Dani Giganto, sumiller del Mu·na: «La DO Bierzo es un modelo para León»
A la otra denominación de vinos de la provincia le faltan grandes figuras de la enología

Dani Giganto se asoma a un balcón del Mu·na, el restaurante berciano donde trabaja.
Dani Giganto es sumiller, desde hace ya casi dos años, en el Mu·na, el restaurante con una estrella Michelin ubicado en el número 25 de la calle Gil y Carrasco de Ponferrada. Y este 2025 ha sido un año muy prolífico y positivo para él a nivel profesional individualmente, y es que el leonés nacido en 1981 ha obtenido el galardón a mejor sumiller en los International Wine Challenge (IWC) Industry Awards y el segundo lugar en los Premios Verema.
«En 2026 haré ya 30 años trabajando en el sector hostelero y estos reconocimientos a la trayectoria me sirven para motivarme para seguir adelante. Muchos profesionales lo dejan porque es realmente duro aguantar en el trabajo de sala. Esto es un estímulo para seguir luchando», afirma sin tapujos Giganto.
Giganto estuvo en 2008 en el archiconocido El Bulli, donde pasó lo que él llama «la mili de la hostelería». «Yo que he vivido un poco de todo, tengo que decir que esa etapa no se puede comparar con nada más. El primer mes allí, además lejos de casa, fue muy duro. Entraba a trabajar a las 10 u 11 de la mañana y acababa a la 1 o 2 de la madrugada, con solo 30 minutos para comer. Pero tengo que reconocer que en la trayectoria que he tenido luego ha sido muy importante mi estancia allí. Eso se ve con el tiempo. Actualmente, eso en España es imposible, pero la alta exigencia no es ni mejor ni peor. Sí que puede ser cierto que es bastante probable que esa metodología de trabajo espantó a las nuevas generaciones».
«En el Mu·na acabé porque nos hacíamos falta. Estaba saturado y tuve una conversación con Samu (Naveira, propietario) que me hizo acabar aquí. De momento no me planteo cambios a corto plazo. Yo tenía la filosofía, quizás ya algo desfasada, de trabajar toda la vida en el mismo sitio, pero al final el tiempo y la energía te ponen donde debes estar. Me gustaría seguir con Samu, quien sabe si a largo plazo con algún proyecto exótico», cuenta el sumiller sobre su actual situación.

Dani Giganto en sus inicios, junto a su padre.
«Los vinos de la DO Bierzo no tienen techo, no hay que olvidar que en 2023 dos de ellos lograron los 100 puntos Parker. Es un lujo. Las uvas godello y mencía con su carácter mineral les hace especiales. Mientras, la DO León, con las prieto picudo y las albarín, tiene que actualizarse y buscar otro perfil de consumidor final. Hay que potenciar más los vinos de esta denominación. Respecto al Bierzo, igual le faltan grandes figuras de la enología», compara Giganto.
El sumiller comenzó su carrera profesional en la empresa familiar de su padre, el Restaurante Amancio y cuenta sobre sus primeros paso que «a mí nunca me asustó toda la carga de trabajo que implica la hostelería. Sin embargo, yo estudié dos ciclos de FP (uno de Administración y Finanzas y otro de Marketing) antes de ver que ciertamente esto es lo que me gustaba y a lo que quería dedicarme. Luego me formé con un curso en la ULE en la Facultad de Agrícolas y con diversos programas a lo largo de mi carrera profesional. Estoy muy satisfecho de poder haber ayudado a mi padre y ahora verle disfrutar de la vida y su familia. Me siento con el deber cumplido de haber ayudado a sacar un negocio adelante».