Diario de León


Psicopedagogía desde la cuna para actuar a tiempo en el desarrollo cerebral y emocional

Las Escuelas Infantiles de Ponferrada ofrecen un servicio de orientación integrado en el día a día de las aulas que permite detectar de manera prematura problemas de neurodesarrollo e intervenir ante dificultades emocionales y de sociabilización, tanto con los menores como con sus familias

La psicopedagoga Mónica Fernández.

La psicopedagoga Mónica Fernández.ana f. barredo

María Carro
Ponferrada

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Las Escuelas Infantiles Municipales de Ponferrada ofrecen un servicio de orientación psicopedagógica y familiar incorporado en el día a día de las aulas que funciona como una llave maestra para el desarrollo integral del menor. No se trata únicamente de detectar y abordar dificultades del neurodesarrollo, como pueden ser trastornos del espectro autista (TEA), desde una edad temprana; sino de atender «las dificultades emocionales y de socialización que surgen» en niños y niñas de entre cero y tres años, explica la psicopedagoga Mónica Fernández. Ella es quien se encarga de este trabajo, como parte de la plantilla estable de los centros, y ella misma subraya la importancia de la interacción diaria para evaluar los casos y actuar a tiempo para lograr un éxito mayor. Atiende a todos los menores y no únicamente a aquellos que presentan alguna dificultad previa o a las familias que lo solicitan.

«Normalmente, se piensa que un servicio de orientación está dirigido a atender a niños con dificultades de desarrollo porque es lo que hemos aprendido que se hace desde los servicios de orientación de los colegios; pero en la atención a una edad tan temprana es muy importante dar cabida al desarrollo integral del menor, por lo que no solamente atendemos casos de TEA o retrasos del desarrollo del lenguaje, sino también problemas como celotipias por el nacimiento de un hermano, adaptación a una nueva realidad familiar y a nuevas etapas de desarrollo, dificultades de socialización, trastornos del ánimo y dificultades sociofamiliares, entre otros», explica la también orientadora y mediadora familiar, para desmontar los tabúes o creencias sobre sus intervenciones.

Actuar a tiempo ante cualquier circunstancia asegura una respuesta mejor por parte del menor: «En el caso de la detección de dificultades del neurodesarrollo, retrasos del desarrollo o retrasos en la adquisición del lenguaje, la detección en etapas tempranas nos permite aprovechar la gran plasticidad del cerebro infantil». Y no solo con los niños, sino también con sus familias. «El empoderamiento y apoyo a las familias en esta primera etapa ayuda a superar dificultades existentes en la crianza y a prevenir otras futuras», afirma Mónica Fernández. 

El objetivo es guiar a los padres para que afronten los problemas «con naturalidad y se sientan acompañados», siempre «desde el respeto al bienestar emocional del menor que, al estar en el día a día de la escuela, conozco en profundidad; y desde el respeto a la realidad de cada familia», dice también.

"La detección de dificultades del neurodesarrollo en etapas tempranas nos permite aprovechar la gran plasticidad del cerebro infantil»Mónica Fernández. Psicopedagoga.

Se establecen diferentes grados de actuación psicopedagógica en función de las necesidades de cada caso. En ocasiones, el trabajo se limita únicamente a una supervisión del menor en el aula y, «en otras muchas», la acción pasa por implicar a las familias «para mejorar el bienestar del niño, coordinando las acciones que vamos a llegar a cabo en las aulas con lo que la familia debe hacer en el propio hogar». Eso sucede, por ejemplo, ante dificultades del sueño y con la alimentación, lactancia, cambios en el horario laboral de los progenitores que implican que estos pasen menos tiempo con el niño y aprender a superar la etapa de las pataletas.

Además, el servicio se complementa con sesiones formativas grupales para las familias que se celebran una vez al mes. Una «escuela de familias» con talleres de hora y media de duración que se imparten tanto en la escuela Mago Chalupa como en Camino de Santiago, con contenidos adaptados a la evolución de los menores durante su escolarización en el primer ciclo de la etapa de Educación Infantil. «Ofrecemos respuestas y conocimientos sobre los cambios más importantes que experimentan y que suelen causar dificultades en el ejercicio de la parentalidad», relata la psicopedagoga.

"Se piensa que un servicio de orientación está dirigido a atender a niños con dificultades de desarrollo porque es lo que hemos aprendido de los colegios, pero en la atención a una edad tan temprana es muy importante dar cabida al desarrollo integral del menor"Mónica Fernández. Psicopedagoga.

Los temas propuestos en estos talleres suelen ser los que generan más consultas por parte de las familias. «La adaptación a las diferentes realidades familiares es de vital importancia para dotar de utilidad a los contenidos», explica la experta. La mayoría son coincidentes y se centran en el período de adaptación, la comunicación positiva entre padres e hijos, la gestión emocional, educar en la frustración y el sueño y la comida.

Para la evaluación de los menores se utiliza la observación directa, la entrevista con las familias, el análisis sociofamiliar y escalas y pruebas estandarizadas para el territorio nacional que se emplean también en el sistema de salud y por otros profesionales. «En la escuela, la intervención basada en el juego es el enfoque principal para abarcar la adquisición de rutinas, hábitos, conductas e hitos evolutivos en los que el menor necesite apoyo», explica Mónica Fernández.

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