Sputnik Labrego y los papeles de una muerte anónima en Pedreiras
Los que exhumaron a un represaliado omiten a la Junta en su informe el ADN fallido del esqueleto. José Antonio Blanco, nieto del asesinado en la Guerra Civil, les exige una rectificación

José Antonio Blanco, fotografiado por Sputnik a la salida del yacimiento de Pedreiras con la caja de restos que no eran los de su abuelo Ceferino, y que aparece en el informe enviado a la Junta.
Un responsable de la denominada Asociación Científica Sputnik Labrego fotografió el 10 de octubre de 2024, a la salida del yacimiento arqueológico de Pedreiras (Carucedo), a José Antonio Blanco López, actual vecino de Ponferrada. En la foto se le ve caminando cargando con una caja de cartón, en la que dentro lleva unos restos humanos que acababan de ser exhumados en la vieja calera.
Después de toda una vida de búsqueda, a José Antonio los de Sputnik (con Alejandro Rodríguez Gutiérrez a la cabeza) le dijeron que lo que iba en esa caja de cartón podrían ser los restos de su abuelo Ceferino López Salgado, asesinado el 29 de agosto de 1938, en medio de las represalias registradas en el pueblo de Lago de Carucedo durante la Guerra Civil. Pero no era así. Esos restos óseos que iban en la caja no pertenecían a los de su abuelo Ceferino. La emoción del momento podía llevar a todas las partes a agarrarse a un clavo ardiendo y aventurar que podrían ser los de Ceferino. Pero, cuando se exhuma un esqueleto, algo clave es el análisis con la prueba final de cotejo del ADN de esos restos con las muestras de familiares directos.
La prueba del ADN se hizo a un descendiente de Ceferino (hijo de hijo) que vivía en Madrid. Y el resultado de los análisis realizados en un laboratorio madrileño concluyeron que el ADN de los restos sacados del yacimiento de Pedreiras no son los del abuelo de José Antonio Blanco.
Pero, conociendo en el tiempo los resultados del ADN, los responsables de la Asociación Científica Sputnik Labrego remitieron a la Junta de Castilla y León un «informe final» incompleto justificativo sobre «la localización, exhumación e identificación de una víctima de la Guerra Civil y la Dictadura Franquista en Lago de Carucedo». En ese informe revisado por este periódico, Sputnik no incorpora la prueba definitiva de los análisis de ADN, que dice claramente que no es el cuerpo de Ceferino.
Sin embargo, en ese dosier de Sputnik se escribe textualmente lo siguiente de los restos: «que pudieran corresponder a Ceferino López Bello». Añaden como un argumento de peso, que «el motivo de asociar que dichos restos se puedan corresponder con los de Ceferino viene determinado por el motivo de que la propiedad de dicho calero correspondía a la propia víctima».
Con este informe, la asociación justificó unos restos que no corresponden a la persona que se buscaba como represaliado de la Guerra Civil. Según otras fuentes consultadas y también confirmadas por Sputnik, después de leer las decenas de páginas del documento incompleto de Sputnik, se trataría de un hombre del alto medievo, 1.400 años atrás.
El polémico informe de la Asociación Científica Sputnik Labrego tiene como fin justificar los trabajos prestados en Pedreiras, exhumación e identificación, que estarían incluidos en una partida de más de 30.000 euros de dinero público, con otras actuaciones.
Con estos precedentes, y teniendo José Antonio Blanco López sospechas de que algo no estaba bien, pidió a la Administración pública el informe que Sputnik envió a la Junta para poder justificar la posterior ayuda estatal por el tema de la Recuperación de la Memoria Histórica. Finalmente, el nieto de Ceferino recibió ese informe elaborado por la «Asociación Científica» y comprobó con estupor que el caso se da por cerrado, dejando entrever que son los restos de su abuelo Ceferino, cuando en realidad la prueba del ADN certifica todo lo contrario. Incluso aparece en el informe la famosa foto de José Antonio con la caja en la que no va su abuelo.
Así las cosas, el nieto de Ceferino se ha enfadado con el proceder de quien le dijo que era su familiar y decidió elaborar un escrito dirigido a la Consejería de Presidencia, viceconsejería de Relaciones Institucionales y Administración Local en el que le expone el caso de Sputnik. En él les explica que «se confirmó oficialmente que dichos restos no corresponden a los de mi abuelo» y, sin embargo, «tras revisar recientemente el informe final de resultados del proyecto MHD2023-12, presentado por la asociación Sputnik Labrego», ha «constatado con preocupación dos irregularidades que requieren subsanación inmediata».
Una: «la ambigüedad en el relato», ya que el informe da a entender —duda «si maliciosamente o erróneamente»— «que los restos hallados pertenecen a Ceferino, ya que no se desmiente dicha vinculación con la claridad necesaria». Y otra cosa más: la «omisión de pruebas». «El informe genético, que es la prueba concluyente de la no identificación, no ha sido incluido inexplicablemente en el dossier final de resultados». Es más, en el expediente «final» se alude a que ha «finalizado con una ‘entrega de restos y homenaje’ que jamás se produjo». Por eso, pide que se incorpore el informe genético y que se declare que los restos del abuelo Ceferino «no» son los que se dijo hallados en Pedreiras, clave para seguir buscándolo.
VERSION DE SPUTNIK LABREGO
Este periódico habló ayer con Alejandro Rodríguez. El representante de Sputnik Labrego dijo que cumplen con todos los protocolos y que nadie, ni Patrimonio, ni de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática les ha puesto «ni un pero» a su informe. Señaló que el informe enviado a la Junta es correcto y está todo bien. Y a mayores, explicó que cuentan con una prueba del carbono 14 que la asociación pagó, que dice que esos restos no son los de Ceferino. Rodríguez lamenta que José Antonio acuda a un periódico y no a él y señala que han sido escrupulosos con la metodología y que él es «hiperescrupuloso» al actuar. Sí admitió errores: «Me equivoqué y no tendría que haberlo hecho», dijo en referencia a dejarle llevar una caja con restos a José Antonio.