El proyecto de sensores contra el fuego en Las Médulas se refuerza
El fin es instalar una red de control de factores meteorológicos, atmosféricos y del suelo que permita predecir la evolución del peligro de incendio

Las heridas del incendio del pasado verano son visibles en Las Médulas.
Como socia del proyecto europeo Interreg Sudoe 2021–2027 «SenForFire» —que aborda la gestión de los incendios forestales mediante la instalación de redes inalámbricas de sensores en España, Francia, Portugal y Andorra— la Junta de Castilla y León eligió el Espacio Cultural y Natural de Las Médulas como zona piloto para probar una red de sensores de bajo coste y alta efectividad. Esto fue en 2024, más de un año antes de que el fuego arrasara buena parte del paraje. En marzo de 2025, se hizo una quema prescrita en Encinedo para poner a prueba los primeros prototipos de detección de emisiones liberadas por la vegetación cuando arde. Aquella fue la primera parte del proyecto y la segunda se prevé materializar el próximo otoño con la instalación de otro tipo de sensores dirigidos ya a la prevención, que permiten predecir el índice de peligro de incendio de una zona forestal concreta.
«Estos sensores están instalados permanentemente en el campo y miden y registran en tiempo real los parámetros meteorológicos, atmosféricos y la humedad y el estado hídrico del suelo para conocer con datos locales cuál es el nivel de peligrosidad», explica la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coordinadora del proyecto, Esther Hontañón.
«Estudiar cómo evoluciona la humedad permite saber en qué momento se está dando una situación de estrés y hay que tomar medidas preventivas del tipo que sean por alto riesgo de incendio», añadió, subrayando la importancia de la proximidad espacial de los dispositivos para valorar el peligro real sin margen de error. Actualmente, los datos que ofrece la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) son la base para evaluar el riesgo de incendio en todo el territorio nacional, «con baja resolución espacial y temporal y escasa fiabilidad».
Un proyecto en dos partes
La intención es instalar la red de sensores en septiembre, explica Hontañón; pero todo depende de la Junta de Castilla y León, ya que la implantanción de los segundos sensores se hará en base a los datos de la muestra de vegetación que tomen los técnicos del operativo Infocal (Plan de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales en Castilla y León), en las localizaciones que estos recomienden. «Cuando la Junta confirme que van a tomar muestras y elijamos las especies, monitorizaremos en continuo durante todo un año», afirmó la investigadora, que hizo hincapié en que son sensores muy económicos para medir cualquier peligro de incendio. La idea es desarrollar una pequeña estación meteorológica en Las Médulas con comunicación inalámbrica. Para esto también hará falta cobertura de red LoRa que «todavía no está muy implementada en el medio rural», apuntó Esther Hontañón.
Detección y prevención
Los datos adquiridos se transmitirán y procesarán en la nube y se informará en tiempo real para hacer predicciones del riesgo de incendio. Una acción que cobra especial importancia tras la catástrofe sufrida en agosto de 2025, con la vista puesta en que algo así no se vuelva a repetir. La estación permitirá vigilar el entorno forestal con alta resolución, detectar el fuego de forma temprana con microsensores baratos y de bajo consumo y medir las condiciones climáticas y el estado de la vegetación para saber el riesgo exacto de incendio.