Diario de León

Las últimas exhumaciones de Sputnik, la mayoría sin identificar, supuso un gasto público de 157.865 euros

Lo que no se cuenta del silencio sobre las fosas de la memoria e identidades fallidas

El nieto de Ceferino, de Lago, cuenta que le entregaron una caja con restos que no era su familiar

José Antonio Blanco, nieto de Ceferino, asesinado en Lago de Carucedo, junto a Santiago Macías el pasado sábado.

José Antonio Blanco, nieto de Ceferino, asesinado en Lago de Carucedo, junto a Santiago Macías el pasado sábado.dl

Manuel Félix López
Ponferrada

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Hace unos días se anunciaba en Ponferrada como un gran éxito la identificación por ADN de Manuel Girón, significado guerrillero huido al monte de la lucha antifranquista. Lo daban a conocer desde Sputnik Labrego, que opera como un grupo científico y asociación técnica que realiza actividades arqueológicas. Es más, uno de sus integrantes, Alejandro Rodríguez, apelaba en estos casos al uso de la información documental «con rigor, con extrema seriedad», al tiempo que destacaba que en estas situaciones «no podemos interpretar».

Ante sus palabras se han puesto en contacto con este periódico varias personas que ponen en entredicho la postura de Sputnik Labrego. El pasado sábado este periodista estuvo hablando más de dos horas con José Antonio Blanco, nieto de Ceferino López, (alcalde de Carucedo en la dictadura de Primo de Rivera), y que fue asesinado en el pueblo de Lago en la Guerra Civil. Es el mismo que fue presentado por el grupo de Alejandro Rodríguez en octubre de 2024 como el «represaliado» que estaba sepultado en el yacimiento de Pedreiras, junto a la calera y lago de Carucedo.

José Antonio Blanco tiene anotado en una libreta todo lo que le contó su madre sobre los abuelos, y desde que comenzaron las exhumaciones siempre ha tenido en mente encontrar a su abuelo Ceferino. En 2024 se le abrió el alma en canal cuando varios integrantes de Sputnik Labrego le dijeron que su abuelo estaba en la Domus de Pedreiras, junto a la calera. Allí había excavado en 1995 Javier Sánchez Palencia, localizaron restos y allí los dejaron. Luego, la pista de Sánchez Palencia llevó al grupo de Alejandro Rodríguez a creer que esos restos eran los de Ceferino. Se lo contaron a su nieto, afirmando que, en efecto, eran los de su abuelo. Excavaron en presencia de José Antonio y en ese momento, éste se percató de que algo no iba bien. Los restos estaban debajo de un muro anterior a la muerte de su familiar. Pero de allí lo sacaron, metieron los restos en una caja y se la entregaron a José Antonio Blanco, diciéndole que el trabajo estaba hecho. Hasta el propio Alejandro le hizo una foto en la carretera a José Antonio, con la caja y los restos dentro. Incluso, hubo un momento de emoción de alto voltaje al darle unas flores para depositarlas en aquella tumba improvisada. Pero todo aquello no era cierto. Los restos no eran los de Ceferino, eran un cadáver de muchos siglos antes. «Fue nefasta la operación», decía este fin de semana José Antonio.

Como José Antonio hay más personas en el Bierzo a las que le han dicho que los restos de sus familiares estaban en una tumba anónima, en un determinado lugar. Y no era así.

Los resultados de Pedreiras fueron silenciados, no se dijo nada a la prensa. En San Miguel de las Dueñas, en el paraje de Montearenas, habían anunciado un testimonio de primera mano. El resultado, tras la excavación, fue cero. En 2023 en la localización, exhumación e identificación en Carucedo, San Miguel de las Dueñas, Páramo del Sil o Rimor se destinaron 34.436,60 euros de fondos públicos.

En Páramo del Sil, llegaron a poner nombre y apellidos a alguna de las 5 víctimas que aseguraban que se encontrarían, porque para pedir la subvención necesitaban nombres. Pero, finalmente el resultado es que no eran 5, sino 3, y no se correspondían con las personas que situaron allí a familiares de Almázcara, si no que eran excombatientes republicanos que nada tenían que ver con el Bierzo.

En Rimor solicitaron la exhumación de Mariano Prada y no lo sabía la familia, que nunca ha estado por la labor. Pero, aunque lo anunciaron, finalmente no han hecho nada. En 2024, la localización, exhumación e identificación en el alto de Ocero (Sancedo) movió 22.118,80 euros de dinero público. En 2025, la localización de víctimas en el término municipal de Sancedo fue de otros 15.730 euros. El plazo para la finalización y justificación de los trabajos terminó el pasado 2 de enero de 2026. El resumen de lo que han hecho con la financiación de la Junta de Castilla y León son unos 72.285,40 euros para estos años.

A mayores, el Ayuntamiento de Ponferrada ha inyectado otras cantidades, con resultados dispares. Fueron 63.180 euros para 2022 y 2023 por exhumar a un hombre al que no se ha identificado (encontraron uno, pero son dos lucenses y un villafranquino) y por un mapa de memoria de Ponferrada. Fue con Olegario Ramón y ambas cosas las tenían documentadas en el material que dejó en el archivo de la ARMH Santiago Macías. Hay otros 22.400 euros tras solicitar una subvención a la FEMP desde el propio consistorio. La publicación también es de tiempos de Olegario Ramón, pero con Morala hubo igualmente ayuda.

A lo sucedido con los restos equivocados de Pedreiras se unen otras identificaciones con errores en otras localidades del Bierzo

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