval amurallado partía de esta fortaleza templaria.

La emblemática Torre del Reloj.
El desarrollo de Ponferrada como urbe tiene lugar entre los siglos XVI al XVIII, época en la que se construyen los edificios más singulares y notables: la plaza de las Eras, el Hospital de la Reina, la torre del Reloj, la cárcel del partido, y más tarde la plaza de La Encina y el Ayuntamiento. Ya en el siglo XIX Ponferrada se convierta en un núcleo clave en las comunicaciones ferroviarias entre Galicia y el resto de la península con el descubrimiento de los yacimientos férricos del Bierzo.
A comienzos del siglo XX se produce su despegue económico y urbano, con el descubrimiento y la explotación de las riquezas minerales, el hierro y el carbón. Pero su verdadero papel como capital funcional de la cuenca del Sil leonesa no tiene lugar hasta la llegada de la empresa Minero-Siderúrgica de Ponferrada en el año 1918, con la primera expansión urbana gracias al plan de ensanche de 1933, que tiene como consecuencia importantes modificaciones en la trama urbana y en la estructura parcelaria. La minería del carbón y la del hierro crecen extraordinariamente entre los años 1940 y 1960, lo que convierte a Ponferrada en una potente ciudad industrial. En la actualidad la estructura parcelaria original se mantiene en algunas zonas del casco histórico.