El Bergidum homenajea a Miguel Mihura como el último comediógrafo

Será el próximo 27 de marzo

Un momento de la escena que se verá en Ponferrada.dl

Publicado por
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

El teatro Bergidum acoge la pieza «Mihura, el último comediógrafo», un texto tan sorprendente por la madurez y la calidad de su dramaturgia como por la juventud de su autor, Adrián Perea, que aún no ha cumplido 30 años. Siete magníficos intérpretes y la inspirada dirección de Beatriz Jaén se combinan en un divertido montaje que explora la vida de Miguel Mihura. La función se verá en el Bergidum el próximo 27 de marzo, Día Mundial del Teatro, dentro del programa de abono Ancha 15 y de la Red de Teatros de Castilla y León. Aunque solo sea por su obra más conocida, Tres sombreros de copa, Miguel Mihura es sin duda uno de los grandes autores de teatro español del siglo XX. En Mihura, el último comediógrafo se cuenta el complicado camino que tuvo que recorrer para estrenar esa comedia veinte años después de escribirla y de que fuera rechazada por los empresarios de la época por su novedoso atrevimiento humorístico. El divertido montaje explora la vida de Mihura, llena de desencantos, esperas, desamores, fracasos y algún que otro éxito que apareció casi al final de sus días. Sobre esto gira la pieza: cómo el dramaturgo escribió su gran obra, por qué tardó tanto en estrenarse y qué pasó después. Por supuesto, con muchísimas licencias, muchísimos juegos metateatrales y muchísimas carcajadas. Como ha dicho un crítico «si no te ríes, pínchate para ver si estás vivo». El autor, Adrián Perea, tiene 28 años y «ha hecho uno de los mejores homenajes a Miguel Mihura en décadas. El que se merecía el gran cómico. Le ha arrebatado su lenguaje, su frescura, su dinamismo, sus juegos, su risa y ha compuesto un texto absolutamente genial». Un excelente elenco de intérpretes integrado por David Castillo, Paloma Córdoba, Esperanza Elipe, Esther Isla, Rulo Pardo, Kevin de la Rosa y Álvaro Siankope, ponen en pie un homenaje a la escena, a sus oficios, a nuestra historia y sobre todo a Miguel Mihura, un hombre cuya vida siempre estuvo vinculada al humor y al teatro. El texto de Adrián Perea ambicioso, pero está tan hábilmente estructurado y planteado que todas las piezas encajan perfectamente sin posibilidad de perderse. Da igual que saltemos de tiempo o de lugar, que en los engranajes nada chirría.

Cargando contenidos...