Ponferrada crea un servicio de ayuda a domicilio para menores en situación de desprotección
Este programa de la Concejalía de Bienestar Social y Familia está dirigido a niños y adolescentes que enfrentan riesgos y vulnerabilidad y familias con grandes cargas

Un niño sale de clase en un colegio, en imagen de archivo.
La Concejalía de Bienestar Social y Familia de Ponferrada ha puesto en marcha un Servicio de Ayuda a Domicilio específico para la atención a menores de edad. Hasta su creación, la ayuda domiciliaria dirigida a este colectivo se venía prestando dentro del servicio ordinario, pero ante la evidencia de que «las necesidades de los menores usuarios era muy precisa, diferente de las que puede tener una persona dependiente mayor de edad», explican fuentes de a Concejalía, el Ayuntamiento activó este servicio con el respaldo de la Junta de Castilla y León.
Los destinatarios no son exclusivamente menores con discapacidad o algún grado de dependencia física, sino menores de entre cero y 17 años en situación de desprotección, así como las familias de dichos menores que requieran apoyo para la atención, la educación y el cuidado; y familias con graves cargas que tienen menores a su cuidado.
Se entiende por graves cargas las necesidades de atención que dificultan gravemente la vida familiar y laboral, como familias cuidadoras de menores con discapacidad o familias monoparentaless que precisen de esta prestación para facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral. «En general, cualquier situación en la que se valore técnicamente que esta prestación es adecuada para el cuidado de los menores de edad», concretan desde la Concejalía de Bienestar Social. Una trabajadora social o los profesionales del Servicio de Apoyo a las Familias se encarga de valorar cada caso y la necesidad según la demanda plantada por la persona y su situación social.
Un servicio a medida
Aunque la prestación del servicio se plantea durante un plazo inicial de tres meses, no siempre es así. «Se adapta a la necesidad de la familia, a su composición, sus medios de vida, etcétera» y siempre con la premisa de «eliminar a la mayor brevedad posible la necesidad de este servicio y que sea la propia familia la que adquiera las habilidades necesarias para atender al menor por sí misma». Es decir, el objetivo es ofrecer una intervención puntual de apoyo para resolver una necesidad existente que la familia no es capaz de afrontar por sí sola, pero siempre con un fin formativo o de preparación para lograr la independencia en el cuidado.
La ayuda a domicilio para menores se puso en marcha ya el pasado mes de mayo y, «de momento, no hay muchos usuarios porque hemos ido dando altas de forma progresiva para no saturar el servicio», explican desde el área de Bienestar Social y Familia del Ayuntamiento de Ponferrada, que en el apartado de menores también gestiona un Programa de Intervención Familiar (PIF) del que se ocupa un equipo multidisciplinar compuesto por tres psicólogos, dos trabajadoras sociales y una educadora social, a los que próximamente se sumará una segunda educadora. Es uno de los servicios más complejos del área.
Intervención familiar
El número de casos derivados al PIF se está incrementado, reconocen desde Bienestar Social. Aquí se trabaja con familias con menores en situación de riesgo o desamparo con las que se realizan diferentes actividades en función de las necesidades y el estado de los menores. Hay acciones de apoyo a familias con niños y adolescentes de protección en situación de riesgo o desamparo, familias desfavorecidas en situación de riesgo o exclusión social y monoparentales, embarazos de alto riesgo, familias en cuyo seno se produce violencia familiar, conflictividad familiar y/o situaciones de ruptura familiar, menores de edad infractores, menores en un contexto de violencia machista y menores víctimas de violencia sexual.
Las cifras
Además de este apoyo directo, en el PIF también se capacita a los adultos para desenvolverse adecuadamente en el autocuidado, el cuidado y la educación de los hijos; se trata de preservar la integridad de la familia, evitando la separación de los niños o procurando su regreso a casa si estuviera separado de sus padres; se presta apoyo a familias monoparentales, se ofrece apoyo psicosocial a las mujeres en situación de alto riesgo, embarazado, etcétera; y se realizan actuaciones de tipo preventivo con familias en las que se haya detectado violencia familiar.
Actualmente, el Servicio de Apoyo a las Familias está trabajando con 63 familias y 110 menores, en diversos tipos de actuación. Usuarios que llegan al programa por diversas vías. «Normalmente, la detección de algún indicador de riesgo se produce en el Centro de Acción Social, en los centros educativos, en servicios sanitarios y, alguna vez por, alguna denuncia anónima», explican desde la Concejalía. Una vez detectado el caso, se valora en el CEAS el nivel de riesgo y el nivel de colaboración de la familia, en el caso en que ese riesgo exista, y a partir de ahí se actúa, siempre con el objetivo de «eliminar esos factores de riesgo y que el menor permanezca con su familia».