Las dos mujeres fallecidas en la riada serán despedidas mañana en Ponferrada
Manzanedo de Valdueza se despierta entre el lodazal y el miedo a otro aluvión
Los vecinos no apartan la vista del monte que se rompió en un aguacero con piedras. Lo vinculan al fuego que, el mismo día del año pasado, obligó a desalojar el pueblo y dejó al raso el terreno que ayer enterró a una familia en una bodega

Acceso a la bodega en la que se produjo la tragedia.
Nadie ha dormido de continuo en Manzanedo de Valdueza (Ponferrada). La última fue una noche de luto después de que una avalancha de agua, lodo y piedras se llevara por delante la vida de dos mujeres y pusiera en peligro la de una familia entera. Estaban en la bodega de una vivienda de su propiedad el día de la fiesta grande del pueblo y lo que parecía una tormenta normal se convirtió en una trampa mortal. Varios cientos de metros sobre la localidad, en la zona montañosa de la Batuda, la lluvia y el granizo —que abajo aparentaban nimios— sonaron «como un reventón» y el terreno, maltratado por el incendio que obligó a desalojar Manzanedo también el 15 de agosto del año pasado, se descompuso en una riada que arrasó la calle la Iglesia y se metió en el bajo de la casa, enterrando a los allí presentes.
El hijo de una de las dos mujeres fallecidas, con la ayuda también de su padre, logró sacarlos a todos; pero la madre murió a las puertas de la casa y, como ella, una amiga de la familia que fue arrastrada calle abajo hasta el cementerio, donde fue encontrado el cuerpo. Su marido trató de ayudarla y también sufrió el golpe del aluvión, pero quedó sujeto a un coche y logró salvar la vida. Él es uno de los heridos que hoy fue dado de alta en el Hospital El Bierzo, junto a la nuera y los dos nietos —de tres meses y cuatro años— de la otra fallecida. Concepción y Begoña serán despedidas mañana en dos funerales que se celebrarán en Ponferrada.
Todo el daño se concentra en una calle. En el resto del pueblo, se respira la inquietud del silencio en un fin de semana más acostumbrado al jolgorio. El escenario, donde iba a sonar la música tan solo media hora después de que se desencadenara la tragedia, se mantiene con la lona bajada y nadie quiere hablar de una fiesta ya marcada por la desgracia. «Parece que está embrujada», dice Pilar. El año pasado, tuvieron que escapar del fuego y este, los asalta una escorrentía sin precedentes. Ella fue la primera vecina en echar una mano. También estaba en la bodega de su vivienda —contigua a través de un callejón— cuando uno de los afectados irrumpió envuelto en barro y pidiendo ayuda. En su casa aseó a los niños y atendió a la madre hasta que llegaron los servicios médicos.
En Manzanedo de Valdueza nadie tiene dudas de que lo que pasó es una consecuencia directa del fuego y, por eso, el sentimiento generalizado es de indignación y abandono. Así se lo transmitieron, de hecho, a los representantes políticos que se desplazaron hasta la localidad. En plena intervención ante los medios de comunicación, más de uno les increpó exigiendo acciones reales y prevención. «Cuando fue lo del fuego, nos prometieron mucho y no lo hicieron. Ni han venido a limpiar ni nada», lamenta también Pilar. Y como ella prácticamente todos los allí congregados, que se soltaron en un aplauso cuando otro afectado, que además regenta una casa rural, reprochó a las autoridades que «sus palabras ya nacen muertas». «Cuando hay fuego, ya saben lo que puede pasar; ya se sabe con tan solo mirar y no prevén. No hay voluntad», dijo.
Los políticos abogan por la cooperación institucional
La falta de cobertura telefónica también puso la zancadilla en plena desgracia. Los vecinos tuvieron que correr hasta lo alto de la carretera para poder llamar a emergencias. «Llevamos años reclamándolo. Estamos abandonados», se escuchó decir entre la multitud cuando el alcalde de Ponferrada hablaba ante los periodistas. Marco Morala fue el último en intervenir. Antes de él lo hicieron el subdelegado del Gobierno en León, Héctor Alaiz; el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Eduardo Diego; el presidente de la Diputación de León, Gerardo Álvarez Courel; y el presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón. Todos se trasladaron hasta Manzanedo, este mediodía, y todos coincidieron en una cosa: hace falta unidad y cooperación institucional para hacer frente a los retos de gestión forestal que exigen los nuevos grandes incendios.

Dos vecinas se abrazan en Manzanedo horas después de la tragedia.
«Todos los competentes tenemos que hacer un análisis para que esto no se repita», dijo el subdelegado del Gobierno, para después señalar que «hay que dejar trabajar a los técnicos para saber qué mecanismo y respuestas se pueden dar a situaciones como esta». Para el delegado de la Junta, es hora de «hacer un esfuerzo» común para «limpiar los entornos de los pueblos» y «analizar a futuro qué es lo que se debe hacer con los incendios». «Hay que trabajar en prevención y, sobre todo, en planteamientos forestales a futuro, con los técnicos, que son los que saben, los que conocen y de los que nos tenemos que fiar», dijo Eduardo Diego.
En la misma línea se pronunció el presidente de la Diputación: «Hoy es el momento de decirlo y de adquirir el compromiso conjunto, evitando reproches. Hace falta una actuación adecuada y coordinada urgente». Y también el presidente del Consejo Comarcal, que reconoció que «no hemos estado a la altura». «Si no tomamos la gestión del paisaje y la prevención como prioridades de todos, esto se va a repetir y va a haber muertos y daños. Por lo tanto, esa reflexión colectiva hay que tomarla como una prioridad de país y no admite demora alguna. Ya vamos muy tarde, pero pongámonos todos a hacer lo que tenemos que hacer», afirmó.

Piedras arrastradas por la riada.
También Morala abogó por «trabajar con unidad y lealtad en beneficio de quienes importan de verdad, que son las personas». Además, el alcalde de Ponferrada firmó ayer un decreto para contratar obras de emergencia para reparar tanto Manzanedo como Bouzas —donde el desbordamiento del río Meruelo ha provocado daños severos— y que restringe el acceso a ambos pueblos salvo a residentes, trabajadores y personal autorizado. El Ayuntamiento solicita la colaboración de la Junta de Castilla y León para que «coadyuve en las tareas de limpieza y desescombro».
Precisamente, el presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, también expresó su «profundo dolor» por el fallecimiento de las dos mujeres en un mensaje publicado en la red social ‘X’. «Día de profundo dolor en Manzanedo de Valdueza. Mi más sentido pésame y todo mi cariño a las familias y seres queridos de las dos mujeres fallecidas. No hay palabras para una tragedia así», dijo.