La ULE pone su músculo investigador al servicio de la empresa berciana para sacar rendimiento a los subproductos agroalimentarios
La creación de hidrogeles deportivos a partir de miel, el uso de propóleo para mejorar la flora intestinal o apósitos regenerativos de la piel a partir de los hollejos de las uvas son algunas de las opciones abordadas en el primer Networking ULETerritorio Bierzo celebrado en el Campus de Ponferrada

Jornada de puesta en común entre los investigadores del Campus de Ponferrada y representantes del tejido productivo.
El Campus de Ponferrada de la Universidad de León pone su "músculo investigador" a disposición de las empresas agroalimentarias bercianas dedicadas a la producción de vino, miel, manzana reineta y aceite para explorar nuevos usos de estos productos y de los subproductos o residuos que generan, como los hollejos, las pepitas y el propóleo; con los que se podrían desarrollar apósitos de uso medicinal e hidrogeles para deportistas, entre otros. La primera toma de contacto ha tenido lugar este jueves, con la celebración del primer Networking ULETerritorio Bierzo, promovido por el Grado en Nutrición Humana y Dietética.
Una decena de representantes del tejido productivo y empresarial agroalimentario berciano, incluidos los responsables de los sellos de calidad, han participado en una jornada de trabajo de la mano de diez investigadores que se ofrecen para impulsar proyectos conjuntos de innovación en un sector estratégico para la comarca. Si bien las primeras pruebas se han hecho sobre uvas, olivas, miel y manzanas; la idea es ampliar el proyecto para incluir también otros productos, como el pimiento y la pera conferencia, explicó la investigadora Ramón y Cajal del Campus de Ponferrada Noelia Flórez. Ella es, junto a la docente Natalia Calvo, una de las impulsoras de esta iniciativa que supone un paso fundamental en la transferencia de conocimiento de la Universidad a la sociedad y la empresa.
"Este primer networking busca sentar las bases para profundizar en la colaboración mediante reuniones personalizadas por sectores, de modo que las empresas conozcan de primera mano nuestra capacidad investigadora y puedan trasladarnos sus necesidades", aseguró Calvo. "Contamos con un equipamiento avanzado para realizar extracciones y obtener compuestos bioactivos, lo que permite dar una segunda vida y nuevos usos a productos de nuestra tierra", añadió Flórez, que puso como ejemplo el resultado de su participación en un proyecto de investigación desarrollado en la Universidad de Vigo, del que surgió una patente sobre el potencial antimicrobiano del residuo de a oliva.
La producción de hidrogeles o geles para uso deportivo, con aporte extra de azúcares o de proteínas es una de las posibilidades que la investigación abre en torno a la miel. En el caso de los hollejos de las uvas, con presencia de polifenoles y compuestos antioxidantes, el estudio se podría encaminar hacia la creación de un apósito con esos compuestos bioactivos para que fueran liberados directamente sobre la piel. De los residuos de la manzana, por su parte, se pueden aprovechar sus cualidades antioxidantes y antimicrobianas.
Los investigadores participantes en Networking ULETerritorio Bierzo, celebrado en el Campus de Ponferrada, informaron también de la posibilidad de utilizar el conocimiento y los recursos académicos para detectar de forma temprana patógenos, desarrollar antifúngicos y antibacterianos sostenibles o promocionar una dieta saludable basada en los estudios de productos de kilómetros cero.
El presidente del Consejo Regulador de los Vinos con Denominación de Origen Bierzo, Adelino Pérez, fue uno de los asistentes a este encuentro se toma contacto y subrayó la vía que la investigación abre para "completar un ciclo" y darle salida a todo aquello que sobra tras la elaboración de los vinos y que "podría ser útil". De hecho, los hollejos de la uva se han convertido en un problema tras la caída del consumo de los destilados, señaló la viticultora y sumiller Mónica García Diñeiro, y su uso para la elaboración de otros productos aportaría una solución. "Ya no se compran, porque apenas se hacen orujos, y a mayoría de las veces tenemos que devolverlos al viñedo o hacer compost de una forma muy rudimentaria", explicó.
Para el gerente de Alimentos de Calidad del Bierzo, Pablo Linares, son varios los campos en los que se podría trabajar con resultados interesantes. "La valorización de residuos, de restos de cosechas, de los subproductos podría tener utilidad" para elaborar, por ejemplo, biopesticidas "que sirvan para controlar las plagas". También el presidente de la Cooperativa Apícola del Bierzo, Javier Morán, planteó futuro con el propóleo que se podría aprovechar -mencionó- para crear compuestos que ayuden a la flora intestinal.
"Nuestra investigación debe traducirse en un impacto directo en el desarrollo del territorio, generando riqueza y mejorando la calidad de vida. Ponemos nuestro conocimiento al servicio de las empresas locales para construir juntos el futuro, queremos que conozcan nuestras capacidades científicas y acompañarles en el desarrollo de proyectos o ideas que no haya podido desarrollar", resumió Noelia Flórez.