El Bierzo al que hoy se asoma Sánchez
La comarca sigue en espera perpetua de obras de infraestructura estatal que no llegan. Esta tierra espera del presidente del Gobierno un anuncio real que palíe la fallida reconversión industrial

El presidente del Gobierno y dirigente del PSOE nacional, Pedro Sánchez, haciéndose una foto en octubre pasado en la Térmica Cultural de Ponferrada.
Hoy domingo, a partir de las 11.00 horas, recala en Ponferrada una de las personas que —si quisiera— más podría haber hecho y hacer por la comarca del Bierzo desde el poder central. En Ponferrada, en la Térmica Cultural, estará capitalizando un acto político el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Llega a esta tierra después de visitarla en cinco ocasiones desde el 2015. La de hoy será la sexta vez y, de todas ellas, sobran dedos de una mano para enumerar las realidades de las escasas promesas proclamadas para esta zona castigada por el cierre las minas sin alternativas, la dinamita para sus centrales térmicas y con sus habitantes aún a la espera en el andén del olvido de proyectos de reconversión industrial.
Pedro Sánchez estuvo el 10 de octubre de 2021 en Ponferrada. De aquella vino con mascarilla en la cara y se encontró en la calle con el frío social de la gente, pero con el contrapunto del calor político de sus incondicionales dentro del pabellón de Flores del Sil. Aquel día, en apoyo del socialista Luis Tudanca para la Junta (hoy de Carlos Martínez), Sánchez no citó ni tan siquiera una promesa electoral en una comarca con pobladores acostumbrados a aguantar y olvidar desplantes. No se escuchó nada del Corredor Atlántico y el atasco que aún hoy supone liberar con nuevas obras el embudo del puerto del Manzanal. Tampoco se escuchó nada del paralizado proyecto de construcción de la autovía de Ponferrada a Orense. Nada también de una mínima inversión millonaria en alguna iniciativa industrial, que a día de hoy aún sigue esperando convertirse en realidad, como por ejemplo el respaldo financiero para algo ilusionante como el nuevo horno de vidrio para la cristalera Tvitec, en su ampliación del macropolígono del Bayo. Nada. Sánchez, en aquel año, sólo se refirió a una iniciativa que tocaba de cerca al Bierzo, y esa fue decir que potenciaría «la Ciuden». Eso sí, sin concretar nada.
Han pasado más de cuatro años y seguimos en las mismas, olvidados en ese andén de la espera. Se habla de hidrógeno verde, igual que se habló de la captura de CO2 con el proyecto multimillonario de inversión pública en Cubillos del Sil, y del que, a día de hoy, en cuanto a lo de la captura de CO2, no se ven sus efectos positivos por ningún lado y hay políticos de la oposición que ya plantean una investigación sobre los contratos e inversiones fallidas que no han supuesto el revulsivo económico vendido para un Bierzo que sigue en transición hacía una estabilidad aún por definir.
El Bierzo al que hoy se asoma Pedro Sánchez es el que sustenta un sector laboral de servicios y el agroalimentario, con las históricas industrias que han sabido aguantar y capear como pueden el temporal (eólica, acero, cementera, cristal, pizarra). La última vez que viajó Sánchez al Bierzo fue el año pasado y las generalidades habladas en la convención por la Emergencia Climática abordadas en Ponferrada no se han visto en efectos prácticos. De aquella sólo anunció que la capital berciana sería sede anual de ese evento. Algo que a muchos supo a poco. Y en esa espera de que lleguen obras importantes de inversión pública, el Bierzo y Laciana arrancaba el 2026 con 6.654 parados.