Los recursos de la Ruta del Vino se han incrementado un 20% en los últimos dos años
El enoturismo crece entre quienes buscan autenticidad en un Bierzo con más oferta
La Bodega 13 Viñas ha comprado una casona histórica en Cubillos del Sil para enseñar cultura del vino desde la raíz

Antigua bodega de la casona de los Corral Álvarez, del siglo XVIII, en Cubillos del Sil.
El proyecto de la Bodega 13 Viñas de Cubillos del Sil pasa, indiscutiblemente, por la recuperación de patrimonio. Primero vitivinícola, con el rescate de parcelas de viñedo centenario para las que ha ido buscando padrinos. Y ahora también arquitectónico, con la adquisición de una casona del siglo XVIII que dedicará a su faceta enoturística, cada vez más reclamada. Crece la demanda de cultura del vino y los enoturistas buscan una autenticidad que el Bierzo sabe servir. No solo la experiencia de 13 Viñas constata la tendencia al alza, también lo hace Bierzo Enoturismo. Hay más demanda de la Ruta del Vino del Bierzo (el crecimiento anual ronda el 7%), la oferta se ha incrementado un 20% en los dos últimos años y hay, también, mayor variedad.
«Lo que gusta es pisar la viña y ver una bodega antigua o un lagar, no una nave de hormigón», apunta el propietario de 13 Viñas, Julio Calvo. Él y su socio Jesús Alcaide empezaron en esto del vino sin un rumbo marcado y han llegado a recuperar quince hectáreas de viñas viejas en Cubillos, Pradilla y Finolledo, pertenecientes a cerca de noventa propietarios. Ahora dan un paso más con la adquisión de la casona de los Corral Álvarez de Cubillos, que conserva en su planta baja lo que fueron la bodega, los almacenes, la panera y el lagar. Todo ello se mostrará sin enmascarar la historia. La intervención en este inmueble de 250 años será mínima para ofrecer a los enoturistas una vista real.
«El turista quiere que le expliquen qué somos, la trazabilidad, que les hablen con naturalidad», asegura también la gerente de Bierzo Enoturismo, Cristina Klein. Y esa es la base del trabajo de 13 Viñas. Por eso, el éxito de su apuesta por vender cultura vitivinícola más allá de una botella. De hecho, esa oferta complementaria y, sobre todo, el proyecto de apadrinamiento de viñedos que sostiene desde hace años es lo que permite sobrevivir a esta pequeña bodega adscrita a la Denominación de Origen Bierzo ante la caída evidente del consumo de vino tinto.

Fachada principal de la casona que 13 Viñas dedicará al enoturismo.
«Nos están llamando casi todos los días para venir a catar nuestros vinos», asegura Julio Calvo. En su caso, funciona el boca a boca, las experiencias compartidas por sus padrinos —son aficionados al mundo del vino procedentes de toda España— y las referencias que se dejan en su página web. Todo ello les posiciona arriba en los buscadores y les sobran las llamadas. «Ahora mismo tenemos capacidad para hacer puntualmente eventos y, luego, canalizamos como podemos a la gente que viene de visita al Bierzo y quiere hacer una cata y conocer nuestras instalaciones», añade Calvo. La suya es una bodega a la vieja usanza, restaurada por ellos mismos y que conserva la esencia original. Justamente, lo que se busca.
Aunque 13 Viñas no forma parte de la Asociación Bierzo Enoturismo, la oferta comparte los mismos cimientos. La Ruta del Vino del Bierzo cuenta, actualmente, con 103 recursos turísticos, incluidos los ‘baños de viñedo’ de Bierzo Mice, siguiendo la estela de la corriente japonesa Shinrin-yoku (baños de bosque). Una propuesta única y patentada enfocada al turismo rural que complementa la oferta tradicional de una ruta del vino que fija su techo máximo en los 15.000 enoturistas, por el tipo de destino que es el Bierzo, y que ve frenadas sus aspiraciones por las limitaciones de presupuesto. «Con una financiación estable, estaríamos doblando cifras de visitantes», defiende Cristina Klein. Ella misma constata una variación en positivo de período de mayor demanda por parte de los aficionados al enoturismo.

Antiguo lagar de la casa de los Corral Álvarez de Cubillos del Sil.
Hasta ahora, agosto había sido el mes de mayor volumen de visitas, pero septiembre y octubre se han instaurado ya como la época de más demanda y «eso es bueno», porque «se desestacionaliza» la oferta y permite «reforzar un poco al sector hostelero», apunta también la gerente de Bierzo Enoturismo. Marzo —añade— sería otro mes idóneo para que el número de visitantes se disparase.
Klein también hace balance de la situación actual de la asociación que dirige el rumbo de la Ruta del Vino «Estamos en un momento magnífico, con cero deuda y credibilidad ante administraciones y proveedores. Un momento idóneo para hacer un replanteamiento hacia nuevos modelos de gestión».
«El 60% de nuestros ingresos vienen del apadrinamiento»
El proyecto de apadrinamiento de viñedos centenarios de la Bodega y Viñedos 13 Viñas de Cubillos del Sil nació para poder recuperar parcelas abandonadas y, aunque desde 2021 no ha hecho ninguna campaña de promoción, tiene lista de espera. Este año, son 17 los padrinos procedentes de Barcelona, Madrid, Córdoba, Mallorca, Irún, Asturias y Holanda, además de Asprona Bierzo. Todos sostienen una iniciativa que no solo permite mantener el patrimonio vitivinícola de este rincón del Bierzo, sino que garantiza la propia subsistencia de la bodega.
«El sesenta por ciento de nuestros ingresos ya vienen del apadrinamiento», explica el propietario de la bodega, Julio Calvo. En un momento en el que la producción de vino se tambalea y los depósitos están llenos, esta se ha convertido en una vía de ingresos fundamental. Las madrinas y padrinos de la viñas pueden involucrarse en el trabajo de campo y en la elaboración del vino hasta donde quieran, siempre bajo la tutela y con el apoyo y acompañamiento de 13 Viñas, pero el contrato les compromete a adquirir, como mínimo, 366 botellas del vino que salga de la parcela apadrinada. Unos 3.000 euros por ser parte de un proyecto en el que ellos tienen todo el poder de decisión.
Así es como esta bodega de vino de Cubillos del Sil ha podido mantener activo el engranaje y cuidadas las parcelas que ha ido recuperando a lo largo de los años, todas fechadas entre 1920 y 1930 y, como tal, con un 70% de uva de la variedad Mencía y un 30% de variedades blancas, que se reparten de la siguiente manera: Un 20% es Palomino, un 8% es Doña Blanca y ha un 2% de Godello. En la herencia de los abuelos, la variedad que más puja ahora mismo en el Bierzo es la minoritaria