La Basílica de la Encina inaugura su Museo de Arte Sacro y abre el mirador de su torre
Don Antolín de Cela agradeció el apoyo de la Junta, la Diputación y los fieles de la parroquia, recordando que “aquí se han invertido los cepillos y las limosnas de los ponferradinos que acuden a misa”, mientras Marco Morala defendió que “el patrimonio no es cosa de nostalgias, sino una apuesta de futuro"
Don Antolín de Cela durante su discurso en el acto inagural
Las puertas de la Basílica de Nuestra Señora de la Encina se abrieron este jueves de una forma inédita. No solo para mostrar por primera vez un patrimonio artístico que durante siglos permaneció custodiado entre sus muros, sino también para invitar a bercianos y visitantes a redescubrir la historia de Ponferrada desde las alturas de su torre. El nuevo Museo de Arte Sacro y el mirador de la basílica ya son una realidad y nacen con la ambición de convertirse en uno de los grandes referentes culturales y turísticos del noroeste de España.
La jornada estuvo marcada por un sentimiento compartido: la culminación de un proyecto perseguido durante décadas y que, gracias a la colaboración entre administraciones, la Diócesis de Astorga y la Fundación Las Edades del Hombre, devuelve a la ciudadanía un patrimonio que hasta ahora permanecía oculto.
Uno de los discursos más emotivos fue el del alcalde de Ponferrada, Marco Morala, quien quiso subrayar que la inauguración va mucho más allá de la apertura de un museo. “Hoy estamos aquí para abrir de par en par una puerta hacia lo más profundo de nuestra identidad.” El regidor definió la Basílica de la Encina como “el corazón latente de Ponferrada”, un lugar donde convergen la historia, la fe, las tradiciones y la memoria colectiva de varias generaciones de bercianos. En ese sentido, insistió en que la actuación supone devolver este legado “a sus verdaderos dueños”, los vecinos de Ponferrada y de toda la comarca.
Morala defendió además que el patrimonio no debe entenderse como un recuerdo del pasado, sino como una herramienta para construir el futuro. “El patrimonio no es nostalgia, el patrimonio es futuro”, afirmó, convencido de que el nuevo museo y el acceso a la torre reforzarán el atractivo turístico de la ciudad, impulsarán el comercio y la hostelería y contribuirán a revitalizar el casco histórico.
Especial protagonismo tuvo también la apertura del mirador de la torre, desde donde vecinos y visitantes podrán contemplar Ponferrada y El Bierzo desde una perspectiva inédita. Para el alcalde, ascender por sus escaleras supone “conectar con las generaciones que levantaron cada piedra y con quienes hicieron sonar sus campanas durante siglos”.
Desde el Ayuntamiento, el concejal de Turismo, Iván Alonso, no ocultó su satisfacción por ver culminado un proyecto que calificó como “un día de tremendo orgullo” y “un día para la historia”. Aseguró que el museo permitirá descubrir un “tesoro oculto e inédito” compuesto por piezas de enorme valor artístico y religioso que hasta ahora permanecían fuera de la mirada del público.
Alonso quiso acordarse especialmente de todas las personas que, desde hace más de medio siglo, trabajaron para hacer posible este proyecto, y destacó el papel desempeñado por Don Antolín de Cela durante décadas. Como anécdota de la jornada, explicó que incluso antes de la apertura oficial ya había turistas esperando para acceder al museo, convencido de que el nuevo espacio será un importante atractivo para la ciudad.
Precisamente Don Antolín recibió el reconocimiento unánime de todos los intervinientes. El administrador diocesano de Astorga, Javier Gay, lo definió como el auténtico “alma mater” de un proyecto que llevaba décadas persiguiendo. Recordó que su empeño siempre fue que el extraordinario patrimonio religioso de la Basílica de la Encina dejara de permanecer oculto para poder ser contemplado por todos.
Gay defendió además el profundo vínculo entre la fe y el arte, recordando que “la fe siempre ha necesitado hacerse arte” para expresar aquello que las palabras no alcanzan. El museo reúne más de 150 piezas de extraordinario valor, muchas de ellas nunca expuestas, y nace con la vocación de convertirse en un espacio vivo para la investigación, la divulgación y la actividad cultural.
Esa misma idea fue compartida por el secretario general de la Fundación Las Edades del Hombre, José Enrique Martín, quien anunció que la entidad no llega a Ponferrada para organizar una exposición temporal, sino “para permanecer”. La fundación asumirá la gestión del museo con el objetivo de convertirlo en un centro dinámico vinculado al Camino de Santiago y al patrimonio religioso de la diócesis, poniendo al servicio de la ciudad toda la experiencia adquirida durante décadas.
Por su parte, la coordinadora de la Junta de Castilla y León en El Bierzo, Rosana Velasco Fernández, destacó que el nuevo museo representa una forma inteligente de proteger el patrimonio. “No se trata solo de conservarlo, sino de hacerlo accesible, comprensible y atractivo para las nuevas generaciones y para quienes nos visitan, porque el patrimonio cobra todavía más sentido cuando se comparte”, señaló. Asimismo, recordó que la actuación forma parte del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino financiado con fondos europeos.
En la misma línea se expresó el subdelegado del Gobierno en León, Héctor Alaiz, quien puso en valor una inversión de 507.523 euros, financiada con fondos europeos Next Generation dentro del Plan de Sostenibilidad Turística Ponferrada en el Camino. Puente al futuro. Además, la Diócesis ha invertido cerca de un millón de euros durante las dos últimas décadas.
Con la apertura del Museo de Arte Sacro y del mirador de la Basílica de la Encina, Ponferrada suma un nuevo símbolo a su oferta patrimonial. Un espacio concebido no solo para conservar la memoria, sino para compartirla con quienes viven la ciudad y con quienes la descubren por primera vez. Porque, como resumió Marco Morala, lo que este jueves se abrió no fue únicamente un museo, sino “una puerta hacia lo más profundo de nuestra identidad”.