Diario de León

Un rayo cambió la historia del campanario de La Encina

Cuenta la leyenda que la Virgen lo provocó al no estar satisfecha con el templo construido

Noelia Correa, guía turistica de Guías Bierzo, explica a los visitantes las leyendas y secretos del templo berciano durante una visita.

Noelia Correa, guía turistica de Guías Bierzo, explica a los visitantes las leyendas y secretos del templo berciano durante una visita.L. DE LA MATA

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Ponferrada

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La Basílica de la Encina no solo guarda siglos de historia entre sus muros. También conserva un puñado de leyendas, curiosidades y relatos populares que, con el paso del tiempo, han terminado formando parte de la identidad de Ponferrada. Quienes la visitan suelen fijarse primero en su imponente torre, pero son los guías y profesionales turísticos quienes abren la mente de los visitantes y explican que detrás de su aspecto se esconden historias que han pasado de generación en generación. Algunas están documentadas y otras pertenecen a la tradición oral, aunque todas ayudan a explicar el vínculo que la ciudad mantiene con su patrona.

Una de las historias más conocidas tiene como protagonista un rayo. La tradición cuenta que, años después de terminar la iglesia, un relámpago destrozó el antiguo campanario, construido con canto rodado, un material abundante en los ríos bercianos y muy utilizado en la arquitectura popular por su bajo coste. Aquel accidente obligó a levantar una nueva torre, esta vez con piedra de cantería y con un diseño mucho más monumental, inspirado en el barroco compostelano. 

Noelia Correa, de Guías Bierzo, relata este episodio con una sonrisa y explica que, entre quienes enseñan el patrimonio de la ciudad, nunca falta una interpretación más romántica de la historia. «Yo creo que fue la Virgen de la Encina la que echó un rayo al campanario porque no le había gustado la iglesia que le habían hecho», comenta entre risas, dejando claro que se trata de una leyenda popular que sigue despertando la curiosidad de quienes visitan el templo.

Más allá de esta leyenda, el uso del canto rodado sigue siendo una de las grandes singularidades del edificio. Es poco habitual en templos importantes, refleja las dificultades económicas de Ponferrada durante la construcción y convirtió la basílica en un edificio singular respecto a otros de su época.

Entre la historia y la leyenda, la Basílica de la Encina sigue despertando la curiosidad de quienes cruzan sus puertas. Podría decirse que es de esos lugares donde cada piedra parece guardar un relato distinto. Donde la tradición continúa transmitiéndose de boca en boca berciana, generación tras generación.

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