Diario de León


Santiago Macías documenta las ‘4 muertes’ de Girón y rebate las 2 de Sputnik

El autor de ‘El monte o la muerte’ invita a Alejandro Rodríguez a no despreciar su investigación de años. Santiago dice verse obligado a precisar afirmaciones sin rigor que faltan a la verdad

Imagen de archivo de mayo de 2001 de un homenaje a Girón en el cementerio de Montearenas (Ponferrada).

Imagen de archivo de mayo de 2001 de un homenaje a Girón en el cementerio de Montearenas (Ponferrada).l. de la mata

Manuel Félix López
Ponferrada

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La polémica la despertó Alejandro Rodríguez, responsable de Sputnik Labrego. Dijo que el famoso guerrillero berciano, Manuel Girón fue dado por muerto dos veces, y hoy, Santiago Macías, uno de los investigadores que más sabe y ha documentado aquellos años en archivos y hablando con la gente, rebate esas «dos muertes» y documenta con pruebas las cuatro veces que se dio por muerto a Girón.

Dice Macías que al leer la entrevista en este periódico del domingo 15 de febrero, se ve en la obligación de precisar ciertas afirmaciones que no solo faltan a la verdad histórica y carecen del mínimo rigor, sino que pretenden desmerecer décadas de trabajo colectivo e individual en la recuperación de la memoria democrática en el Bierzo.

Entre 2005 y 2007 dirigió un proyecto de digitalización documental impulsado por el Gobierno Vasco en el Archivo Intermedio de la IV Región Militar (Ferrol). Fruto de aquel esfuerzo —y de la generosidad de sus responsables— lograba rescatar decenas de miles de documentos. Miles de ellos correspondían a procedimientos militares contra afectados del Bierzo. Asegura que esa información, junto a documentos de su propiedad, anteriores a la creación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, han sido la base para que cientos de familias recuperen su historia y para que investigadores —«incluido Alejandro Rodríguez, el protagonista de la entrevista»— hayan podido sustentar sus trabajos.

De esta forma, Santiago Macías manifiesta que resulta paradójico que reclame «rigor» y «extrema seriedad» mientras ignora sistemáticamente la memoria oral. «En el Bierzo, de las más de mil víctimas extrajudiciales, menos de un tercio constan en registros civiles. Las otras, casi seiscientas, solo existen en el recuerdo de sus familias. ¿Depende su existencia histórica de la interpretación de un académico o de la voluntad de quienes bajamos a la arena para evitar que el silencio perpetúe el miedo de la dictadura?», pregunta Macías. Así, resalta que, «frente al relato, el dato histórico». En el caso de Manuel Girón, Alejandro Rodríguez sostiene que el guerrillero de Salas de los Barrios solo fue dado por muerto en dos ocasiones. Según Macías, «los datos, más allá de la interpretación, dicen lo contrario». Noviembre de 1940 (Castropodame): «Tras un enfrentamiento armado, la Guardia Civil llevó a la hermana de Manuel Girón, Emilia, a identificar un cadáver. Ella confirmó que era su hermano (así lo recordaba ella misma en la entrevista publicada por Carlos Reigosa en La agonía del león). Y aunque la Benemérita anotó erróneamente el nombre de «José» en su atestado, esto se debe a un error de trascripción evidente, pues en aquel momento los guardias ya sabían que José Girón estaba en Francia desde 1939 junto a Cesárea Blanco, su mujer».

La foto de José que posee Macías fue hecha en Francia en aquella fecha. Ambos cruzaron al país vecino en enero de 1939 por Le Perthus, como prueba la correspondencia interceptada por la Guardia Civil entre el matrimonio y José Igareta, un vecino de Salas de los Barrios al que habían nombrado administrador de las escasas propiedades del matrimonio en la localidad. «Como dato contundente, basta recordar que en la fecha del suceso de Castropodame (noviembre de 1940) Igareta llevaba más de un año en prisión, imputado en un sumario judicial. Así fue la primera vez que se dio por muerto a Manuel Girón.

Julio de 1945 (Porto, Zamora): Tras un tiroteo que se saldó con 6 víctimas mortales en Peñas Blancas, el fotógrafo Federico González se desplazó más de 30 kilómetros a pie hasta el lugar para retratar al cadáver y cotejarlo con las fotos existentes del mismo en poder de la Guardia Civil, que identificó a la víctima sin asomo de duda como Manuel Girón, por sus pertenencias, rasgos físicos y por algunas manifestaciones de feriantes que habían sido testigos del suceso. «El hecho de que no figuren nombres en las inscripciones de los registros civiles de Castropodame o de Porto se debe a que los procesos de identificación en ambos casos fueron más lentos que los plazos de inhumación que marcaba la legislación mortuoria de la época. «Ignorar esto no es ‘seriedad’, es mala praxis. Un ejemplo claro es la partida de defunción de Girón, anotada el 25 de mayo de 1951: junto a él aparece un hombre desconocido. Hoy, gracias a la memoria oral, sabemos que era Elías Álvarez Carrera. Sin esa fuente que el entrevistado desprecia, Elías seguiría siendo nadie», dice Macías.

También ve llamativo «que Alejandro Rodríguez intente desacreditar su trabajo de investigación sin siquiera citarlo en prensa ni públicamente, cuando en su tesis doctoral (USC, 2023) se vio obligado a referenciar mis obras en repetidas ocasiones. Parece que allí, donde se jugaba el aprobado, el rigor sí le permitía reconocer lo que hoy intenta omitir». «Nombres como los de Jesús Costoya, Primitiva Fernández o Carmen Jerez aparecieron por primera vez en El monte o la muerte. O investigaciones fundamentales para este período histórico, como el verdadero final de José Rodríguez Cañueto (el infiltrado que mató a Girón) y una enorme lista de nombres, fechas, episodios y detalles que aparecieron por primera (y única) vez en el citado libro. Cualquier historiador serio conoce esa obra; evitar citarla por sectarismo no borra su valor. Casi 18.000 ejemplares no caben en una hoguera», dice. Agradece a quienes apoyan la búsqueda de víctimas. «A diferencia de quienes construyen su escaso capital simbólico desde la sombra y la inquina personal, yo seguiré disfrutando cada día del privilegio de aportar luz a las familias que la necesitan. Desde la experiencia de quien lleva años ejerciendo un trabajo enriquecedor, invito a Alejandro Rodríguez a abandonar esa actitud», resalta.

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