Un viaje artístico hasta la cuna del carbón para encontrar la inspiración
La joven artista Lucía Agenjo desarrolla su obra en Fabero gracias al programa Erasmus y pone en valor la acogida del arte y la cultura en el medio rural

La artista madrileña trabaja en la creación de su obra junto al escultor Tomás Brañuelos
Con pocos años, Lucía Agenjo ya tenía claro que quería dedicar su vida al arte. Lo que no imaginaba entonces era que, apenas recién graduada, encontraría la inspiración lejos de Madrid, en Fabero, un pueblo berciano donde el paisaje, la historia minera y el contacto con sus vecinos han terminado convirtiéndose en parte de su proceso creativo. Hoy desarrolla allí su obra gracias al programa Erasmus Rural, una experiencia que ha reforzado el vínculo que comenzó hace un año con el municipio berciano.
Su primera estancia en Fabero, hace un año, llegó en forma de residencia artística de apenas un mes. Antes de llegar, conocía únicamente algunas referencias sobre su tradición. «No era consciente de hasta qué punto la historia minera sigue presente en el pueblo, fue una impresión muy intensa», recuerda. Durante aquella estancia realizó una pintura y una escultura, pero, además, descubrió un entorno y una manera de trabajar que terminaron conquistándola. «Me enamoré un poco de Fabero y de todo lo que lo engloba», reconoce.
La experiencia le supo a poco y esa conexión con el territorio fue uno de los principales motivos por los que decidió solicitar una beca Erasmus Rural para regresar este verano. «Fabero tiene algo especial. es un lugar muy inspirador. El Bierzo te impregna de una manera que, si vienes de una ciudad grande, descubres algo que no sabías que necesitabas».
Ahora, Lucía, @ajorizo en sus redes, combina la creación de su propia obra con la colaboración en el proyecto CIAN Fabero. Por las mañanas desarrolla su trabajo artístico, centrado principalmente en la escultura, mientras que por las tardes participa en distintas tareas de apoyo al proyecto, junto al escultor y director Tomás Bañuelos y la artista y profesora Soraya Triana.
Entre sus labores figura la asistencia en la organización de las residencias artísticas y la reproducción de varias esculturas que formarán parte del recinto ferial de Fabero, una experiencia que considera un privilegio. Aunque buena parte de su producción parte de investigaciones anteriores, asegura que el entorno acaba impregnando inevitablemente su trabajo.

Escultura de Lucía Agenjo
Lucía defiende el papel que pueden desempeñar la cultura y el arte en el desarrollo del medio rural. Frente a la idea de que el arte tiene mayor presencia en las grandes ciudades, asegura que en pueblos como Fabero ha encontrado algo difícil de conseguir en otros lugares: el interés y el respeto de la gente. «Aquí notas que la gente quiere saber qué haces, se interesa por tu trabajo y lo respeta muchísimo».
Recuerda especialmente la inauguración de la exposición colectiva realizada al finalizar la residencia del pasado verano, cuando numerosos vecinos acudieron a conocer las obras creadas durante la estancia. «Es una forma muy bonita de atraer gente y de crear comunidad a través del arte.»
La joven artista permanecerá en Fabero hasta finales de agosto. «Quienes elegimos venir al medio rural es porque realmente nos interesa conocerlo y formar parte de él. Venimos con ganas de trabajar, aprender y aportar». La experiencia de Lucía Agenjo demuestra que el arte no solo transforma a quienes lo crean, sino también a los lugares que lo acogen.

La artista madrileña trabaja en la creación de su obra junto al escultor Tomás Brañuelos