Ponferrada
Viyuela y Molero dan vida a Picasso en el Teatro Bergidum de Ponferrada
Esta comedia, de la mano de Borja Ortiz de Gondra, se representa los días 15 y 16 de abril

Pepe Viyuela y Antonio Molero en un momento de la función.
El Teatro Bergidum de Ponferrada abre el telón para la puesta en escena de «El barbero de Picasso» de Borja Ortiz de Gondra y dirigida por Chiqui Carabante que se podrá ver hoy miércoles y mañana jueves 16 de abril a las 20.30 horas. La comedia, de 85 minutos de duración, cuenta con un cartel de lujo: Pepe Viyuela y Antonio Molero, a los que se suman Mar Calvo y José Ramón Iglesias.
Viyuela y Molero encarnan al pintor malagueño y a Eugenio Arias, camaradas que mantuvieron una estrecha complicidad durante los años de exilio. La trama toma como punto de partida la conocida relación de amistad y camaradería que el pintor malagueño mantuvo con su peluquero Eugenio Arias en Vallauris desde 1948. Choques culturales en aquella Francia de exiliados que discuten animadamente —a la española— sobre toros, política o arte, mientras nos conducen a reflexionar sobre nuestro pasado; sobre nuestra ancestral incapacidad —también muy española— de comunicarnos para construir.
Bajo la dirección del también actor Chiqui Carabante, el elenco da vida a los personajes que frecuentan la barbería de Arias, un espacio pequeño y sólido en el que asistimos al nacimiento de la amistad entre el pintor y el barbero y al desarrollo de la misma. Y así mediante sus conversaciones y piques, el dramaturgo dibuja unos personajes lo suficientemente exagerados como para funcionar en una comedia, pero sin descuidar su realismo y humanidad.
Los diálogos son vivos y ágiles, y demuestran un gran tino al no buscar el chiste constante; en lugar de asaltar al espectador con una sucesión de ocurrencias más o menos logradas con las que hacerle encadenar risas, el texto hace gala de un estupendo sentido del ritmo y de un magnífico equilibrio entre desarrollo de personajes y tramas y remates humorísticos de chistes y situaciones que ha ido ensamblando a corto, medio y largo plazo.
A partir de un hecho real —la relación entre Picasso y su barbero durante el exilio francés— el autor arranca toda la humanidad y la contradicción, todo el absurdo y toda la esplendidez, todo lo cutre y lo magnífico.
El director, por su parte, define a los personajes de la función como «unos españoles que sienten nostalgia de una patria que ya no existe ni existirá».